19/01/2016 Funcionarios del PRO

Reconocen “una concesión deficiente” del zoo porteño

Así lo admitió el nuevo ministro de Modernización Innovación y Tecnología de la Ciudad de Buenos Aires. Igualmente, y frente a los últimos rumores, remarcó que “hoy no existe la opción de cerrar el predio pero si trabajar en hábitats más amigables para los animales”. El año pasado, en declaraciones a este medio, el Presidente de la Agencia de Protección Ambiental de la Ciudad se había comprometido a transformar el espacio en un centro ecológico destinado a conservar y promover el cuidado de la naturaleza.

A mediados de 2015, GestionPublica.info dialogó con el Presidente de la Agencia de Protección Ambiental (APrA) de la Ciudad de Buenos Aires, Juan Carlos Villalonga, sobre el futuro del zoológico porteño. Por aquel entonces, el funcionario se había “comprometido a transformar este espacio único en un centro ecológico dedicado a conservar, investigar y promover el cuidado de la naturaleza y la vida". Pero hoy en día, esa promesa aún sigue sin concretarse.

En las últimas semanas se abrió nuevamente el debate sobre el futuro del zoológico pero con ciertas certezas. Según adelantó el nuevo ministro de Modernización, Innovación y Tecnología de la ciudad, Andy Freire, "la posibilidad de que cierre el predio hoy no existe como opción pero se debe hacer un aggiornamento del espacio, con innovación, nueva tecnología y hábitats más amigables para los animales”.

Freire aseguró en conferencia de prensa que no está “conforme con la concesión” y explicó que “hay inversiones que están pendientes”. Sobre este tema, GestionPublica.info en 2015 recordaba las advertencias realizadas por la Auditoría porteña la cual acusaba a la gestión anterior de desinteresarse de la valorización del patrimonio.

La AGCBA publicó, en distintos informes, que “de 69 construcciones catalogadas con valor patrimonial, el Gobierno demolió 27 edificios, ordenó la restauración de solo 4, realizó obras de mantenimiento en 20 construcciones y reubicó 12 edificios. La situación se repite con esculturas y fuentes de agua que ya no están, desaparecieron o fueron demolidas sin la autorización correspondiente”.

El organismo de control sostuvo que “la insuficiencia de controles del Estado en el predio fue evidente”. No obstante, el año pasado Juan Carlos Villalonga informó que la concesión está dada hasta el año 2017 y que como “se podía trabajar en conjunto” no se iba a quitar.

Cambios

El ministro Freire entiende que la cantidad de visitantes cayó de 3.000.000 a 1.000.000 en los últimos años y que existe una concesión deficiente. Sin embargo, el gobierno porteño no considera como opción cerrar sus puertas. También admite que el lugar necesita cambios en el corto plazo, "el tema es muy complejo y nuestra prioridad siempre serán los animales. La pregunta es: ¿las 18 hectáreas están brindando el mejor servicio a la ciudadanía?", cuestionó Freire.

En igual sintonía, Villalonga explicó el año pasado que "el gran desafío es lograr que el espacio siga siendo atractivo. Va a ser activo promotor de conservación en el país, con lo cual buscamos imponer la idea de que ya no es un lugar de encierro".

A pesar de la deficiente concesión de la empresa Zoológico de Buenos Aires SA lo que está asegurado, según el ministro de Modernización es que la administración porteña no asumirá el manejo del parque. "No es una prioridad del Estado. Se debe hacer una articulación entre el sector público y privado, con una concesión transparente y seria", argumentó.

Así mismo Freire descarta que pase a manos privadas ya que explicó que "no existe la posibilidad de que pase al mercado inmobiliario porque es un lugar de espacio verde para los ciudadanos", aseguró.

Ahora que se ha abierto el debate existen dos futuros posibles para el zoo. El primero es convertirlo en un parque ambiental, un proyecto que en 2014 presentó el legislador de Suma+, Hernán Rossi. Según el escrito la idea es "crear espacios de concientización de la protección estructural y exposición tecnológica, robótica y científica de especies silvestres autóctonas, exóticas extintas o existentes para informar y enseñar las condiciones de hábitat natural de cada una de ellas".

Allí también funcionaría el Centro de Conservación de Especies de Flora y Fauna para alojar, curar, rehabilitar y liberar especies silvestres a su medio natural o parque de conservación.

La otra opción para el futuro del zoo fue presentado por un grupo de diputados en abril del año pasado, impulsado por la agrupación SinZoo, para convertirlo en un jardín ecológico. Funcionaría como una especie de Cruz Roja que asistiría a animales que hayan sido víctimas del tráfico ilegal, con el objetivo de que se ponga mayor énfasis en roles educativos, recreativos, de conservación e investigación y en el desarrollo de mejores hábitats para las especies.

Cualquiera sea el destino zoo el ministro Freire se plantea como posibilidad la relocalización de los 2500 ejemplares de diferentes especies, que podrían ser llevados a reservas o parques con mejores condiciones de habitabilidad para todos ellos. "La prioridad número uno siempre serán los animales. Siento una gran responsabilidad para asegurarnos de que no sufran más", admitió Freire, pero es sabido que algunos podrían no resistir un traslado, como se especula con la orangutana Sandra, declarada persona no humana por la Justicia y que todavía espera que se defina su traslado.

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