12/08/2015 Presidenciales

De la polarización a los tres tercios

Por Facundo Martínez*. Los argentinos dieron ayer el primer paso para lo que será la definición de las elecciones presidenciales que se llevarán a cabo el próximo 25 de octubre. Bastante más cerca de los datos que arrojaban en la previa los sondeos con respecto a las elecciones porteñas, quedaron proyectadas y en firme las fórmulas presidenciales del Frente para la Victoria, con Daniel Scioli y Carlos Zannini; la del Frente Cambiemos, con Mauricio Macri y Gabriela Michetti; y el Frente UNA, con las candidaturas de Sergio Massa y Roberto Sáenz.

Escrutadas el 98 por ciento de las mesas en todo el territorio nacional, el FpV sumaba el 38,41 por ciento de los votos; Cambiemos, el 30,07; y UNA, el 20,63. Entre estas tres fuerzas se repartieron prácticamente el 90 por ciento de los votos, y de alguna de ellas surgirá el sucesor en el mando de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

El piso logrado por Scioli lo sitúa a priori como el candidato con más chances para llegar a la Casa Rosada en octubre, sin embargo, para ello serán clave los próximos 60 días y cómo se muevan los tres candidatos más relevantes respecto a la búsqueda de los votantes cuyos candidatos perdieron las internas en las PASO. De todas maneras, hay un dato que vale la pena señalar. Desde que en 2011 se implementaron las PASO, sus resultados han marcado la tendencia ya que los candidatos mejor parados suelen no sólo mantener sus números sino que, en la mayoría de los casos, logran incluso superarlos.

Los números obtenidos por el FpV quedaron apenas por debajo de las expectativas más optimistas -que pretendían superar el piso del 40 por ciento con una diferencia de al menos diez puntos sobre la sumatoria de Cambiemos-; Cambiemos, con una gran elección en la Ciudad de Buenos Aires, donde obtuvo el 48,89 por ciento, volvió a situarse cerca de su piso; mientras que UNA, sorprendió con su 20,63 por ciento que lo metió en la pelea por el sillón presidencial, en una elección que el propio Massa calificó con cierto entusiasmo como “de tres tercios”.

Los discursos ensayados en la noche del domingo de los ahora tres principales candidatos a la presidencia, son una muestra de lo que los argentinos discutiremos en los próximos meses. “Es un resultado contundente, lo miren como lo miren. La única verdad es la realidad”, apuntó un eufórico Scioli acompañado por Zannini y sus respectivas esposas en el escenario montado en el Luna Park, que funcionó como búnker del FpV. Y tras agradecer a todos los votantes –la única constante que se repitió entre las tres fórmulas más votadas-, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires avisó que de aquí a octubre buscará seducir a nuevos votantes. “Vamos a poner nuestro empeño para convencer a todas esas voluntades”, remarcó frente a un público entusiasta que contaba con otros gobernadores, intendentes y ministros de gobierno, y varios sindicalistas aliados. Scioli aprovechó la ocasión para remarcar el legado del ex presidente Néstor Kirchner y no se olvidó de mencionar a CFK, quien siguió el desarrollo de la jornada desde la quinta de Olivos. “Argentina ha encontrado un camino”, insistió el candidato que se impuso en las PASO, quien insistió con sus ejes de campaña y volvió a hablar de “desarrollo”, “progreso” y “reindustrialización”.

La ola naranja de Scioli se imponía, al cierre de esta nota, en la mayoría de los distritos nacionales, salvo la ciudad de Buenos Aires y Mendoza, donde se impuso Macri, y la provincia de Córdoba, donde el ganador era Juan Manuel De la Sota, perdedor en la interna de UNA frente a Massa; la única excepción fue San Luis, donde se impuso 45,12 por ciento Compromiso Federal, de Adolfo Rodríguez Saá, relegado luego en las presidenciales a un sexto lugar cómodo con el 2,11 por ciento del total de los votos. Los triunfos del FpV más ajustados fueron en Santa Fe, donde ganó con el 32,95 por ciento contra el 31,92 del macrismo, y La Pampa donde sumó el 39,84 contra el 35,41 del PRO. En los demás distritos, el margen de victoria del FpV varió entre 5 y 44 puntos, destacándose las provincias de Chaco, Formosa, Corrientes, Catamarca, Misiones, San Juan, Tucumán y Santiago del Estero, donde rompió la barrera del 50 por ciento de los votos.

Dentro del Frente Cambiemos, la victoria de Macri fue contundente -el candidato del PRO obtuvo el 80,75 por ciento de los votos del frente contra el 11,47 por ciento del radical Ernesto Sanz y el 7,78 por ciento de la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió-. Sin dudas, tanto Sanz como Carrió, quienes junto a sus compañeros de fórmula compartieron escenario con los ganadores no hicieron una buena elección. Sanz lo reconoció. Sus números estuvieron cerca de la que había sido la peor campaña del radicalismo tras el gobierno de Fernando de la Rúa, en 2003 cuando Leopoldo Moreau situó al partido centenario bien por debajo de los dos dígitos. Sanz quedó debajo de los números de la candidata del Frente Progresista, la alfonsinista Margarita Stolbizer, que obtenía el 3,51 por ciento, para situarse como cuarta fuerza de cara a las presidenciales, apenas por encima del Frente de Izquierda -donde el joven Nicolás del Caño (del PTS) aventajó por escaso margen al veterano Jorge Altamira (PO)-, que obtenía un porcentaje del 3,31 por ciento. El caso de Carrió resulta cómo mínimo curioso. La eterna candidata, cuya exposición mediática despierta la envidia de más de un político, obtuvo un escaso 2,33 por ciento. “Estamos a la puerta de la República”, expresó triunfante desde el escenario de Cambiemos, en otra clara demostración de la distancia que hay entre las palabras y la realidad, que es en todo caso donde se refrenda la legitimidad y la representatividad.

En su discurso de cierre de la jornada, Macri, dio algunos indicios de cuáles serán sus principales objetivos de aquí a Octubre: captar los votos de Sanz y Carrió, para que no se le escapen y le perforen el piso, y buscar seducir a aquellos que dentro de la interna de UNA se inclinaron por el gobernador de Córdoba. “Juntos podemos más”, repitió con insistencia el actual Jefe de Gobierno Porteño, acompañado también por las principales figuras de su séquito, entre ellas la ministra porteña María Eugenia Vidal, una de las ganadoras de la jornada electoral con un sorprendente 29,43 por ciento en su candidatura a la gobernación de Buenos Aires. Vidal fue la candidata más votada en forma individual, delante de Aníbal Fernández que obtuvo el 21,17 por ciento y de Felipe Sola, que logró el 19,55. Pero, más allá de las candidaturas individuales, en Buenos Aires terminó imponiéndose con buen margen el FpV con el 40,34 por ciento sumadas las candidaturas de Fernández (21,16 por ciento) y Julián Domínguez (19,17 por ciento).

Massa, por su parte, capitalizó muy bien los votos obtenidos en Buenos Aires por Sola. Su irrupción en una escena que se presentaba polarizada cambia por completo el panorama. Lo sabe el ex intendente de Tigre y ex Jefe de Gabinete de CFK, quien en la tarde de ayer volvió a insistir que su fuerza no pretende jugar de árbitro entre el FpV y Cambienos, sino que buscará dar pelea en el electorado proponiendo que los candidatos debatan sus propuestas concretar. Massa anunció ayer que irá por el 82 por ciento móvil para los jubilados, que eliminará el impuesto a las ganancias y quitará las retenciones al agro. El desafío parece interesante, debatir sobre temas concretos, algo que no está en la agenda de aquellos que manejan el marketing político de los candidatos. Individualmente, Massa obtuvo el 12 por ciento de los votos, prácticamente la mitad de los que logró Macri, también en forma individual. Pero con los votos aportados por de la Sota, UNA supera la barrera de los 20 puntos, una cifra nada despreciable y que lo coloca, a pesar de la fuga de intendentes y referentes político que el massismo perdió en los últimos meses, como la tercera fuerza a nivel nacional. Lo que le da consistencia a sus aspiraciones a la presidencia de la Nación.

Además de la lucha por la presidencia, el FpV, Cambiemos y UNA, se repartirán prácticamente la gran mayoría de las bancadas que se pondrán juego en Octubre: 24 escaños para senadores y 130 para diputados nacionales, además de 19 parlamentarios nacionales 24 regionales para el Parlasur.

Con los números a la vista, los votantes tendrán material para analizar el futuro y las conveniencias, podrán sostener, variar y reformular sus estrategias. Habrá que esperar para ver qué comportamiento tendrán los votantes cuyos candidatos quedaron afuera de la disputa, como el caso del Frente Popular, el MAS, el MST, etcétera. Pero, sobre todas las cosas, habrá que estar atentos al comportamiento del denominado poder fáctico, el Capital que manda en materia económica y que también sabe manejar muy bien, a través de los principales medios de comunicación, la producción de significados. Los tres candidatos, por ahora, iniciarán una nueva carrera que durará dos meses hacia el sillón de Rivadavia. Si los tres llegan a las elecciones, se dará una elección de tres tercios, y en ese caso lo más probable es que haya balotaje, donde uno de los tres quedará afuera. Lo que en ese escenario ocurra, aunque importante, desde luego, será otra cuestión y ya habrá tiempo para pensar en ello.  

(*) Sociólogo y periodista.

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