19/04/2016 Columnista

El eterno retorno de la política

Por Facundo Martínez*. Sabemos por la teoría clásica que la política es inherente al conflicto y viceversa. Es decir, que justamente hay política porque hay conflicto, más precisamente conflicto de intereses. 

Esta sencilla ecuación cualquier politólogo la conoce más o menos desde el principio, tanto como la idea de que las acciones políticas tienen siempre consecuencias y que, por supuesto, es mucho mejor preverlas. No parece ser el caso de algunos altos dirigentes de Cambiemos, con el senador Federico Pinedo y el diputado radical y presidente del bloque de su partido Mario Negri a la cabeza, ambos impulsores de la judicialización de la causa por el dólar futuro, un armado débil jurídicamente hablando, según afirman los especialistas en derecho, que llevó a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner a los Tribunales de Comodoro Py.

La estrategia, en la previa festejada por periodistas afines y por las cabezas visibles del Gobierno Nacional, a la que terminó de darle forma el propio juez Claudio Bonadio, pasó paulatinamente del entusiasmo a la desolación. La ilusión de un procesamiento e incluso del dictado de una prisión preventiva para la ex mandataria –una foto buscada con insistencia- se fue debilitando de manera inversamente proporcional con la convocatoria popular para acompañarla a los tribunales, que no estuvo ni cerca de ser otro 17 de Octubre pero, sin dudas, hizo mella la ilusión de los antikirchneristas frente a las consecuencias políticas de la jugada.

El Gobierno de Mauricio Macri, que en la misma semana logró sacar al país de default con los fondos buitre y que por ese motivo tenía algo para festejar, no lo pudo hacer en grande porque sumó al mismo tiempo su mayor problema desde que asumió el poder. Un problema con cuernos que, además, resalta  los que en estos cuatro meses de gobierno vienen marcándole la agenda y recortándole un parte del apoyo popular que los catapultó a los puestos de mando: el paquete de medidas económicas, que incluyó despidos al por mayor en los sectores público y privado, transferencia de recursos de sectores populares a sectores concentrados, suba indiscriminada de tarifas y una inflación galopante que afectó el precios de los alimentos; todo esto, sumado a la demora por la propia incertidumbre en el cierre de los acuerdos paritarios, castiga directamente el bolsillo de los trabajadores.

En un buen intento por morigerar la disconformidad provocada desde el mismo Gobierno, Macri anunció días atrás un paquete de medidas sociales que darán un poco de aire a los poseedores de planes sociales y a los jubilados y pensionados, quienes –en lo que hay que valorar como un acierto de la gestión- serán beneficiados con la disminución del IVA en artículos de primera necesidad. El resto de los trabajadores deberá afrontar los costos del ajuste y seguir esperando la lluvia de dólares prometida como producto del endeudamiento externo, la baja de los índices de inflación, que comenzarán a conocerse en junio, pero que como consecuencia de las primeras medidas económicas superan a los del gobierno anterior. Las promesas de campaña se debilitan frente a la cruda realidad.

El acto multitudinario en las puertas de los Tribunales de Comodoro Py, le dio a la ex presidenta la posibilidad de reaparecer y posicionarse –quizás como ningún otro político del peronismo lo podría hacer- nuevamente en el liderazgo del amplio espectro que abarca a las fuerzas opositoras. Como si el tiro les hubiese salido por la culata, encumbrados dirigentes del PRO se han pasado por los programas televisivos de opinión cuestionando la falta de previsibilidad de quienes toman las decisiones políticas. Saben que el problema que ellos mismos generaron a tan solo cuatro meses de gestión los obligará a levantar el pie del acelerador, a morigerar la marcha y a escuchar más y negociar más y mejor, en nombre de la gobernabilidad. 

Frente a la multitud que fue a acompañar a la ex presidente a declaración indagatoria a la había sido convocada por Bonadío, entre las que se destacaron los militantes y dirigentes de La Cámpora, Nuevo Encuentro, Movimiento Evita, algunos intendentes, ex gobernadores y ex funcionarios, entre otros, y en la que, con excepción de la CTA de Hugo Yasky, se vio poca presencia de sindical –los principales gremios se reunían por esas horas con el presidente Macri-, CFK ofreció un discurso de elevado tono político y severamente crítico de lo actuado por Macri en estos cuatro meses, que la volvió a situar como la única dirigente capaz de aglutinar bajo un mismo signo a toda la oposición. 

Primero atendió al juez Bonadío, al que le presentó un escrito de tono político en el que comparó su citación indagatoria con las persecuciones judiciales que sufrieron otros presidentes democráticos, populistas e incluso conservadores, que a lo largo de la historia argentina, en el arco que va de Hipólito Yrigoyen a Marcelo T. de Alvear y de Juan Domingo Perón a Arturo Frondozi, fueron derrocados por el liberalismo golpista y confinados a la isla Martín García, donde debían esperar el desarrollo de las causas judiciales por enriquecimiento ilícito -por entonces llamaba “adquisición de bienes mal habidos”-, causas que con los años perdieron fuerza y se desestimaron. La historia está bien contada en la propia isla. Basta con visitarla alguna vez y recorrer su largo muelle para, sin demasiado esfuerzo, trazar la línea que une a estos ex presidentes, a pesar de sus diferentes signos: todos tuvieron como enemigo a la oligarquía nacional.

En el caso de CFK fueron los dirigentes del Gobierno quienes colocaron a la ex presidenta en esa serie histórica y quienes le dieron la oportunidad de resurgir, como el ave Fénix, para dirigirse nuevamente a la multitud como la gran líder de la oposición. Así lo entendieron los ahora candidatos a dirigier el Partido Justicialista, José Luis Gioja y Daniel Scioli, ausentes en la marcha pero claros a la hora de la evaluación del llamado a construir el Frente Ciudadano. “Ella fue clara: los problemas que hay en la sociedad atraviesan a todos los sectores. La propia gente nos va a ir llevando a estar unidos para defender lo que sostuvimos en años de gobierno y lo que dijimos en campaña. Todo lo que está pasando yo lo alerté. Ahora, hay que tener cuidado con creer que la forma de frenar la inflación sea más ajuste, más suba de tasas, menos producción y más especulación financiera. Cristina planteó que hay que corregir ese rumbo que se está tomando. Es una advertencia”, sintetizó el ex gobernador de la provincia de Buenos Aires.

 Con su habitual tono de divulgadora, serena pero al mismo tiempo punzante, CFK explicó a la multitud en qué consiste la judicialización de la política y expandió su pecho al remarcar que por propia decisión había rechazado ocupar cargos parlamentarios que la protegieran con fueros. “No los necesita. Mis únicos fueron son ustedes, el pueblo”, dijo a la multitud enardecida que a pesar de la lluvia la acompañó a los tribunales. Antes, la ex presidenta presentó un escrito ante Bonadio, a quien recusó acusándolo de imparcialidad y de armar una causa que es “un disparate jurídico”.

La conformación de un Frente Ciudadano se presenta como la primera medida de oposición más o menos seria. La misión por delante seguramente no sea sencilla, sobre todo por alto grado de fragmentación de los opositores tras la derrota del Frente para la Victoria en las elecciones presidenciales y en las bonaerenses. Es conocida la tradición frentista del peronismo en sus diferentes épocas. El frentismo político y social ha sido siempre una herramienta válida para sumar fuerzas contra un enemigo poderoso, pero exige un sacrificio: ampliar el margen discursivo para sumar adhesiones y compromisos. No hablamos precisamente del Frente Renovador de Sergio Massa, por ahora lejos de conciliar con el kirchnerismo, aunque llama la atención el tono crítico que sus dirigentes comienzan a tener respecto a las medidas antipopulares tomadas por Gobierno, como es el caso del diputado Felipe Sola.

 También hay que resaltar que la ex presidenta no se quedó en el plano discursivo. Su retorno a la arena política es una apuesta fuerte e incluyo reuniones políticas con diputados, senadores, organismos de derechos humanos y militantes de base; y para este lunes está prevista en la fundación Patria, una suerte de base operaciones, otra reunión clave con intendentes peronistas de la provincia de Buenos Aires. Habrá que ver cuál será la respuesta de estos a la invitación, pero está claro que si es positiva, el escenario político asumirá un nuevo viraje, con la Casa Rosada como destino.  

Mientras el Gobierno continúa su batalla por explicar las cuentas offshore reveladas por The Panama Papers de varios de sus dirigentes, incluido el propio Presidente y su ex ministro de hacienda porteña y ahora intendente de Lanús, Héctor Grindetti –de una gravedad institucional que ha repercutido en los principales diarios del mundo-, y se prepara para afrontar una denuncia que se presentará ante la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos, que pide que se investigue la relación de la creación de las cuenta offshore con la emisión de bonos realizada en 2010 por el Gobierno de la Ciudad, y mientras el Frente Ciudadano termine de tomar forma, el Gobierno de Mauricio Macri tendrá una nueva oportunidad para mejorar su política hacia los sectores medios y bajos. No hacerlo podría traerle serios problemas a futuro y sería otro error político que podría corroer su imagen todavía positiva, según marcan las encuestas.

 

*Sociólogo y periodista.

 

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