21/09/2015 Columnista

Ganadores y perdedores

Por Facundo Martínez*. En Chaco, el frente oficialista Chacho Merece Más, con el candidato Domingo Peppo a la cabeza, ganó ayer las elecciones a la gobernación con un 55,43 por ciento (escrutados el 99 por ciento de los votos), con más de 13 puntos de ventaja sobre el frente que reunió a toda la oposición, Vamos Chacho, que llevaba como mascarón de proa a la intendenta de Resistencia, la radical Aída Ayala.

Además de gobernador y vice, los chaqueños eligieron 16 diputados provinciales -9 serán oficialistas, 7 de la oposición-, 69 intendentes y 359 concejales. Entre los intendentes, se destacó el triunfo del ex gobernador y ex Jefe de Gabinete de ministros de la presidenta Cristian Fernández de Kirchner, Jorque Capitanich, quien por una diferencia de poco más de dos puntos se quedó con lo que era un bastión del radicalismo en esa provincia.

Eligieron los chaqueños. Como en toda elección hubo ganadores y perdedores, pero a diferencia de lo ocurrido con las elecciones del 23 de agosto en Tucumán, nadie tuvo motivos ni se atrevió a denunciar “fraude electoral”. Los cómputos provisorios daban un total de 642.670 votos afirmativos, 24.815 en blanco, 2.202 nulos, 341 recurridos y 145 impugnados. Los chaqueños vivieron una jornada cívica sin sobresaltos, y expresaron su voluntad.

Debió ser igual en Tucumán, pero no fue así porque el Acuerdo por el Bicentenario, derrotado por 11,7 puntos porcentuales, apostó estratégicamente a la anulación de los comicios. El mecanismo utilizado, el fallo de los jueces Salvador Norberto Ruiz y Ebe López Piossek, de la sala en lo Contencioso Administrativo de esa provincia, cuestionado por constitucionalistas prestigiosos de país, aunque sostenido en los discursos preponderantes de los medios opositores al gobierno, tuvo en estas horas un revés contundente en la Corte Suprema de Justicia de Tucumán.

El Máximo Tribunal de justicia de esa provincia validó los comicios que proclamaron ganador al candidato del Frente para la Victoria y ex ministro de Salud, Juan Manzur, sobre el diputado nacional José Cano, del Acuerdo para el Bicentenario.

El camarista Raúl Bejas, firmante del fallo de la Corte Suprema de Justicia tucumana que validó el resultado de las elecciones, confirmó que con esta decisión la Junta Electoral quedó en condiciones de proclamar al vencedor. “El fallo está redactado en forma clara y precisa que el levantamiento de la medida cautelar, es a partir de la fecha de la sentencia y en forma inmediata, es decir que no es necesario que quede firme”, explicó Bejas. De esta forma, independientemente de que el Frente Cambiemos decida apelar el fallo y elevarlo a la Corte Suprema de la Nación, de hecho el radical Cano ya anunció que es lo que harán. “Una elección es la máxima consulta a la voluntad popular. Para anular ese acto sublime, tiene que haber causas profundas y generales que permitan pensar que esa voluntad está desvirtuada o alterada. De no ser así, tiene que imponerse la voluntad de la gente expresada en las urnas”, argumentó el camarista, quien si bien reconoció que hubo “incidentes y falta de custodia de las urnas en algunos puntos”, éstos “no tuvieron el carácter generalizado como para anular todos los votos”.

El fallo del Máximo Tribunal de Tucumán, coincide con lo que luego de la aceptación de la medida cautelar, sostuvieron abogados constitucionalistas de gran prestigio como Eduardo Barcesat, quien conocido el fallo de la Cámara en lo Contencioso Administrativo que anuló las elecciones, advirtió que el FpV presentaría contra los dos jueces firmantes una denuncia penal por “obrar sedicioso”, y otras personalidades destacadas de la provincia, como Susana Trimarco. Según Barcesat, esa cámara no tiene atribuciones y es incompetente para resolver la denuncia que correspondía analizar a la justicia electoral tucumana: “El fallo es aberrante y arrasa el principio de deber de obediencia de la Constitución nacional, por lo tanto es una conducta sediciosa que alguien se envista en autoridad electoral cuando no tiene atribuciones”, argumentó.

De hecho, los magistrados en cuestión fueron denunciados penalmente ante la Fiscalía de Instrucción de la I nominación, encabezada por la fiscal Marta Mariana Rivadeneira, acusados por los “delitos de sedición y prevaricato” y se pidió además la pena privativa de libertad y la inhabilitación para ocupar cargos públicos. La presentación judicial fue presentada por los dirigentes justicialistas Javier Noguera y Darío Monteros, y también implica a los promotores del planteo y líderes del Acuerdo para el Bicentenario, Cano y el intendente capitalino Domingo Amaya.

Con el nuevo fallo de la Corte Suprema de Tucumán, la Junta Electoral provincial queda habilitada para darle el triunfo a Manzur, quien obtuvo el 51,64 por ciento de los votos, contra el 39,94 por ciento de Cano. En esta dirección el secretario de la Junta Electoral de Tucumán, Darío Almaraz, avisó que inmediatamente se retomarán los pasos que habían quedado en suspenso por el fallo que anulaba los comicios, por lo que este martes podría quedar definida la cuestión. El último paso será, según lo consigna el fallo del Máximo Tribunal, realizar elecciones complementarias en aquellas mesas que fueron anuladas como consecuencias de hechos de violencia”.

Más allá de que el Acuerdo por el Bicentenario apele nuevamente el fallo –y está en su derecho de hacerlo- para que éste se eleve hasta la Corte Suprema de Justicia de la Nación, todo indica que la insinuación de una Argentina de “épocas pre democráticas”, como alertó la Presidenta en su último acto en La Matanza, no tiene cabida. El país está maduro en muchísimos sentidos, y por más se deban mejorar muchísimas cosas, lo que no se debe hacer es poner en jaque a la democracia. Desde el regreso de la Democracia en 1983, afortunadamente, los ciudadanos tienen derecho a elegir a sus gobernantes y a sus representantes. Siempre habrá, en el juego democrático, ganadores y perdedores, y habrá que saber ganar y también saber perder, para no poner en juego la soberanía popular, acaso el bien más preciado de la vida democrática.

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