02/06/2014 Apuestas

Harán pericias en tragamonedas

El juez Rodolfo Canicoba Corral pidió que se realicen en el Hipódromo de Palermo y los barcos casino. Estarán a cargo de especialistas de la Universidad de La Plata. El magistrado solicitó también informes sobre las empresas que regulan el juego a raíz de una denuncia realizada desde el bloque UNEN sobre posibles alternaciones en el sistema informático que registra lo que recauda cada máquina.

A raíz de una denuncia de los Diputados de UNEN Paula Olivetto y Maximiliano Ferraro, sobre si el Directorio de Lotería Nacional pudo haber incurrido en el delito de defraudación a la administración pública, el Juez Federal Rodolfo Canicoba Corral pidió que se realicen pericias en todas las máquinas tragamonedas del Hipódromo de Palermo y los barcos casino, donde el empresario Cristóbal López es uno de los socios. La intención del magistrado es averiguar cual es el monto que se recauda en cada máquina y la relación entre el beneficio que le queda a la sala de juegos y lo correspondiente al Estado, luego de pagar los premios a los apostadores.

Las pericias, según el pedido de Canicoba Corral, estarán a cargo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), a través de su Centro Superior para el Procesamiento de la Información (CeSPI).

Pese a no poder aún hacer declaraciones sobre el trabajo que deberán realizar en el Hipódromo de Palermo y los barcos casino por pedido del Juez, fuentes de la UNLP explicaron a Gestionpublica.info que “la pericia se realiza ante hechos concretos, por ejemplo cuando una máquina paga un premio para el cual no está programada o simplemente para saber que pasó”.

“El control, en cambio, se da de una manera permanente. Cualquier día del año el equipo de trabajo de la Universidad va a las salas y abre las máquinas. Además, las 24 horas del día durante todo el año existe un control online”, agregaron los especialistas de la Universidad.

Para garantizar el buen funcionamiento de las tragamonedas, “el Estado obliga a mandar las máquinas al laboratorio, donde le entregan al operador un certificado de autenticidad y luego los organismos reguladores (las provincias), homologan esa máquina y le dan el permiso de uso”, describieron.

Pero en la Universidad de la Plata no sólo se controlan las tragamonedas, también hacen lo propio con las ruletas electrónicas. Para probarlas, se lanzan 55 mil bolas y en un gráfico se verifica que el azar funcione correctamente.

En Argentina, el Estado no posee una normativa legal regulatoria unificada de los Juegos de Azar. En la Provincia de Buenos Aires, por ejemplo, hay varias empresas privadas que explotan las salas de juego y, de sus ganancias, deben pagar un canon cercano al 34%. En Neuquén por ejemplo, la retención del Estado sobre los dividendos del juego es del 16% y en otras provincias que poseen regulación, sólo se permite que una sola empresa privada opere el juego, lo que plantea un panorama de control muy diverso en todo el país. 

Según la Universidad de La Plata, que el juego esté regulado significa que “el Estado elabore un marco legal en el cual deben operar las empresas. Implica la certificación, controles, inspecciones y auditorías periódicas para comprobar el funcionamiento de las máquinas instaladas en las salas autorizadas y que las máquinas cuenten con un certificado expedido por el laboratorio especializado”.

En la región, el panorama del juego también es variado. En Ecuador por ejemplo, el juego está prohibido. En Brasil, en cambio no está regulado, mientras que en Bolivia, el 50% del sector no cumple con las normas de regulación. En cuanto a las retenciones del Estado también existen grandes desigualdades. En Panamá recibe el 8% de las ganancias generadas por el juego, mientras que en Alemania tiene un canon del 80%.

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