02/05/2017 Columnista

Macri y los trabajadores

Por Facundo Martínez*. “Feliz día para todos los trabajadores argentinos, que son la fuerza que mueve al país hacia el futuro”, con ese saludo escrito en su cuenta de Twitter el presidente de la Nación inició la jornada del 1º de mayo.

En el Día del Trabajador se conmemora a los mártires de Chicago, quiénes encontraron la muerte peleando por el cumplimiento de la ley promulgada en 1886 por el entonces presidente de los Estados Unidos, Andrew Johnson, que establecía la jornada laboral de ocho horas.

Ese 1º de mayo la policía reprimió a balazos la huelga contra la fábrica Mc Cormik, provocando la muerte de seis obreros. La respuesta llegó tres días más tarde, en lo que se conoció como el atentado de Haymarket, cuando una bomba estalló contra las fuerzas policiales, que dejó un saldo de siete muertos y medio centenar de heridos. Por ese suceso unos meses más tarde fueron sometidos a juicio un grupo de 31 sindicalistas anarquistas liderados por Albert Pearson. La Justicia fue implacable: condenas a cadena perpetua, a 15 años para uno de ellos, y de pena de muerte en la horca para otros siete, uno de los cuales evitó el castigo haciendo estallar su propio cuerpo con una bomba de dinamita. Los discursos de esos trabajadores anarquistas condenados son conmovedores y han iluminado al movimiento obrero por más de un siglo. Son ejemplo crudo de la aceptación de un destino social, de una cultura de lucha por los ideales al precio de la propia vida. La ejecución tuvo lugar en noviembre de 1887.

A propósito del suceso, el poeta y revolucionario cubano José Martí escribió un artículo dirigido al director del diario La Nación de Buenos Aires. “Ni el miedo a las justicias sociales, ni la simpatía ciega por los que las intentan debe guiar a los pueblos en sus crisis, ni al que las narra.

Sólo sirve dignamente a la libertad el que, a riesgo de ser tomado por su enemigo, la preserva sin temblar de los que la comprometen con sus errores. No merece el dictado de defensor de la libertad quien excusa sus vicios y crímenes por el temor mujeril de parecer tibio en su defensa. Ni merecen perdón los que, incapaces de domar el odio y la antipatía que el crimen inspira, juzgan los delitos sociales sin conocer y pesar las causas históricas de que nacieron, ni los impulsos de generosidad que los producen”, comienza la nota profunda y conmovedora del revolucionario cubano, que bien vale la pena leer hasta su punto final.

El delito social al que hace referencia Martí había sido iniciar un conflicto gremial que comenzó con una gran manifestación de obreros contra la fábrica Mc Cormik de Chicago -cuyo dueño se negaba a cumplir la ley que establecía las ocho horas de trabajo-, y que se multiplicó exponencialmente a más de 400.000 obreros movilizados en 5.000 huelgas simultáneas.

La lucha era por los derechos de los trabajadores, esos derechos que, se sabe, intentan siempre ser vulnerados a través de mecanismos e incluso leyes que intenta promover la flexibilización laboral. Macri se presentó el 1º de Mayo en un acto organizado por Gerónimo “Momo” Venegas, el titular del gremio de los peones rurales, y actual jede de las 62 Organizaciones Peronistas y del partido Fe. Hay que remarcar que su gremio registra un 49 por ciento de trabajo informal, e incluso ha recibido numerosas críticas por no combatir el trabajo esclavo detectado en diferentes campos. En el acto que tuvo lugar en el microestadio de Ferro se respiraba clima de campaña proselitista. “Viva el presidente Macri”, lo recibió el sindicalista. El mandatario, a su turno, citó a Juan Domingo Perón: “Ya un señor dijo hace muchos años que la estrella polar de un país tiene que ser la productividad, y ese señor fue Juan Domingo Perón. Ese señor dijo también que cada argentino tiene que producir lo mismo que consume”. Con esa frase culminó el acto en el que también se anunció el programa “Empalme”, con el que el Gobierno se propone incorporar al mercado formal de trabajo a miles de beneficiarios de planes sociales, tomando el importe del subsidio como parte del salario que deben pagar los empresarios. “Eso facilita que se los pueda tomar, son cientos de miles de argentinos que de esa manera le abrimos una puerta, porque los necesitamos”, afirmó el Presidente, acompañado en el acto que contó con unas 4.000 personas por el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y los ministros de Trabajo,

Jorge Triaca y de Seguridad, Patricia Bullrich, entre otros funcionarios del Gobierno.

En contrapartida y con convocatorias más numerosas, la CGT, la CTA, los movimientos sociales y los frentes de izquierda realizaron actos conmemorativos con un fuerte tono opositor a las políticas del Gobierno, foco de duras críticas a su modelo económico. En el estadio de Obras Sanitarias, Juan Carlos Schmid, integrante del triunvirato que conduce la CGT, avisó que siguen en alto las banderas de “los reclamos que dieron lugar al paro del 6 de abril” y acusó al presidente de poner en marcha “un trazado económico que ninguno comparte”. “A nosotros nos interesa derrotar la injusticia social, el hambre y la miseria”, reforzó.

El titular de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky, convocó desde la Escuela Itinerante a la unidad de todo el movimiento obrero. Reclamó “paritarias libres” y la libertad para la dirigente social jujeña Milagro Sala, “encarcelada sin causa y en contra de la Constitución”. Yasky, quien reivindicó las figuras de los históricos dirigentes René Salamanca, Atilio López y Agustín Tosco, también hizo mención a la dispersión de los actos conmemorativos y advirtió: “hay un compromiso de unidad en la acción”.

La movilización más numerosa fue la de los Movimientos Sociales, Barrios de Pie, la CTEP y la CCC. Unos 50 mil trabajadores, según los organizadores, se concentraron frente al Monumento al Trabajo. “Que el acto más numeroso del día haya sido protagonizado por los trabajadores más pobres es toda una postal de estos tiempos”, manifestó Daniel Menéndez, de Barrios de Pie. A los movimientos sociales se les sumaron columnas de ATE, el Frente Darío Santillán, la Simón Bolívar y el movimiento La Dignidad. La CGT y las dos CTA enviaron sus adhesiones.

El reclamo de todos estos sectores al Gobierno en el Día de los Trabajadores es contundente. El saludo vía twitter del Presidente resulta insuficiente para contener la demanda del movimiento obrero organizado, sobre todo en este mes que comienza que estará atravesado por las discusiones paritarias.

*Sociólogo y periodista.

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