17/03/2015 Columnista

Euforia y pesimismo en la UCR

Por Facundo Martínez*. El radicalismo, reunido en la cumbre partidaria que se llevó a cabo el fin de semana pasado en Gualeguaychu, aprobó por mayoría un acuerdo con el PRO, de Mauricio Macri, y la Coalición Cívica, de Lilita Carrió, para competir en las elecciones primarias de agosto, y después bancar a los vencedores en las elecciones de octubre.

No fue un debate fácil el de la Convención Nacional –los medios dieron sobrada cuenta de eso- y sus consecuencias tampoco lo serán, al menos eso se desprende de la encendida disputa entre los dos bandos principales del radicalismo: el vencedor que impulsará la candidatura del senador y actual presidente de la Unión Cívica Radical, Ernesto Sanz, y los vencidos, que encabeza el ex vicepresidente y actual diputado nacional, Julio Cobos, y el senador Gerardo Morales, quienes se oponían a una alianza que dejara afuera al otro presidenciable de la oposición, el ex Jefe de Gabinete Sergio Massa. “El PRO y la Coalición Cívica son los partidos con más competitividad. Nadie podría entender que la salida al kirchnerismo provenga de alguien que salió del kirchnerismo”, expresó Sanz durante su discurso previo a la votación. “Hay una posibilidad cierta de que el republicanismo democrático derrota al populismo autoritario”, arremetió luego, para finalmente entusiasmarse con las cifras que podría obtener esta alianza: “Así estamos arriba del 35 por ciento”.   

Tras el acuerdo, se bromeó: ya no se puede hablar más de las boinas blancas, porque ahora las boinas serán blancas y amarillas, por los colores del PRO. Y esa no fue una cuestión menor para quienes terminaron perdiendo el largo debate por una diferencia considerable: 186 votos a favor de la nueva alianza, 130 en contra, una abstención y 13 ausentes.

Mientras el grupo que apoyaba el acuerdo impulsado por Sanz festejaba el triunfo, desde los derrotados crecían la bronca y los insultos sobre Federico Storani, Walter Ceballos y Enrique “Coti” Nosiglia. Los dos primeros evitaron las confrontaciones directas escapando del teatro Municipal de Gualeguaychú por una puerta lateral, Nosiglia, en cambio, enfrentó a un grupo de militantes que lo esperaba por la puerta principal. “Traidores”, “vendieron al partido”, les gritaban desde las plateas.

En la calle, la cosa estaba más pesada, con insultos, patadas y empujones por parte de un grupo que apoyaba el “acuerdo amplio” que pretendían, entre otros, Cobos, Morales, el formoseño Luis Naidenoff y el tucumano José Cano. Aunque la bronca caló hondo, ninguno de estos incidentes pasó mayores.

Lo que quedó, tras la votación que avaló la nueva alianza, fue una catarata de críticas de diferentes sectores políticos, sobre todo por el carácter antiperonista del flamante espacio forjado entre bambalinas por los máximos referentes de las fuerzas políticas que integran este nuevo espacio.

Massa, que viene cediendo un poco de terreno en las encuestas, en el protagonismo mediático y perdiendo algunos de sus referentes políticos que frente al nuevo escenario comienzan a pegar saltos hacia otras latitudes, se mostró prescindente tras el acuerdo UCR-PRO-CC y remarcó que el Frente Renovador seguirá su camino, “que en definitiva es el camino de la gente”. Por su parte, el gobernador de la provincia de Buenos Aires y precandidato por el Frente para la Victoria, Daniel Scioli, apuntó que “cuando se unen 'en contra de' las cosas nunca salen a favor” y apuntó contra las posiciones políticas del PRO y la CC con respecto a temas nacionales sensibles. “Esa alianza ha tenido posiciones en contra de YPF, los acuerdos con China y la recuperación de los fondos de Anses”. Y le dedicó un párrafo aparte a Macri: “Dijo que a los fondos buitres había que pagarles o el país volaba por los aires, incrementó el endeudamiento en dólares en el Gobierno de la Ciudad, se opuso a Fútbol para Todos y a la Asignación Universal por Hijo”.

Otro de los presidenciables de FpV, el ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo, apuntó al corazón del alfonsinismo y remarcó que muchos de los admiradores del ex presidente Raúl Alfonsín “hoy estarán lamentado la decisión de la cúpula de la UCR” y aprovechó la grieta abierta en el radicalismo con esta determinación para que “los radicales que creen en la ideas de Hipólito Yrigoyen y Alfonsín” acompañen al FpV en las elecciones presidenciales.

Macri prefirió elogiar la decisión de la UCR vía Twitter, y felicitó a Sanz, ahora competidor interno, por el triunfo en la Convención partidaria. “Es un paso importante en el camino del cambio que el país está recorriendo”, apuntó. Y la senadora Gabriela Michetti, impulsora del acuerdo con fuerzas no peronistas y antikirchneristas dentro del partido amarillo, remarcó estar “orgullosa por el enorme logro de mi amigo Sanz”. Dentro de las filas de la CC, la diputada Carrió se entusiasmó con el acuerdo y agradeció “a los radicales que acompañaron a Sanz, en una estrategia nacional y republicana, que va a ganar las elecciones”.

Desde el alfonsinismo, el sector más golpeado por la decisión final de la Convención Radical, también utilizando las redes sociales, Ricardo Alfonsín fue durísimo con Sanz, a quien acusó de destruir “lo que habíamos construido”; mientras que, el líder del Movimiento Nacional Alfonsinista, Leopoldo Moreau, remarcó que esta decisión de giro hacia la derecha “no tiene fundamentos en la discusión de un proyecto de país”.

Está claro que, por historia y principios, el acuerdo UCR-PRO-CC, el más polarizado respecto del peronismo de los acuerdos extrapartidarios del radicalismo, es un acuerdo meramente electoral. Entre los principios del partido centenario y los del PRO o la CC cabría un largo trecho. La pregunta, entonces, es cómo se acomodará este acuerdo de cúpulas en las diferentes provincias y municipios, donde estas fuerzas compiten entre sí como, por dar un ejemplo, en Santa Fe. Cuando el júbilo por la victoria en la Convención amaine, los radicales deberán comenzar a trabajar en esas cuestiones terrenales, para evitar perder en el armado resultante las bancas propias que, como partido de alcance nacional, pondrán en juego en las elecciones de octubre, bancas que al menos les han permitido como partido ser segunda minoría en ambas cámaras.

(*) Sociólogo y periodista.

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