15/12/2015 En París

Aprueban el acuerdo por el cambio climático

Fueron dos largas semanas de negociaciones donde finalmente se acordó el camino a seguir para “estabilizar las emisiones de dióxido de carbono y de gases de efecto invernadero”. El objetivo apunta a tener un “clima más seguro”. Sin embargo, en diálogo con Gestionpublica.info Enrique Maurtua, de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales, aseguró que el acuerdo “no tiene los elementos que se necesitan”. “En materia de financiamiento es donde empieza el tema más delicado”, admitió.

Luego de dos semanas de negociación, el viernes pasado finalizó la Vigésimo Primera Cumbre por el Cambio climático (COP21) en París. GestionPublica.info se comunicó con el Coordinador del Proyecto Agendas Climáticas Nacionales de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), Enrique Maurtua Konstantinidis, quien aseguró que “este acuerdo, por ahora, no tiene todos los elementos que se necesitan”.

“Los países acaban de acordar cómo atravesar el camino hacia el futuro para poder estabilizar las emisiones de dióxido de carbono y de gases de efecto invernadero para poder tener un clima más seguro”, explicó Maurtua.

Según el experto de FARN, “este acuerdo por ahora no tiene todos los elementos que se necesitan pero sí traza un camino, una trayectoria, impone una dirección y da una señal lo suficientemente ambiciosa para que todos aquellos que estén involucrados en el sector privado puedan hacer sus proyecciones a largo plazo en un futuro más limpio”.

El documento, en su parte de mitigación, considera que los compromisos son cada 5 años y que tienen que ser mejorados progresivamente. Además, confirma que aquellos que tengan compromisos cortos y que sean países en vías de desarrollo necesitarán apoyo.

En este punto, el acuerdo “invita a las Partes a que comuniquen sus primeras contribuciones determinadas a nivel nacional a más tardar en el momento en que presenten sus respectivos instrumentos de ratificación o aprobación del Acuerdo de París o de adhesión a él”. “Si una Parte ha comunicado una contribución determinada a nivel nacional antes de sumarse al Acuerdo, se considerará que ha cumplido lo previsto en esta disposición, a menos que dicha Parte decida otra cosa”, prosigue el acuerdo.

Por otro lado, el objetivo a largo plazo pone como límite el 1.5 grados de temperatura y, entre otras, cosas apela a la ciencia ya que el objetivo tiene que cumplirse con basamento científico, “esto nos da la opción de seguir peleando y seguir reclamando que todas las acciones de nuestros gobiernos estén en ese camino”, confirmó Enrique Maurtua.

Respecto a esto, el Artículo 2, inciso A propone “mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2ºC respecto a los niveles preindustriales y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5ºC, reconociendo que ello reduciría considerablemente los riesgos y los efectos del cambio climático”.

En el Artículo 4 del documento firmado por las autoridades de los 196 participantes, se concluye que “para cumplir el objetivo a largo plazo referente a la temperatura que se establece en el artículo 2, las Partes se proponen lograr que las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero alcancen su punto máximo lo antes posible, teniendo presente que los países en desarrollo tardarán más en lograrlo y, a partir de ese momento, reducir rápidamente las emisiones, de conformidad con la mejor información científica disponible”.

En materia de adaptación, los países acordaron que exista una misma carga de mitigación como de adaptación y que esta tenga un rol relevante. La convención pidió al Comité de Adaptación y al Grupo de Expertos para los Países Menos Adelantados que elaboren conjuntamente modalidades a fin de reconocer los esfuerzos de adaptación de las Partes que son países en desarrollo.

Dentro del articulado, se solicitó “a las partes que refuercen la cooperación regional en materia de adaptación según proceda y que, cuando sea necesario, establezcan centros y redes regionales, especialmente en los países en desarrollo”.

En comunicación con este medio, Enrique Maurtua consideró que “en materia de financiamiento es donde empieza el tema más delicado”. “Si bien se ha trazado un camino para aumentar y mejorar el apoyo no tiene una trayectoria clara ni un nivel de ambición como el que todos pretendíamos”, sentenció el representante de FARN en París.

El documento explica que la COP21 “decide que, en el marco de la aplicación del Acuerdo, los recursos financieros que se proporcionen a los países en desarrollo deberían reforzar la puesta en práctica de sus políticas, estrategias, reglamentos y planes de acción y medidas para hacer frente al cambio climático en lo que respecta tanto a la mitigación como a la adaptación y contribuir así al logro del propósito del Acuerdo”.

Respecto a los más vulnerables, se reconoce que es un tema único y particular y se le da su propia sección. Sin embargo, no considera los detalles del mecanismo, cómo hacer que todo ese apoyo vaya a quienes van a sufrir más los daños y las pérdidas a causa de los efectos climáticos.

“Una aclaración que se hizo es que no van a poder, en el marco de ese mecanismo, hacer reclamos de compensación, lo cual para muchos países es un tema muy delicado. Esto nos pone en una situación un tanto difícil, sin embargo, las islas y varios países vulnerables están de acuerdo con eso y buscarán otros mecanismos que se empezarán a trabajar el año que viene”, concluyó Maurtua.

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