26/05/2015 Tercera Edad

Geriátricos clandestinos y sin control

Así se refirió Eugenio Semino, Defensor de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires, a la situación que atraviesan las instituciones que deberían brindar contención a los adultos mayores. Es que, según denunció, a partir de la Ley 661 de 1.100 establecimientos se habilitaron solo 592 y el resto quedó funcionando por fuera de la normativa. Recientemente 4 abuelos fallecieron en un geriátrico del barrio de Belgrano a causa de un incendio. “Hace años estamos trabajando para que haya un recurso humano calificado”, resaltó.

Hace unas semanas atrás, 4 adultos mayores fallecieron en el geriátrico San Marcos, ubicado en el barrio de Belgrano, a causa de un incendio. GestionPublica.info se comunicó con el Defensor de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires, Eugenio Semino, quien, entre otras cosas, remarcó que “hace años estamos trabajando para que haya un recurso humano calificado”. “Por las noches los geriátricos quedan en tinieblas”, agregó. En esa misma linea, pero 4 años atrás, un informe de la Auditoría porteña evaluó la habilitación de este tipo de instituciones y destacó la “falta de un sistema de registración que vincule el número de plancheta con el expediente y la disposición habilitante”.

El único enfermero que se encontraba esa noche en San Marcos tuvo que intentar salvar a 30 abuelos que, en algunos casos, estaban postrados en sus camas. Según Semino, en términos prestacionales, “nunca puede ser evacuada esa cantidad de gente por una sola persona”. De acuerdo a la Ley que regula el trabajo de este tipo de establecimientos, debería haber 1 empleado cada 8 adultos mayores.

“Se requiere conocimiento, técnica y contención en este trabajo porque implica un desgaste importante. Si se contrata personal calificado aumenta el costo, entonces se ponen trabajadores explotados y de poca calificación”, especificó el Defensor de la Tercera Edad.

Respecto a las denuncias que recibe diariamente la Defensoría, en diálogo con este medio Semino aseguró que “hay denuncias de todo tipo pero lo que hacemos nosotros es buscar la razón cierta porque a veces hay demandas ocultas”. “Por ejemplo, vamos a un geriátrico y los abuelos grupalmente se quejan de la comida pero cuando les hacemos entrevistas individuales nos cuentan que las enfermeros los tratan mal o que la familia no los visita o que se pelean con el compañero de cuarto.”

Advertencias

En el año 2011 la Auditoria General de la Ciudad de Buenos Aires realizó un informe con el objetivo de “evaluar la adecuación de los recursos al cumplimiento de los objetivos institucionales y operativos de la Dirección General Habilitaciones y Permisos (DGHyP) en términos de eficiencia, eficacia y economía, respecto a las solicitudes de habilitación de geriátricos privados”.

“Las pautas de habilitación para los geriátricos son  conformes a ley 661 que habla de la cantidad de metros cuadrados que necesita un adulto mayor, normas de materiales utilizados, planos de evacuación y recurso humano necesario”, aseguró el Ombudsman Eugenio Semino, quien agregó: “Se debe auditar permanentemente para ver si se cumple o no la normativa vigente”.

Semino explicó que “la norma 661 se hace a partir de que mueren 5 abuelas en una inundación en enero del 2001”. “Hasta ese momento se habilitaban geriátricos como se habilita un kiosco o una estación de servicio”, agregó. Sin embargo, la Ley se reglamentó recién 4 años más tarde a raíz de la muerte de 2 abuelas carbonizadas. “Para esa fecha había habilitados 1.100 geriátricos no acordes a la Ley, y cuando esta se hace obligatoria quedan las 592 instituciones que hoy aparecen en el registro de la Unidad de Gestión de Control y Registro de Establecimientos Residenciales para Adultos Mayores (UGCOR), ergo el resto de los geriátricos se clandestinizaron y siguen funcionando sin control alguno”, redundó Semino.

Sobre las habilitaciones de este tipo de instituciones la AGCBA concluyó que “falta un sistema de registración que vincule el número de plancheta con el expediente y la disposición habilitante”, teniendo en cuenta que los geriátricos privados de la Ciudad deben estar inscriptos en el Registro Único de la Unidad de Gestión de Control y Registro de Establecimientos Residenciales para Adultos Mayores (UGCOR) y, previamente, habilitados por la Agencia Gubernamental de Control (AGC). No obstante, el organismo de control sostuvo que tiene habilitados 623 establecimientos y de estos solo 592 aparecen en el listado de UGCOR, el cual puede ser consultado en: www.buenosaires.gob.ar/desarrollosocial/terceraedad/proteccion-de-derechos-e-inclusion/control-de-geriatricos

Sobre este tema, Eugenio Semino remarcó que “el problema es circular porque se puede cerrar el geriátrico ilegal pero de ahí al abuelo se lo lleva a un hospital y cuando este se repone vuelve a entrar en el circuito ilegal porque la familia no puede pagar entre 10 mil y 15 mil pesos por una internación”. En el final de la entrevista con GestionPublica.info, el Ombudsman reflexionó: “Es muy importante la internación en los geriátricos porque (en muchos casos) mejora la calidad de vida del adulto mayor cuando tiene altos grados de dependencia que no puede suplir la familia”.

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