23/12/2014 En primera persona

Soplar, morder y el arte de comunicarse

En 1986 Luis Campos se topó con una paciente que tenía como única forma de comunicación parpadear. Fue entonces que decidió dedicar su energía en diseñar tecnología que mejore la calidad de vida de personas con alguna discapacidad. Entre sus logros, se destacanel primer sistema de escritura y lectura simultanea para ciego en DOS yel primer cuaderno digital para la integración escolar de niños con parálisis cerebral. Por Luis Campos*. ADELANTO DEL SUPLEMENTO IMPRESO EDICIÓN DICIEMBRE 2014.

Todo comenzó en octubre de 1986 cuando un ginecólogo se acercó a la empresa Coasin Computación, representante de las computadoras DIGITAL, para averiguar si en el país existía algún software para ayudar a una paciente de 38 años afectada por el Síndrome de cautiverio o Síndrome de LOCK IN (cuadriplejia y trastornos del habla) que tenía como única forma de comunicación parpadear. En esa época, las únicas computadoras hogareñas que existían era la Commodre 64, la Tandy y mucho después apareció la Talent.

Ante la negativa del departamento de ventas, me derivaron el caso a mí, para que lo asesore sobre si existía algo así, y la realidad fue que no. Fue ahí cuando se me ocurrió utilizar un sensor de presión de aire que detectara la presión positiva si uno soplaba o negativa si uno aspiraba. Fui a la casa para probar mi idea pero no resultó ya que ella no podía ni soplar ni aspirar en forma voluntaria, pero descubrí que si encerraba aire en la manguerita y al presionarla con los dientes el sensor se activaba. Desarrollé entonces el primer sistema de comunicación para cuadripléjicos que utilizaba un solo movimiento voluntario: soplar, morder, aspirar, mover un musculo, un dedo, algo del cuerpo en forma voluntaria, el sistema se llamó LU-CAM (Lucas Campos). Tiempo después, ingresé como Director en el Centro de Computación Clínica y ahí comencé mi carrera como investigador independiente en el diseño de tecnologías adaptadas para personas con discapacidad.

Editor de textos

En el 1990 diseñé el primer sistema de escritura y lectura simultanea para ciego en DOS que se escribía con la mano derecha los símbolos Braille en el teclado numérico, mientras que el dedo índice de la mano izquierda se apoyaba sobre un dispositivo con 6 agujas que se iban levantando y bajando según el símbolo escrito. Además, el programa leía la pantalla con una voz sintetizada y se llamó Editor de Textos Braille B_IG (Braille Ignacio mi segundo hijo)

Cuaderno digital

A mediados de 1991, desarrollé el primer cuaderno digital para la integración escolar de niños con parálisis cerebral, que luego se extendió el uso en niños con síndrome de down. Así logramos disminuir el fracaso escolar.

Silla de ruedas a motor

En 1992 llegó el turno de la silla de ruedas a motor que se controla aspirando y soplando. La diseñé para un paciente con distrofia muscular progresiva. Este invento me valió una medalla de oro en la feria internacional de inventos en los EEUU y luego en Argentina.

Casas controladas por la voz

En 1999 diseñé y construí la primer casa argentina controlada por la voz de un muchacho cuadripléjico que había sufrido un accidente en el Río Lujan. Estaba ubicada en el TIGRE, en conjunto con otros programadores que realizaron el software. Me encargué de toda la electrónica que controlaba las luces, las persianas, las cortinas, el aire acondicionado, el teléfono y la televisión, este sistema le permitió independizarse y vivir con un asistente.

Seguí trabajando en diferentes programas de comunicación y evaluando a pacientes con diferentes discapacidades a lo largo y ancho del país. En el 2002, siendo profesor de la materia Trabajo de Diploma de la Facultad de informática Ciencias de la Comunicación y Técnica Especiales de la Universidad de Morón Pcia. De Bs. As, concurre una alumna a presentar su Tesis de grado sobre un sistema que permitiera organizar, clasificar y reproducir diferentes sonidos para estimular la discriminación auditiva en niños hipoacúsicos. Al leer atentamente su propuesta, me surgió una inquietud ¿qué pasa con el resto de los niños que padecen una sordera profunda o grave no equipados?.

Lo primero que recordé eran los estimuladores vibrotáctiles que iban colocados en el pecho de la persona. Eran como una faja que contenía una serie de vibradores que respondían a bandas de frecuencias. Al ingresar el sonido por el micrófono, los vibradores actuaban según la intensidad y  frecuencia en cada vibrador y el niño debía entrenarse para cada conjunto de vibraciones que correspondían a una palabra.

A partir de esto, empecé a pensar ¿cómo es que los ciegos pueden leer el Braille? ¿por qué utilizan solo el dedo índice? Y la verdad es que el cerebro es capaz de generar una seudo imagen semántica que representa la combinación de los 6 puntos, por ejemplo un punto representa la “a” dos verticales la “b” y tres puntos verticales en esa misma posición la letra “l”. Imagínense este texto escrito en Braille serian miles de puntos organizados en celditas combinadas de hasta 6 puntos y con solo recorrer en forma horizontal el dedo índice el ciego lo puede leer e interpretar perfectamente.

¿Por qué el dedo índice? Porque en él se encuentran la mayor cantidad de sensores de los cuales en tacto es uno de ellos. A partir de esto pensé: “si un ciego es capaz de leer cientos de puntos con sólo pasar el dedo de derecha a izquierda, ¿qué pasaría si a un sordo profundo severo le coloco un vibrador sobre su dedo índice? Ocurrió algo increíble para la ciencia “oír” a través de la yema del dedo índice.

¿Cómo fue la primera prueba?. Al mes de tener el prototipo, por el año 2001, llamé a un amigo de la familia. A Mariano, sordo bilateral, le explique en qué consistía la prueba y accedió a probarlo. Le hice el molde para su dedo, le conecte el equipo y al encenderlo sus ojos se iluminaron con un brillo húmedo, comenzó a girar su mano de un lado para el otro tratando de describir lo que sentía, lo que hicimos primero fue saber si era capaz de identificar que un sonido era igual al otro, lo realizó sin problemas. Luego, empecé a decir vocales una “a” y luego una “o” y le preguntaba si eran iguales, respondiéndome que no, luego le decía “a” y otra “a” y le preguntaba si eran iguales, en este caso me respondía que sí, pero sin saber de qué se trataba el sonido que sentía en su dedo, inmediatamente le respondo que lo que sentís es una “a”, y así con otras vocales, su cara de asombro era cada vez más grande.

Otro ejemplo similar fue con Sebastián. Un joven de 18 años también sordo bilateral equipado con bajo rendimiento, hicimos las mismas pruebas, pero en el momento que probamos con palabras le dije su nombre “Sebastián”, levanto su mirada, se quito el dedal, me pidió salir de casa y se fue, al rato el teléfono suena. “Hola, ¿Quién habla? Y me responden “Juan el papá de Seba, le pregunto ¿Qué pasó? Y Juan responde “Sebastián me dice, “escuche” si papá “escuche”.

*Director del Centro  Argentino de Medios Alternativos de Comunicación 

 

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