09/06/2015 Columnista

740.000 denuncias penales

Por Tomás Várnagy. La semana pasada fue la cadena nacional número 22 de Cristina Fernández de Kirchner en el 2015 y, frente a este reiterado uso en un año electoral, se impulsaron iniciativas en el Congreso y en el Poder Judicial para impedir su utilización arbitraria y propagandística.

El diputado Roy Cortina (Partido Socialista) y la diputada Patricia Bullrich (Unión Pro) presentaron proyectos para restringir el uso de la cadena nacional. Además, uno de los directores por la oposición en la autoridad de aplicación de la Ley de Medios (Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, AFSCA), Gerardo Milman, y la presidente de la Fundación LED (Libertad de Expresión+Democracia), Silvana Giudici, presentaron una denuncia penal y un recurso de amparo contra la Presidente por “el uso indebido de la cadena nacional”. También el massista Adrián Pérez acusó a la Presidenta de convertir este recurso de comunicación masiva en propaganda política.

La respuesta del oficialismo fue múltiple. El titular del AFSCA, Martín Sabbatella, afirmó que no hay motivo para limitar a la señora de Kirchner porque todo lo que ella dice es “trascendente” (aclaremos –aunque oscurezca– que “trascendente”, filosóficamente hablando, significa“que está más allá de los límites de cualquier conocimiento posible”). Además, explicó que ella necesita imponer su voz para romper el cerco informativo que impide al público enterarse de su obra. El presidente de la Comisión de Comunicaciones de la Cámara de Diputados, Mario Oporto (Frente para la Victoria), había afirmado que la presidenta “tiene todo el derecho de usar la cadena nacional” y tiene que usarse “para formular anuncios que hacen al bienestar de nuestro pueblo”.

Por otro lado, el jefe de gabinete, Aníbal Fernández, preguntó irónicamente : “¿Dónde está el aparato que mide cuál es el nivel de necesidad que exige la legislación? Es algo arbitrario. La realidad es que cuando los medios no ocupan ese lugar de llevar a la sociedad las cosas que se están haciendo, para que las comprenda y las conozca, hay que tomar otro tipo de decisiones como es la cadena nacional”, insistió el funcionario añadiendo que “si a estos señores les molesta, que hagan 740 mil denuncias penales que nosotros vamos a seguir tomando esta decisión para que la Presidenta la haga conocer a la sociedad que está trabajando en ellos y se toman decisiones trascendentales”.

El artículo 75 de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual sancionada por el kirchnerismo establece que la cadena nacional sólo podrá utilizarse “en situaciones graves, excepcionales o de trascendencia institucional”. La AFSCA archivó los pedidos para evitar el uso abusivo de la cadena nacional por parte de la Presidenta por considerarlos “improcedentes” y el propio Gobierno volvió a defender su uso: “En cumplimiento de su obligación constitucional de informar a la población, habla por cadena nacional @CFKArgentina”, publicó la cuenta oficial de Twitter de la Casa Rosada poco antes del último discurso de la Presidenta.

Desde el comienzo de su mandato, CFK ya suma 124 transmisiones que sumaron más de 80 horas de discursos en las pantallas de los argentinos. Recordemos que no hace muchos años, un mensaje en cadena nacional –fuese del presidente o un ministro– lograba mantener en vilo al país, ya que estaba motivado por alguna mayúscula conmoción social o anuncios de gran magnitud pública. El mismo presidente Néstor Kirchner, en sus cuatro años de mandato, utilizó solamente dos veces la cadena nacional, que dejó de ser una herramienta de excepción para convertirse –de acuerdo a una denuncia del presidente del bloque de diputados de la UCR, Mario Negri– en un instrumento político del kirchnerismo, ya que la mayoría de los mensajes de la Presidenta, sobre todo los más recientes, están teñidos de un indisimulable tono electoral y “la cadena nacional se ha tornado en una herramienta de publicidad oficial”. 

Más allá de la utilización política, se han pronunciado en la cadena nacional algunas frases poco afortunadas como las siguientes:

·  “La verdad, me siento un poco Napoleón” (01/03/2012).

·  “Debo ser la reencarnación de un gran arquitecto egipcio” (29/08/2012).

·  “Sólo hay que tenerle temor a Dios y a mí un poquito” (06/09/2012).

·  “Esas cosas son para La Matanza, pero no para Harvard” (27/09/2012).

·  “Estoy desprovista de ambiciones” (28/01/2013).

·  “En 2015 quiero ser jueza” (20/06/2013).

· “Mi madre ahora tiene dos aires acondicionados, y no se los regalé yo” (28/03/2014).

·  “Los fines de semana no hay lugar en ningún restaurante, en ningún cine” (8/04/2014).

 “El Estado no es ‘Mongo Aurelio’…” (25/11/2014).

 “[La Argentina] es el país que más consume gaseosas en todo el mundo” (23/02/2015)

 “A las minas nos encantan las pilchas, a todas…” (01/03/2015).

 “Yo fui pobre” (07/04/2015).

 “Porque hay más argentinos que comen salchichas y jamón, señores” (28/04/2015).

 “Los argentinos hace rato que dejamos de chuparnos el dedo” (03/06/2015).

Notas relacionadas

Eligen a Bahía Blanca para una prueba de Blockchain


Córdoba militarizada


Gremialismo docente en la picota


“El Ecoparque no ha cumplido con nada de lo planeado”


126 mil personas viven en situación de hacinamiento


La SIGEN auditará el presentismo de empleados públicos