26/11/2014 Columnista

Carrió y el juego de la oposición

Por Facundo Martínez*. Para entender y jugar el juego de la oposición hay que situarse en el primer casillero, el del cónclave que el radicalismo realizó la semana pasada en el Club Náutico Punta Chica de San Fernando, cuyo documento final actuó como bisagra respecto al rumbo de las futuras alianzas electorales del partido centenario, afirmando el compromiso con el FA-Unen, que fue festejado ampliamente por los socialistas y otros socios menores del frente progresista, con excepción de la diputada Elisa Carrió.

Mientras esto ocurría en una zona del tablero político, que a sólo ocho meses de las PASO por las presidenciales comienza a moverse como un hormiguero, en otra parte se masticaba bronca y rechazo a la postura sembrada por Ricardo Alfonsín y el ex vicepresidente Julio Cobos, de rechazar cualquier acuerdo electoral con el massismo o el macrismo. No se trata de una definición menor, sino de una determinación que atraviesa el cuerpo de la UCR. Junto a Carrió, quedó pedaleando en el aire el senador Ernesto Sanz, quien apenas unos días atrás afirmaba su interés por competir en una interna con Mauricio Macri.

El juego parecía comenzar bien hasta que le tocó el turno a Carrio, líder de la Coalición Cívica y por entonces presidenciable por el FA-Unen. La diputada, que viene fustigando hace rato a Massa, asociándolo al “estado narco”, tenía otros planes para la oposición: pretendía que el FA-Unen acordara con el PRO. Pero la visión de Carrió y de Sanz se nubló de golpe tras el cónclave radical. La diputada, tras advertir sobre su enojo a sus seguidores a través de las redes sociales, decidió patear el tablero y sin más marcharse del FA-Unen, abandonarlo sin discusión ni búsqueda de consenso.  

El dirigente Humberto Tumini, de Libres del Sur, había anticipado el movimiento de la dirigente chaqueña, cuando frente a su insistencia de la necesidad de una alianza con Macri le exigía que abandonara el frente electoral. Sin ser tan extremos en sus posturas, los dirigentes principales de los otros sectores aliados en frente progresista como Margarita Stolbizer, de GEN, y el ex gobernador de Santa FE, el socialista Hermes Binner, y Fernando “Pino” Solanas, de Proyecto Sur, habían marcado la cancha y descartado cualquier alianza con el PRO y el FR. Entre los planes de Carrió, autodenominada “gran estratega” de la política nacional, aparecía una hipotética candidatura del ex ministro de economía y ahora diputado de FA-Unen Martín Lousteau a la jefatura del Gobierno Porteño. Pero el portazo de Carrió, inesperado pero quizás deseado por varios de los socios menores del FA-Unen, desconcertó también a los dirigentes de su partido, la Coalición Cívica, que a través de un comunicado anunciaron que seguirán en el frente progresista y participarán en las PASO como estaba previsto.

Sería ingenuo pensar que los radicales que se reunieron en San Fernando no previeron esta reacción de Carrió. Entre las necesidades presentes y futuras del partido centenario figuran también ciertos replanteos para apuntalar la unidad del partido y replantear las reglas que rigen la alianza electoral del arco progresista. Por el momento, el FA-Unen no tiene definido su candidato de peso para las próximas PASO, y tras la imagen algo deteriorada por estas horas de Binner, a raíz de la crisis que atraviesa Santa Fe entre el narcotráfico y la complicidad policial con la que los criminales avanzaron escandalosamente en esa provincia, los radicales como socios mayoritarios del frente acaso vean tierra fértil para plantar un candidato propio a la cabeza del binomio presidencial.

Esta vez el grito de Carrió no tuvo la aceptación que suelen tener en los medios de comunicación opositores al Gobierno sus monólogos de tono profético y apocalíptico. Una de las razones sea quizás que su decisión política pareció responder más que nada a un arrebato que a una decisión meditada y discutida en su propia fuerza y con sus aliados políticos en UNEN que la acompañaron en la última elección porteña, esa misma en la que con la suma de los sublemas, la chaqueña resultó amplia ganadora al obtener un 35,5 por ciento en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, para derrotar incluso al partido oficialista de la Ciudad, el PRO, que con Gabriela Michetti a la cabeza obtuvo el 31,9 por ciento en senadores, y con el rabino Sergio Bergman encabezando la lista para diputados sumó el 27,5 por ciento.

Los medios, por su parte, recogieron las opiniones de sus ex socios abandonados, que fueron objeto del verbo encendido de la diputada chaqueña, quien entre sus argumentos de despedida acusó a los radicales estar “cooptados por el narcoestado” y ser “funcionales a los intereses de Daniel Scioli”; mandó al socialista Binner a “explicar el narcotráfico en Santa Fe y no hacerse el gobernador maravilloso”, y trató a Pino Solanas de “falso progre, al que sólo le interesa un cargo por cuatro años y un sueldo”.

Sus ex socios políticos no se quedaron de brazos cruzados y le respondieron. “Seguramente Carrió dejó el frente porque se siente más cerca ideológica y hasta sociológicamente del PRO; descuento que lo hace porque creerá que un triunfo del macrismo sería lo mejor para el país”, fue el análisis que hizo de la situación Ricardo Alfonsín, quien luego cuestionó: “hay un aparato mediático que trabaja para el PRO y Lilita está más cómoda ahí”. Binner, al igual que Stolbizer, prefirió no contestar. Solanas, en cambio, lamentó la ruptura de una de las fundadoras de Unen y la consideró “un error y una lástima”. “No podemos decir ahora que no era cierto lo que planteamos el año pasado cuando éramos una alternativa al PRO y al kirchnerismo", reflexionó el cineasta y senador. Cobos, en cambio, prefirió responder el atraque de Carrió, quien lo acusó de haber sido “financiado por la droga, por la efedrina”. El ex gobernador de Mendoza, fue contundente: “Es un disparate lo de la efedrina. Es difícil crecer con gente que descalifica”.

El senador radical Nito Artaza, por su parte, fue uno de los más duros que embistió contra Carrió. “Dividió al radicalismo, al ARI, a la Coalición Cívica, y ahora a UNEN. Debe replanteárselo. Desairó apenas se creó el Frente Amplio UNEN a Pino Solanas y quiso llevarnos a una alianza con el PRO”, aseguró el también actor y comediante en declaraciones al canal de noticias TN.

Una encuesta de la consultora Ibarómetro, difundida el último domingo, arrojó números lapidarios para Carrió y su intempestiva decisión. El 49 por ciento de los encuestados consideraron que el alejamiento de la diputada del FA-Unen debilita a la oposición al Gobierno, contra un 26 por ciento que piensa lo contrario. Habrá que esperar para ver en qué medida el PRO acepta a Carrió en sus filas. Por ahora, desde el comando de campaña de Macri bajó la orden a sus referentes políticos de no entrometerse en la interna de UNEN. “La decisión partidaria fue que de este tema no se habla. Hay que dejar que decanten las discusiones. No nos metemos”, confió una fuente interna a la agencia de noticias Télam.

Sin embargo, el ministro de Justicia y Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, trató de justificar el cambio en la visión política de Carrió, que pasó de criticar a Macri a valorarlo como posible aliado. “Indudablemente cambió sus límites. Mucha gente cambió la percepción de lo que era Mauricio a lo que es”, sostuvo Montenegro. “Si Carrió entiende la misma visión política que tenemos nosotros para la construcción del futuro de nuestro país, podríamos confiar en ella”, amplió el funcionario.

Por otra parte, la decisión de Carrió y su ataque frontal a Massa encontró rápida respuesta en los dirigentes del Frente Renovador, que salieron en fila para pegarle a la dirigente de la Coalición Cívica. El diputado y precandidato a gobernador bonaerense por el massismo, Felipe Solá, afirmó que Carrió “termina cayendo en actitudes inmorales al descalificar a todos” y, más directo, le achacó que “se quiere convertir en la jefa de campaña de Macri para escaparse de un espacio que no tiene candidatos fuertes”. El ex ministro de Carlos Menem y ex gobernador de la Provincia, no dudó en exhortar a la dirigencia política a “defenderse de las descalificaciones”. “Para ella o somos unos corruptos o unos imbéciles y la única que sabe la verdad es ella”, apuntó.

Uno de los primeros en responder fue Adrián Pérez, que hoy forma parte del bloque del FR. “Ella está pensando en construir con Macri, y todo el que está en una vereda distinta recibe una acusación enorme, inclusive personas que estuvieron con ella hasta hace muy poquito tiempo”, sostuvo quien acompañó a la dirigente chaqueña en la fórmula presidencial de la Coalición Cívica que obtuvo el 1,82 por ciento de los votos en las elecciones de 2011. “Cuando Macri no estaba con ella era un delincuente, un límite moral infranqueable y el garante de la impunidad, y hoy es su posible aliado y Massa es el Estado narco. Yo rescato otras cosas de Carrió, como la honestidad, pero también debe entender que la política es construcción y tolerancia”, comentó el diputado.

A ocho meses de las PASO, la oposición experimentó un gran cimbronazo con el portazo de Carrió, pero sin dudas esto recién empieza. Serán meses de movimientos y discusiones, de acomodamientos y nuevas alianzas, y no sólo para la oposición. Oficialistas y opositores parecen no tener definidas sus estrategias, ni mucho menos los nombres propios que conformarán las diferentes fórmulas presidenciales. Para llegar a esa instancia habrá que seguir avanzando en el juego, intentando claro no caer en esos casilleros en los que a los jugadores no les queda otra opción que retroceder algunos pasos para luego seguir avanzando.

*Sociólogo y periodista.

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