03/03/2015 Columnista

Las diez medidas de Tabaré Vázquez

Por Atilio A. Boron. Al reasumir la presidencia del Uruguay, cinco años después de la expiración de su primer mandato, el presidente Tabaré Vázquez resumió en su primer mensaje a la ciudadanía los diez principales ejes políticos que orientarán su gestión. Tras ratificar que cumplirá con lo prometido en la campaña electoral, el subrayó los elementos sobre los cuales concentrará la agenda gubernamental.

Su gestión, aseguró, se caracterizará por su “austeridad republicana, su transparencia”, así como por su compromiso “a reafirmar lo que se ha logrado y a avanzar en lo que falta.” Declaraciones un tanto vagas que dejaron flotando una cierta  desilusión entre sus votantes. Como se recordará, su candidatura había generado resistencias en buena parte de la militancia frenteamplista que tanto por su talante moderado –excesivamente moderado para muchos- como por su edad (75 años al iniciar el mandato) habían manifestado su preferencia a favor de la senadora Constanza Moreira. Sin embargo, las internas en las que se dirimió esta cuestión favorecieron de modo contundente a Vázquez y éste, contando con el apoyo del presidente saliente José “Pepe” Mujica, a la postre terminó garantizando una cómoda victoria para el Frente Amplio.

Las diez medidas anunciadas por Vázquez son las siguientes:

1. Salud: una preocupación obvia para el presidente, que propone la creación de un “Sistema Nacional de Cuidados” para garantizar la atención médica de sectores más vulnerables: los niños de cero a tres años, las personas con capacidades diferentes y los adultos mayores. Con esto no sólo se mejorará la calidad de la atención médica sino que, señaló Vázquez, se contribuirá a la creación de “nuevos puestos de trabajo genuinos.”

2. Descentralización: avanzar en ese proceso transfiriendo mayores poderes de decisión y recursos económicos a los municipios. No obstante, poco o nada se dijo de los dispositivos institucionales y financieros que permitirán que esta no genere, como ocurrió en otros países, una irritante desigualdad entre los servicios ofrecidos por municipios ricos y pobres. Un componente fundamental de este proyecto será la mayor autonomía de los fiscales, que pasarán a ser un servicio descentralizado y bajo control parlamentario.

3. Expansión del gobierno digital: para sostener el proceso de descentralización, facilitar los trámites antes los organismos públicos que podrán ser iniciados y monitoreados mediante la Internet. Esta “inclusión digital” será estimulada por la entrega gratuitas de “tablets” a cada jubilado.

4. Educación: metas tales como que al final de su período de gobierno el 100 por ciento de los estudiantes de nivel primario hayan concluido sus estudios, que el 100 por ciento de los adolescentes estén en el sistema educativo secundario y que la tasa de egreso del mismo sea no inferior al 75 por ciento.

5. Lo anterior va acompañado por un Plan Nacional de Vivienda cuyo “target” son las 38.000 familias más vulnerables que viven en condiciones impropias de su condición ciudadana.

6. Reforma tributaria: si bien no fue mencionada con este nombre Vázquez anunció una reducción de los impuestos indirectos (que, es sabido, constituyen el grueso de los ingresos fiscales en los países latinoamericanos) aunque no precisó los detalles de la medida. Vázquez también anticipó su intención de enviar un proyecto de ley por el cual el pago del Impuesto a las Rentas de las Personas Físicas (IRPF) aplicable a los aguinaldos y los salarios se separe del resto de las retribuciones y, de ese modo, se mejore los ingresos de los trabajadores. Al mismo tiempo Vázquez declaró su intención de controlar la inflación comprometiéndose a reducirla a un nivel entre 3 y 7 por ciento en el plazo de 18 meses.

7. En el capítulo de infraestructuras el nuevo presidente expresó su voluntad de desarrollar un plan quinquenal que contemple la construcción y mantenimiento de caminos y rutas, líneas ferroviarias, puertos, aeropuertos, energía y telecomunicaciones, sin brindar mayores especificaciones.   

8. Seguridad: se profundizará el combate a la delincuencia y se trabajará sobre los factores que la producen. Esto se lograría articulando políticas sociales, educativas, laborales y de prevención. Prometió librar un combate frontal al narcotráfico y a todas sus ramificaciones.

9. Competitividad macroeconómica: Vázquez se refirió brevemente a esta cuestión asegurando que el sector público trabajará conjuntamente con las empresas privadas para impulsar la innovación y el desarrollo productivo. Aparentemente este sería un eje que concentraría fuertemente la atención presidencial y la única propuesta económica de peso para enfrentar un fuerte debilitamiento de la actividad económica que afecta en estos días al Uruguay.

10. El último anuncio remite a un conjunto de iniciativas para combatir a la violencia, el alcoholismo y la discriminación y a fortalecer una cultura democrática y humanista. Anunció el envío de un proyecto de ley para atacar frontalmente la violencia en el deporte. Al referirse a los Derechos Humanos Vázquez celebró la reciente creación de la Comisión por la Verdad y la Justicia que examinará los hechos ocurridos durante la pasada dictadura pero, aclaró, atendiendo al mismo tiempo las violaciones o transgresiones que podrían sufrir esos derechos en el presente.

 
En resumen, una propuesta muy moderada y de la cual brotan al menos tres interrogantes: (a) ¿existen medidas de fondo para revertir la declinante tendencia del crecimiento del PIB y de las exportaciones, habida cuenta que los saltos en competitividad exigen un proceso madurativo de varios años? (b) no se aportan elementos que permitan saber si el gobierno seguirá la orientación latinoamericanista impulsada por su predecesor o si, como algunos temen, habrá de producirse una rectificación del rumbo que encuadre a Montevideo en la dirección señalada por Washington. Recientes declaraciones del Vicepresidente Raúl Sendic parecerían ir en este sentido cuando hace apenas un par de días declaró que “no existen elementos” que permitan acompañar las acusaciones de Nicolás Maduro sobre la injerencia de Estados Unidos en la actual crisis venezolana; (c) finalmente, en materia de Derechos Humanos, la ratificación en su cargo del Ministro de Defensa de Mujica, el también ex guerrillero Eleuterio Fernández Huidobro, asegura una tensión permanente con los organismos de derechos humanos del Uruguay y, lo más seguro, una enervante inmovilidad en materia de juicios y querellas contra los violadores de los DDHH en el pasado.

Notas relacionadas

Venezuela: las noticias y la realidad


Terrorismo en Europa: una lucha desigual


Trump y la crisis del orden mundial


Crisis, descomposición estatal y revueltas carcelarias


América Latina: un 2017 poco promisorio


Argentina: última en el ranking de Transparencia