24/02/2015 Columnista

“Ellos” o “nosotros”

Por Tomás Várnagy. La Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, afirmó el pasado 11 de febrero que “Nosotros nos quedamos con la alegría, a ellos le dejamos el silencio”, haciendo una división de los argentinos entre los que la apoyan y quienes no lo hacen o, simplemente la critican.

Se hizo, entonces, una clara distinción entre “ellos” y nosotros”. Tiempo atrás, encontramos esta postura también en los Evangelios: “El que no está conmigo, está contra mí” (Mateo 12:30), una frase que claramente polariza, pues ante un conflicto o una situación determinada se debe estar de un lado o del otro, alineado y aliado con alguna de las partes. La implicancia o consecuencia es que si no se está con uno será considerado como enemigo, y es una forma de persuasión que incita a tomar partido, evitando la neutralidad y sin posibilidad de un camino intermedio.

V.I. Lenin dijo en un discurso (03/11/1920): “la situación toma tal sesgo que plantea una disyuntiva” y es que “en esta lucha del proletariado”, “cada persona debe formar o a este lado de la barricada, a nuestro lado, o al otro lado”. George Orwell escribió en su ensayo “El pacifismo y la Guerra” (1942), “Si obstaculiza el esfuerzo de guerra de un lado, se está ayudando automáticamente al otro. […] En la práctica, ‘el que no está conmigo está contra mí’. B. Mussolini declaró en muchas de sus arengas uno de los clásicos eslóganes fascistas: “O con noi o contro di noi” (ya sea con nosotros o contra nosotros). El presidente estadounidense George W. Bush afirmó en un discurso (20/09/2001): “O están con nosotros o están con los terroristas”.

Está perspectiva maniquea de interpretar la realidad sobre la base de una valoración dicotómica, el bien o el mal, estuvo presente en el pensamiento del jurista alemán, simpatizante del nazismo, Carl Schmitt (1888-1985), para quien la esencia de las relaciones políticas es el antagonismo concreto, por lo cual lo político se convierte en una conducta determinada por la posibilidad efectiva de lucha que implica una clara distinción entre “amigos” y “enemigos”.

En los estalinismos de Europa central y oriental, existió una perspectiva similar: se estaba a favor del régimen comunista o se era un “lacayo del capitalismo”. El levantamiento popular antiestalinista de Hungría en 1956 echó por un breve período a las tropas soviéticas de ocupación y el poder cayó en manos del comunista (no estalinista) János Kádár, quien en un gran esfuerzo para unificar al país proclamó, en diciembre de 1961, una política contrapuesta al régimen anterior al afirmar que “aquellos que no están contra nosotros, están con nosotros”. En esta misma línea y en otros párrafos del Evangelio, encontramos las siguientes frases antitéticas a la de Mateo: “Pero Jesús le dijo: No se lo impidáis; porque el que no está contra nosotros, está con nosotros” (Lucas 9:50), y en otro párrafo: “Pues el que no está en contra nosotros, por nosotros está” (Marcos 9:40).

El oficialismo considera que la manifestación del 18 de febrero fue “golpista”, pero muchos de los que marcharon ese día votaron a los Kirchner y están a favor de sus políticas, pero en contra de la mentira, el ocultamiento, la ineptitud, el “relato”, la ineficacia, el crecimiento del narcotráfico, la inseguridad y la corrupción, y la falta de controles, entre otras cosas, y caminaron en silencio porque no había nada que festejar, sino manifestar en paz, pidiendo justicia y para expresar el respeto y consternación de lo sucedido al fiscal Nisman, otro hito trágico en la historia argentina.

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