13/07/2015 Abandono

Basura, falta de insumos, roedores y poco personal

El panorama es desalentador. Así se trabaja en el Hospital Dr. Carlos Bonorino Udaondo, ubicado en el barrio porteño de Parque Patricios. Fue lo que describieron en su visita los legisladores Gustavo Vera, Marcelo Ramal y María Rachid hace apenas unas semanas atrás. El mismo panorama ya había sido anticipado por la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires en uno de sus informes de 2013. Para Ricardo Zambrano, asesor de Vera, “el abandono del edificio responde a una política del Gobierno de la Ciudad con fines inmobiliarios”. “Todo esto es para quedarse con los terrenos”, agregó.

El pasado lunes 29 de junio, a raíz del reclamo de trabajadores del Hospital Dr. Carlos Bonorino Udaondo (Parque Patricios), varios legisladores porteños recorrieron el nosocomio y corroboraron que muchas de las falencias encontradas en 2013 por la Auditoria General de la Ciudad de Buenos Aires (AGCBA) no solo persisten sino que han ido empeorando. Montañas de basura acumuladas en salas, falta de insumos básicos, pacientes atendidos en los pasillos, presencia de roedores, falta de personal y poca capacidad en la guardia son algunas de las irregularidades detectadas. 

En 2013, la AGCBA había advertido sobre serias fallas edilicias y de higiene en la institución. Dos años más tarde, los legisladores Gustavo Vera (Bien Común), Marcelo Ramal (Frente de Izquierda) junto a María Rachid (Frente para la Victoria) visitaron el edificio junto a raíz de las denuncias de los trabajadores.

Historia del Hospital

El Hospital de Gastroenterología Dr. Carlos Bonorino Udaondo pertenece a la Ciudad desde 1992. Es una institución especializada en Patología del Aparato Digestivo y además es referente Nacional de Enfermedad Celíaca (EC). Cuenta con el único laboratorio de la Ciudad que realiza el estudio genético para la enfermedad celíaca y desarrolla una importante tarea de investigación y docencia.  

Sobre la auditoria

Algunos de los puntos críticos que en 2013 resaltó la AGCBA fueron el deterioro edilicio y de espacio físico de grandes magnitudes, deficiencias en el servicio de tratamiento de residuos patogénicos, equipamiento médico insuficiente y no disponible, recursos humanos insuficientes en áreas destacadas como enfermería, diagnostico por imágenes, farmacia, personal y arancelamiento, falta de registros completos e integrados del personal, de cirugías suspendidas, de sobrantes de medicación, de tareas de mantenimiento, demoras significativas en estudios de diagnostico y cirugías, en turnos, falta de mantenimiento y limpieza, así como de insumos básicos. Muchas de ellas, coincide hoy en día con lo recabado por los legisladores porteños en su visita.

Un dato que por aquel entonces la AGCBA no observó, se refiere a que los cuerpos de los fallecidos no pueden ser retirados de las camas porque “la ART no reconoce el trabajo de retiro del occiso de la cama”. Entonces, “quedan al lado de pacientes internados. Es inhumano”, resaltó Ricardo Zambrano, asesor del diputado Gustavo Vera quién en relación a la visita aseguró que “lo más chocante fue la cuestión de la esterilización”. “El lugar donde se prepara el instrumental quirúrgico está lleno de agujeros, hay ventanas rotas, los postigos están atados con vendas y no cierran bien. En estas condiciones, no se puede garantizar la esterilidad de los instrumentos”, detalló.

En cuanto a la limpieza, tema sobre el que la AGCBA hizo hincapié, informó que encontraron depósitos llenos de basura, salas repletas con residuos, ventanas rotas por donde entran bacterias y roedores.

Otra de las falencias que recalcó Zambrano fueron demoras de hasta 6 u ocho meses en la entrega de turnos, falta de medicamentos, la guardia completamente abandonada, condiciones laborables inaceptables para los trabajadores, personal nombrado a “dedo”.

Sustitutos

En su momento, la AGCBA remarcó que por falta de enfermeros se implementaron los módulos. En promedio, se autorizaban 1383 módulos al mes. Se requieren 2 módulos para cubrir las 6 horas diarias y 40 módulos para cubrir un mes. Esta situación aún persiste. Además, por la escasez de insumos, se sustituyen medicamentos. Por ejemplo, falta Ampicilina, antibiótico de varios usos, y es remplazado por Cefalexina, medicamento completamente diferente. Asimismo, los pasillos son usados como guardias o salas de atención con camillas permanentes, las heladeras donde el personal guarda comida, son empleadas como almacenamiento de medicamentos y se encontraron vendas de lino, material no recomendado para reemplazar las vendas de elementos sintéticos como nylon o Vicryl, con mejor tolerancia para los pacientes.

Según Zambrano, el abandono del edificio responde a una política del Gobierno de la Ciudad con fines inmobiliarios. “Todo esto es para quedarse con los terrenos. Lo que hacen es expulsar sistemáticamente a los vecinos”, exclamó.

Consecuencias

Dos días después de la visita de los legisladores, la Dirección del Hospital Udaondo junto al Ministerio de Salud porteño sancionaron a los trabajadores que denunciaron la situación actual del nosocomio con sumarios y suspensión.

Por otro lado, este miércoles 15 de julio, se llevará adelante una conferencia de prensa en la sede de la CTA Capital, donde se denunciará lo sucedido y se convocará a una movilización. Además, Zambrano aclaró que van a “realizar una denuncia penal contra los directivos del hospital y las autoridades del Ministerio de Salud porteño”.

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