31/05/2016 Columnista

Fútbol y política

Por Facundo Martínez*. La relación estrecha entre el fútbol y la política no es algo nuevo. Hay quienes piensan que empezó con el peronismo, en los años 40 y 50, porque el propio Perón fue “el primer deportista” de la patria. 

Eso es tan cierto como el hecho de que al general el fútbol le gustaba poco, que su deporte preferido era el boxeo y que de ser hincha de algún club era más de Boca que de Racing. Incluso antes del General, para ser un poco más justos, se lo vio a Alvear y a todos sus ministros en la inauguración, en julio de 1924, del estadio de Boca, acontecimiento que el diario La Nación, señalaba como la “expresión del esfuerzo, de la constancia y la pasión permanente de los vecinos”. Pero desde que Perón le dio al deporte el rango de ampliación de derechos para las clases populares, la política y el fútbol han formado un maridaje firme que ha sabido cambiar de colores a lo largo del tiempo y dentro del amplio espectro que va del populismo al conservadurismo, y cuya máxima expresión fue, sin dudas, el estrecho vínculo que forjó con la Dictadura para montar el circo propagandístico que tuvo su máxima expresión en el Mundial de Argentina ’78.

De aquellos aires anarquistas y socialistas que impulsaron a principios del siglo XX a los clubes de fútbol, en la actualidad no parece quedar ni siquiera un soplido. Nuevos aires modernizadores han ganado espacio en la Asociación del Fútbol Argentino, que ahora discute la formación de una Súper Liga –de la que se dice copiará lo mejor de las ligas de España, Italia, Inglaterra, pero con la salvedad de que aquí no se convertirán los clubes en sociedades anónimas, esas que los jeques árabes multimillonarios suelen adquirir para despuntar sus vicios- y al mismo tiempo las elecciones presidenciales que determinarán quien gobernará la casa madre del fútbol nacional por los próximos cuatro años.

El Gobierno, en su afán de deshacerse de la “pesada herencia” del programa Fútbol para Todos, alimenta a través de diferentes actores, pero principalmente el presidente de Boca, Daniel Angelici –férreo operador del macrismo en el ámbito de la Justicia-, la creación de la Súper Liga, que viene sumando a su paso más adherentes que detractores, al menos entre los clubes de Primera División. La charla que brindó hace dos semanas el presidente de la Liga Profesional de Fútbol de España, Javier Tebas, a quien el propio Angelici fue a buscar y presentó al resto de los dirigentes en el predio de la AFA, es el ariete con el que los impulsores de la Súper Liga han comenzado a horadar las murallas que la AFA supo esgrimir con orgullo vernáculo durante los 35 años en que el fallecido (y ahora también sospechado de corrupción en el FIFAgate) Julio Grondona ocupó el sillón presidencial.

El último viernes, en las redacciones de los diarios corrió fuerte el rumor de que en estas horas, acaso días, el presidente Mauricio Macri iba a tomar cartas directas en el asunto, convocando a una reunión en la quinta de Olivos al presidente de Independiente, Hugo Moyano y a su yerno y presidente de Barracas Central y referente de la Primera B Metropolitana, Claudio “Chiqui” Tapia; ambos son candidatos a la presidencia de la AFA, aunque lo más probable es que alguno de los dos se baje para apuntalar la candidatura del que quede en pie. Macri, que presidió Boca durante más de diez años, pretende destrabar el conflicto que ha paralizado a la dirigencia del fútbol nacional y apeló al vicejefe de Gobierno y ex ministro de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad, Diego Santilli, para que haga de nexo entre la idea que el Gobierno tiene para la AFA y la posición intransigente del dirigente camionero y su yerno. El único problema para juntar a las partes es Angelici. Macri pretende sumarlo a la reunión, pero el camionero, que avisó que está semana presentaría los avales para su propia candidatura, no lo quiere ni ver.

Es que en la AFA el nombre de Angelici quedó fuertemente asociado a la idea de intervencionista que anduvo dando vueltas en los últimos días y que luego fue descartada porque el mismísimo presidente de la FIFA, el italo-suizo Gianni Infantino, advirtió sobre la posición que el ente rector del fútbol mundial tiene al respecto y que es contraria a cualquier tipo de injerencia externa o intervención de los gobiernos sobre las asociaciones nacionales. El flamante presidente de la FIFA sabe que permitir una intervención en la AFA, daría rienda suelta a que algo similar suceda en las otras 208 asociaciones que componen el organismo.

La determinación de Infantino sobre este tema se conoció justo cuando en la AFA comenzaron a circular las versiones sobre una posible intervención, a la que abría las puertas la investigación que lleva adelante la jueza María Servini de Cubría en la causa por supuestos desmanejos de la AFA sobre los fondos del programa Fútbol para Todos. Un fallo judicial contrario a la AFA habilitaría a la Inspección General de Justicia (IGJ) a meterse dentro del organismo para trabajar en una supuesta “normalización”.

Pero desde la FIFA el mensaje fue claro, una eventual intervención acarrearía “severos castigos” para el fútbol argentino. Por otro lado, a modo de intentar acercar posiciones entre los bandos que hoy pelean por la conducción de la AFA, que sin nada autoridad preside Luis Segura, la FIFA prometió el envío de veedores internacionales para las elecciones del 30 de junio. La intención es evitar papelones como los de las elecciones de diciembre último, entre Segura y Marcelo Tinelli, que terminó empatada en 38, cuando sólo votaron 75 dirigentes.

Desde San Juan, donde el último viernes la Selección jugó un amistoso frente a Honduras antes de partir rumbo a Estados Unidos, donde debutará el próximo lunes en la Copa América Centenario, Tapia, también vicepresidente de la AFA y encargado del área de seleccionados nacionales, disparó contra la intervención: “No tendría que circular ningún rumor de intervención en AFA porque no creo que sea posible. Deberíamos ayudar un poco más porque estamos en un proceso eleccionario”. Tapia dijo estar “de acuerdo” con la Súper Liga que impulsan, además de Angelici, Rodolfo D'Onofrio (River), Víctor Blanco (Racing) y Matías Lammens (San Lorenzo), pero aclaró que antes de darse esa discusión deben elegirse las autoridades de la AFA. Moyano, por su parte, fue más enérgico: “La intervención es peligrosa para el fútbol argentino. Si eso pasa, entonces se para la actividad”.

Con la candidatura de Nicolás Russo (Lanús) plantada, días atrás hizo lo propio Tinelli. “Luego de la frustración de la elección de diciembre entendí que lo mejor era correrme un tiempo, aunque sigo siendo candidato. Por ese motivo no quiero hablar de política. No estoy pensando en alianzas”, comentó el empresario televisivo, y sobre la Súper Liga  apuntó: “Tiene que salir por dentro de la AFA y antes del 30 de junio. Tendrá un CEO y si deciden que yo sea el presidente estaré encantado. Lo hablé con Mauricio Macri y creemos que es un proyecto superador. Debemos discutir los números”.

Vale la pena antes de cerrar la columna, un recordatorio sobre el escándalo de corrupción de la FIFA: mientras en la AFA se termina de cocinar la interna, en la FIFA se espera con cautela los resultados de la investigación que tiene en jaque al organismo desde el 27 de mayo de 2015, cuando la justicia de Estados Unidos comenzó las detenciones de los más de 40 dirigentes involucrados en el escándalo del FIFAgate. En esa causa están involucrados dos dirigentes peso pesados de la Argentina, Eduardo Deluca y José Luis Meiszner, y el ex CEO de Torneos y Competencias –quien admitió su culpabilidad y pasó al bando de los arrepentidos- Alejandro Burzaco, y los empresarios Hugo y Mariano Jinkis. En este mes de junio se conocerán las primeras sentencias. Los dirigentes, acusados de recibir coimas, y los empresarios, de pagarlas para hacerse con los derechos televisivos de diferentes competencias, entre ellas la Copa América Centenario que arrancará este viernes, podrían recibir penas de hasta 20 años de prisión. En el caso de Burzaco, sería algo menor porque el empresario aceptó colaborar con la Justicia y el FBI y, además, pagar una multa millonaria cercana a los 20 millones de dólares. Y aún resta saber si la justicia estadounidense castigará o no a los bancos que intervinieron en todas las operaciones para hacer efectivos los sobornos como el JP Morgan, el HSBC y el Credit Suisse, y lo mismo con las empresas multinacionales de entretenimiento que sacaron provecho de esas operaciones corruptas, como Fox, DirectTV y TyT (fusión entre la brasileña Traffic y la argentina Torneos y Competencias), entre otras. Será cuestión de esperar para ver hasta dónde está dispuesta a llegar la justicia estadounidense en esta causa.

*Sociólogo y periodista.

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