31/08/2015 Opinión

Transparencia en las elecciones: boleta única o voto electrónico

Por Tomás Várnagy. Las elecciones y los sucesos posteriores en Tucumán mostraron que el embuste electoral puede tener una gran diversidad de manifestaciones: desde la adulteración de padrones, la compra de votos y el clientelismo, hasta la amenaza a los votantes y el incendio de urnas, pasando por la inobservancia de normas electorales, todo lo cual demuestra la degradación del sistema político argentino. ¿Cómo mejorarlo?

La oposición sostiene que hubo fraude y el oficialismo considera que ganó las elecciones. Se llegó al extremo de que el fiscal general de la Cámara de Apelaciones de Tucumán, Gustavo Gómez, no descarte la anulación de los comicios a raíz de una “serie de irregularidades muy notorias” (Clarín, 28/08/2015), mientras que el secretario de la Junta Electoral provincial, Darío Almaraz, aseguró que una “diferencia de un acta de escrutinio no puede considerarse fraude” y que la diferencia de votos se pudo haber producido “simplemente por error” (Página 12, 29/08/2015).

Los diferentes procesos electorales que se están llevando adelante en el país alertan sobre la necesidad de hacer profundas reformas que garanticen que la voluntad del elector se vea reflejada en los resultados y que esa voluntad surja de la plena conciencia del votante. La ONG Poder Ciudadano considera que “entendemos que un cambio del sistema electoral en medio del proceso en desarrollo resulta imposible, pero exigimos a las autoridades políticas y electorales garantizar el normal desarrollo de los comicios y responder a la brevedad, en forma objetiva e imparcial, a las denuncias aparecidas en cada uno de los casos” (http://poderciudadano.org/?p=7267). Es imprescindible garantizar el voto secreto, proveer de abundantes boletas, capacitar a las autoridades de mesa, investigar la compra de votos, y dar las garantías suficientes a los partidos políticos y ciudadanos sobre los resultados de las elecciones.

La documental Hacking Democracy (HBO, 2006) muestra las irregularidades y anomalías con el voto electrónico en las elecciones estadounidenses de 2000 y 2004. Se evidencia cómo es posible alterar los resultados de las máquinas de la empresa Diebold Election Systems (luego Premier Election Solutions) y los múltiples métodos de manipulación de votos: desde la edición de las carpetas de la base de datos hasta el hackeo del código de las computadoras con lo cual se pueden sustraer votos a diferentes candidatos. Se demuestra claramente que no se necesita ser programador de computadoras para cambiar los resultados.

En las elecciones porteñas de julio pasado, un grupo de informáticos y expertos en derecho digital informó que el sistema de voto podía ser alterado para que en una misma boleta se sumen votos repetidos para un mismo candidato, lo cual es una gran “agujero de seguridad” (La Nación, 04/07/2015) que solamente puede subsanarse con el recuento de los votos en papel (los impresos que entran en la urna) y cuya suma coincida con los registrados en forma digital. Esta denuncia se suma a quejas y advertencias anteriores de expertos en seguridad informática y en derecho, y también de organizaciones civiles.

La especialista de la Fundación Vía Libre, Beatriz Busaniche, considera que la experiencia internacional del voto electrónico -tanto en Alemania, Austria y Holanda- es negativa pues se puede violar el secreto del voto, “quemar” las urnas (el chip), hackear el sistema y, además, el ciudadano común no puede fiscalizar el proceso (www.radionacional.com.ar/?p=74060, 28/08/2015). Javier Smaldone, especialista en informática, opina que cualquier sistema de voto electrónico es “peligroso” y está “lejos de poder ser transparente” ya que no puede garantizar ni exactitud ni secreto y, además, “puede resultar extremadamente caro” (Perfil, 29/08/2015).

Tras el escándalo de los comicios en Tucumán, los principales candidatos presidenciales de la oposición (Macri, Massa y Stolbize,r) se mostraron juntos y repudiaron las irregularidades, exigiendo al gobierno que “garantice la transparencia” de los futuros comicios nacionales. Massa reclamó la inmediata aplicación del sistema de boleta única electrónica, pero desde el gobierno y la empresa proveedora del sistema se aclaró que no hay tiempo para esa modificación (La Nación, 27/08/2015). El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández calificó la iniciativa como un “verso” para “parecer preocupados” por transparentar las elecciones, y explicó que aún si el Gobierno quisiera impulsar ese cambio “caería inmediatamente una medida cautelar… que daría por tierra semejante locura porque faltan 50 días [para los comicios]. No se puede cambiar de caballo a la mitad del río” (Página 12, 27/08/2015).

Poder Ciudadano, que promueve la participación, la transparencia y el acceso a la información pública, elaboró -hace unos meses- un informe sobre las fortalezas y debilidades del voto electrónico. Entre las Fortalezas, destacaron la “rapidez en el escrutinio, posibilidad de que más electores voten simultáneamente (si hay más de una máquina), evita los errores de las actas, no deja lugar a distintas interpretaciones sobre la validez o nulidad de un voto, los electores pueden verificar su propio voto, elimina prácticas como el “voto cadena” y el robo de boletas”. Y respecto a las debilidades, destacaron la “desconfianza sobre la auditoría del código fuente, pérdida de privacidad de los electores, las múltiples candidaturas exigen conocimiento previo de la oferta electoral, fragilidad de la fiscalización en el escrutinio pues –en general- no se demanda el monitoreo de lo impreso en cada boleta, parte de los votantes pueden autoexcluirse debido al cambio cultural que exige tiempo y adaptación” (La Nación, 28/04/2015).

Concluyendo, ante las dificultades y obstáculos para implementar el voto electrónico habría que buscar otras alternativas para impedir el fraude electoral, realizando un cambio en el sistema que podría ser la Boleta Única, que resulta factible ya que se aplica en cárceles nacionales, en consulados, en Córdoba y en Santa Fe. Es algo sencillo, fácil de hacer, barato y realista: se trata de un impreso con todos los candidatos y el votante debe marcar al que elige, con lo cual se evita el 74% de denuncias (de las últimas PASO nacionales) sobre el robo y faltante de boletas. Macri, Massa y Stolbizer adhirieron a esta modalidad; y hasta la fecha ni Scioli, ni Rodríguez Saá, ni Del Caño, respondieron a la propuesta (La Nación, 27/08/2015). Es más, el Presidente Provisional del Senado y tercero en la línea sucesoria presidencial, Gerardo Zamora, afirmó que cualquier cambio es operativamente “imposible y contraproducente” y opinó que la oposición al kirchnerismo “no tiene vergüenza” y “sus planteos son poco serios” (La Nación, 30/08/2015).

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