20/09/2016 Salud Mental

Procesaron a 6 funcionarios del Hospital Borda

Es por la muerte de Matías Carbonell en 2010. Desde el CELS aseguraron que “se hizo justicia”. Pese a que en principio la Fiscalía aseguró que “no había nada que investigar”, se descubrieron pruebas que demostraron signos de tortura. 

La semana pasada, la jueza Wilma López procesó a seis funcionarios del Hospital Borda por la tortura seguida de muerte de Matías Carbonell en el año 2010. GestionPublica.info dialogó con Macarena Sabín Paz, coordinadora del Equipo de Salud Mental del Centro de estudios Legales y Sociales (CELS), quien sostuvo que “se hizo justicia”.

“Nosotros tomamos contacto con el caso en el año 2010, el mismo año en que murió Matías”, explicó Macarena Sabín y agregó que “nos comunicamos con la familia y los representamos como querellantes en la causa”.

Según contó la coordinadora del CELS, “al principio tuvimos que sortear un montón de obstáculos que puso la fiscalía porque para ellos no había nada que investigar, y peleando para que no archiven la causa logramos demostrar que en los lugares de encierro por razones de salud mental hay ciertas prácticas que están aceptadas”.

“Lo que sabíamos era que a Matías lo habían encontrado tirado en su cama con signos de haber tenido una bronco aspiración y que estaba en una situación de salud comprometida. Lo trasladaron al Hospital Penna y los médicos de la guardia hicieron una denuncia a la policía advirtiendo que el paciente tenía en el brazo y en el pecho quemaduras por pasaje de corriente eléctrica”, indicó Sabín Paz.

En ese momento, el CELS solicitó la historia clínica para ver con qué tratamientos lo habían atendido y se encontraron con los encubrimientos que hacían los profesionales del Borda, “a tal punto que el día en que Carbonell muere, el jefe de servicio del hospital Borda denuncia que la historia clínica se había extraviado”, remarcó Sabín.

“Nosotros solicitamos 4 allanamientos, en donde encontramos pruebas contundentes de que a Matías no le habían realizado las medidas necesarias para salvarle la vida y que las quemaduras no pudieron pasar inadvertidas por todos los profesionales que lo atendieron, por lo tanto ellos deberían haber denunciado posibles torturas”, aseguró la coordinadora del CELS y agregó que “por esto que los procesos son por abandono de persona seguida de muerte y por omisión de denuncia ante posible causa de tortura”.

Durante los allanamientos realizados estuvo presente la PROCUVIN -fiscalía especializada en violencia institucional- y “ellos de oficio encontraron registros de muertes elevados, que daban cuenta de más de 35 decesos en 7 meses”, indicó Sabín.

Además, la coordinadora del CELS comentó que se “cansaron de pedirle colaboración al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires durante todo este proceso, entendiendo que es responsabilidad de los funcionarios poner a disposición todas las cuestiones materiales que permitan ayudar a esclarecer lo sucedido, teniendo en cuenta que Matías estaba internado en un hospital público”.

“Para nosotros es importante esclarecer qué le sucedió a Matías pero también esta causa nos permite mostrar qué es lo que pasa en los manicomios, que en definitiva son depósitos de personas que no sirven para curar y que por el contrario generan enfermedades que antes no existían”, remarcó Macarena Sabín.

Según Sabín Paz, “el CELS creyó de entrada en esta causa y lo que le pasó a Matías tiene que ver con la lógica de las instituciones de pleno encierro. Los procesamientos no nos produjeron alegría pero después de 6 años luchando creemos que todo tuvo sentido y vislumbramos algo de justicia”.

Fueron procesados Roberto Luis Capiello –psicólogo y jefe del servicio–, Fabián Gustavo Pintow y Silvia Beatriz Scheweitzer –psiquiatras que prescribían la medicación a Matías– y los enfermeros Hugo Alfredo Dospital, Ismael Ricardo Portillo y Jorge Héctor Mastricola, por abandono de persona seguido de muerte. Esta es la primera vez que se procesa a médicos y jefes de servicio por este tipo de delitos.

Sobre Matías

Matías Carbonell falleció el 12 de noviembre de 2010 en el Hospital Penna, luego de llegar agonizando derivado desde el Borda. Al ingresar, los médicos señalaron que su cuerpo tenía lesiones físicas compatibles con el pasaje de corriente eléctrica, entre otras condiciones físicas de extrema gravedad que no pudieron ser revertidas.

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