02/09/2014 Columnista invitado

Francia y un nuevo caso de corrupción

Por Daniel Muchnik. La justicia francesa ha imputado por “negligencia” a Christine Lagarde, titular del Fondo Monetario Internacional, una abogada experta en finanzas y política gala. Se la conoce por su ductilidad y buen trato, que no desentona con su mentada dureza en sus decisiones. Ya adelantó a la prensa que no piensa renunciar a su puesto. Había comparecido ante los mismos Tribunales en cuatro oportunidades y prometió apelar la decisión de la Justicia porque, dijo, ella no cometió ninguna “irregularidad”.

Nacida en 1956, Christine Lagarde fue educada en los mejores centros y llegó a ser alta funcionaria en distintos gobiernos. Ocupó el cargo de Ministra de Agricultura y Pesca y luego Ministra de Comercio y más tarde de Economía, Finanzas e Industria en el gobierno de Dominique de Villepin. Con Nicolás Sarkozy, enemigo entre los líderes de la centro derecha de de Villepin, fue nombrada Ministra de Economía. 

Su pelo intensamente blanco oculta que es una mujer de 58 años y no una señorona muy madura. Tiene un largo y experimentado pasado. Ex campeona de natación de su país pudo ejercer su profesión en jerarquizados bufetes del mundo y además ascender a la condición de Ministra de Asuntos Económicos del G8, el grupo que congrega a las principales naciones y economías del mundo como centro operativo para tomar decisiones trascendentes. Por ejemplo el G8, tras la inmensa crisis financiera desatada en 2007, decidió consagrar al Fondo Monetario Internacional, un organismo precisamente cuestionado porque no supo advertir que se venía el vendaval y lo dotó de fondos millonarios para que cumpliera su función. 

Christine Lagarde ingresó al puesto máximo de Directora Gerente del FMI en 2008 cuando presentó su renuncia su antecesor, el francés candidato del Partido Socialista en futuras elecciones Dominique Strauss-Kahn, rodeado de escándalos por su desaforada fiebre sexual. Strauss –Kahn, se involucró con ansiedad en decenas de episodios increíbles para un personaje de su calibre y fue destrozado en su carrera política. En cambio, Christine Lagarde se cubrió de gloria. Todavía falta saber si a Strauss-Kahn no le tendieron una trampa gigantesca para eliminar a un candidato que seguramente se alzaría la Jefatura de Estado por la izquierda.

¿En qué consiste la acusación contra Lagarde? ¿Por su participación en el “Caso Tapie”?, cuando era Ministra de Sarkozy, un funcionario que siempre cuidó sus relaciones en las más altas esferas de las finanzas y del mundo empresario. Precisamente: la administración de Sarkozy, con una supuesta autorización por parte de Lagarde, adjudicó 403 millones de euros, como reparación, por supuestas pérdidas que habría sufrido el empresario Bernard Tapie en la venta de la marca “Adidas” por parte del banco Crédit Lyonnais.

Fue entonces que intervino la Justicia, conocida por su severidad sin contemplaciones en Francia. Los jueces ya han imputado en este caso a 5 personas por presunta estafa como banda organizada. En julio cayó Sarkozy, pero también el propio Tapie, el abogado Maurice Lantourne (uno de los tres jueces que intervinieron en la comisión de arbitraje solicitada), Pierre Estoup exDirector de Gabinete de Lagarde, Stéphane Richard y Jean-Francois Rocchi, presidente del consorcio que entonces gestionaba los fondos del Crédit Lyonnais.
Lagarde es una mujer mimada por los círculos del poder mundial. Timothy Geithner, el norteamericano a que estuvo a cargo del Tesoro de los Estados Unidos ha dicho de Lagarde: “tiene un talento excepcional y una amplia experiencia”.

Sarkozy, en un caso excepcional de trato severo y hasta desconsiderado a un exJefe de Estado, supera a Lagarde en acusaciones en su contra. Carga con una investigación judicial por financiación irregular de la campaña electoral de 2007. Entre tantos cargos, habría contado con aportes economómicos significativos del entonces caudillo libio Gadafi, asesinado durante un enfrentamiento civil en su país... Pero también señalan a Sarkozy como organizador de una “red de informadores que lo mantenía al tanto de los procesos judiciales, espionaje develado a partir de escuchas telefónicas ordenadas por el Tribunal Supremo”. Algunos medios de comunicación consideran que parece una venganza de la Justicia por viejos maltrados de Sarkozy, pero más allá de esas especulaciones, los delitos serían comprobables. 

Desde hace un tiempo que en Francia la corrupción en la política es tema de los grandes titulares. Esa enfermedad se extiende a España, donde hay dirigentes implicados en 300 casos de corrupción. En París Dominique de Villepin sufrió las embestidas del propio Sarkozy. El primero fue acusado de querer perjudicar la carrera presidencial del segundo. Villepin fue finalmente absuelto, sin culpa ni cargo.

En años anteriores cayó el exalcalde de la capital y luego jefe Estado Jacques Chirac, señalado por ser responsable de empleos ficticios en Paris. Chirac fue condenado a dos años de presión que no cumplirá por malversación de fondos públicos y abuso de confianza. Otro caso importante fue el de Lilianne Bettencour, la heredera del gran compañía L’Oreal, juzgada por sus “coimas” y “favores monetarios” a buena parte de la clase política francesa.

Este es el caso de la corrupción francesa: envuelve a altísimos cargos que están o han transitado las principales funciones en el gobierno de la República.

La degradación de la política es evidente en algunos países de Europa, en especial en los mediterráneos, pero en Francia se juzga y se esperan sentencias reparadoras. El tiempo lo dirá.

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