04/08/2015 Irregularidades

La Salud Mental y un estado “desolador”

Un informe de la Auditoría porteña reveló, entre otras cosas, que la Dirección General de Salud Mental no cuenta con información de los proyectos desarrollados ni documentación de las reuniones que mantiene con los hospitales. En otras palabras, no tiene un plan donde se establezcan los objetivos y metas a cumplir a largo, mediano y corto plazo. Desde la Comisión de Salud de la Legislatura, aseguraron a Gestionpublica.info que esa situación “no solo viola la Ley 448 sino que también la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires y la Nacional”. “No hay decisión ni interés político”, agregaron.

La Dirección General de Salud Mental (DGSM) fue creada en 2005 para darle cumplimiento a la Ley 448 sancionada en 2000 pero que aún no fue reglamentada. Luego de diez años de funcionamiento, la Auditoria General de la Ciudad de Buenos Aires (AGCBA) presentó un informe, difundido por el portal periodístico ELAUDITOR.INFO, sobre el periodo 2012-2013 en el que reveló distintas irregularidades, entre las que se destaca la falta de un plan con metas y objetivos para proceder en el periodo 2012–2016.

“La Dirección se maneja fuera de norma”, señaló la AGCBA en su informe. Según los auditores, “no hay documentación sobre los proyectos desarrollados ni las reuniones con los hospitales”. En cuanto a la atención por líneas telefónicas, la AGCBA indicó que existe una “subutilización del servicio” que no se atañe a la demanda real. Además, y respecto al Programa de Atención Psicológica Programada Domiciliaria, los profesionales no cuentan con movilidad y no hay lugar destinado al equipo de trabajo.

Ley Nº 448

La Ley Nº 448 fue sancionada en el año 2000 y tiene como objetivo principal la resocialización y la atención en dispositivos alternativos a los Hospitales psiquiátricos de internación. En 2005, se creó la DGSM para garantizar el cumplimiento de dicha normativa a partir de la generación de redes de contención integrales, la construcción y mantenimiento de los dispositivos necesarios, la creación de programas de prevención y capacitación al personal especializado. Esta Ley establece el rol de los dispositivos alternativos como fundamentales para la resocialización, reinserción y como efectores necesarios para comenzar con el proceso de desmanicomialización.

Dirección de Salud Mental

La página oficial de la dirección detalla en su inicio el propósito por el cual se creó: “avanzar en el cumplimiento de la Ley No 448”. Tiene, entre otras cosas, la función de “diseñar e implementar los ejes estratégicos de gestión del sector (…), fortalecer el desarrollo de las políticas en salud mental y generar una eficaz asignación, coordinación y control de los recursos disponibles”. Según la AGCBA, ninguno de estos puntos se cumple hoy en día.

“El informe de la Auditoría porteña se queda corto”, denunció Ángel Barraco, asesor de planta de la Comisión de Salud de la Legislatura, quien dialogó con Gestionpublica.info y aseguró que el estado general de la salud mental en Buenos Aires es desolador. “No solo se viola la Ley 448 sino que también la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires y la Nacional”, aseguró.  

“La Ley expresa que hay que llevar adelante un proceso de desinstitucionalización progresiva. A su vez, el artículo 14 determina la creación e institucionalización de diferentes dispositivos de tratamiento alternativo, que aún no fueron creados y los que se hicieron están fuera de los objetivos. La DGSM no cuenta con un plan donde se establezcan los objetivos y las metas a cumplir a largo, mediano y corto plazo detallando los procedimientos y recursos para alcanzarlo; tampoco se han hecho estudios epidemiológicos. “No se puede planificar una buena asistencia de salud mental si no sabes qué es lo que pasa dentro de la Ciudad”, remarcó Barraco.

“No hay decisión ni interés político de cambiar o mejorar la situación de la salud mental en la Ciudad de Buenos Aires, que no es solo local, ya que atiende a personas que no son de la jurisdicción porque así lo establece la Constitución Nacional”, expresó. El tema de la atención se complica si hablamos de nombramientos ya que “la mayoría de los programas se desarrollan con personal que no tiene nombramiento efectivo en los cargos de conducción, hay personal ad honorem o con contratos basura”, añadió Barraco.

Otro punto clave del informe del organismo de control es el presupuesto y sus usos. La AGCBA destacó que este “no tiene metas físicas definidas para todos los programas ni tampoco cuenta con registros de la demanda real”. El especialista en salud mental detalló que “todos los años se reitera la misma direccionalidad del presupuesto, más del 80 por ciento para los cuatro hospitales monovalentes, cuando la Ley establece ir destinando recursos para ir habilitando los dispositivos que den lugar al cambio de los modelos de atención que hoy son netamente hospitalocentricos”. “Hay que transformar el modelo en uno ambulatorio y comunitario. Por eso se requiere la apertura de camas de internación en hospitales generales. La apertura de casas de medio camino, residencias, emprendimientos sociales, y un correcto funcionamiento de los dispositivos de atención domiciliaria que, si bien existen, están totalmente desfinanciados”, agregó.

En relación a este último punto, el informe de la AGCBA sostiene que la Casa de Medio Camino y las residencias no cuentan con personal adecuado, están en malas condiciones edilicias y muchas veces no están habilitadas. “Todo esto da cuenta de una política totalmente contraria a la que rige en la Ley”, reflexionó Barraco. Asimismo, remarcó que “lo que no se abandona se avasalla como el Consejo General de Salud Mental”.

Para finalizar, Barraco habló sobre las violaciones a los Derechos Humanos en estas instituciones y remarcó que “son históricas y a esto se suma que la externación no son hechas en base a la Ley, de forma progresiva y controlada, sino que son externaciones compulsivas”.

La Directora de la DGSM, Maria Groso, está procesada por el mal uso de recursos, destinados a empresas privadas sin seguimiento. Además, Groso también designó cargos a dedo, repartió cargos entre familiares y amigos no competentes, según informó Barraco.

 

 

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