24/05/2016 Ley de Bosques

Se reglamentó en 2009 pero poco y nada se cumplió

Desde la entrada en vigencia de la norma 26.331, las erogaciones con destino a la conservación de los Bosques Nativos han sido mínimas. Entre otras cosas, con excepción de los años 2012 y 2014, las partidas fueron siempre subejecutadas.

La Ley N° 26.331 (reglamentada en 2009), establece los Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental para el enriquecimiento, restauración, conservación, aprovechamiento y manejo sostenible de los Bosques Nativos y de los servicios ambientales que éstos brindan a la sociedad.

Esta Ley fue enunciada por parte de las autoridades nacionales como una herramienta de promoción puesto que, en el marco de los objetivos de conservación, restauración, mejoramiento y manejo sostenible de los bosques nativos, pretende compensar a los titulares de los bosques por los servicios ambientales que los mismos brindan.

Para realizar tal compensación, la Ley previó la creación del Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos debiendo financiarse, entre otros, con aportes del Estado Nacional. El marco normativo estableció que las partidas presupuestarias que le sean anualmente asignadas no podrán ser inferiores al 0,3% del presupuesto nacional y, adicionalmente, se previó que integren el fondo el 2% del total de las retenciones a las exportaciones de productos primarios y secundarios provenientes de la agricultura, ganadería y sector forestal, correspondientes al año anterior del ejercicio en consideración.

Sin embargo, desde su creación, los fondos remitidos por el gobierno nacional al Fondo estuvieron muy lejos de alcanzar lo establecido por la Ley de origen, básicamente por dos motivos. El primero, porque las sucesivas leyes de presupuesto, posteriores a la sanción de la ley de creación del Fondo, establecieron montos máximos para su distribución muy por debajo los mínimos que establece la Ley 26.331. Así por ejemplo, para el año 2015, según la ley,  al Fondo Nacional de Bosques le hubiera correspondido una asignación de $5.317.897.122, no obstante, la Ley de Presupuesto de ese año fijó las partidas en $233.083.000. Esto es, apenas el 4,4% de lo que debió haberse asignado por ley para el Fondo.

En segundo lugar, porque las ejecuciones presupuestarias destinadas a la conservación de los bosques fueron, en general, magras. Con excepción de los años 2012 y 2014, las partidas fueron siempre subejecutadas. Así por ejemplo, para el año 2010 pese a contar con crédito asignado por la ley de presupuesto,  no hubo ejecución alguna. En la rendición de cuentas del año 2010, se expone que la misma Administración de Parques Nacionales informó que durante el ejercicio no había recibido ninguna asignación para la constitución del Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos.

De la información anterior se deduce que, con el objeto de propender verdaderamente a la preservación de los bosques nativos y ecosistemas de nuestro país, resulta impostergable para el gobierno nacional finalizar con el incumplimiento de la Ley de Bosques. Poner fin a los altos niveles de desforestación evidenciados en Argentina en el último decenio (ver nota aparte http://gestionpublica.info/1737/19/Se-talaron-25-millones-de-arboles-en-el-Gran-Chaco/)  supone dotar a los encargados de llevar adelante las tareas de conservación de los recursos necesarios para hacerlo.

La Ley para la conservación de Bosques contó con gran consenso al momento de su aprobación, pero la mayoría parlamentaria del oficialismo de aquél entonces permitió que se aprobaran leyes de presupuesto muy convenientes para el Ejecutivo nacional.

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