09/08/2017 Columnista

Días de campaña

Por Facundo Martínez*. Las cartas están sobre la mesa aunque, en estos días que quedan hasta las PASO, todavía queda tiempo para alguna sorpresa. 

Las encuestadoras han fijado sus pronósticos y las fuerzas políticas aprovechan cada minuto de pantalla, de aire y cada espacio gráfico en la captación de los que se consideran los votantes blandos, los indecisos.

Todo recurso es válido, un debate fallido en el programa de Navarro en C5N –sin la presencia de los candidatos de Cambiemos- o la visita al living de Susana Giménez de María Eugenia Vidal, Lilita Carrió y Graciela Ocaña. Los argumentos son más o menos sencillos.

Desde Unidad Ciudadana, el foco está puesto en el desencanto del electorado respecto a la brecha abierta entre las promesas de Cambiemos y las medidas adoptadas por el Gobierno de Mauricio Macri. Para ello se apeló a la construcción mediática de testimonios que expresan diversas disconformidades: “Yo lo voté, pero usted no cumplió…”. Esa es la ecuación en la que se concentra el mensaje mediático de una candidatura fuerte como lo es la de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, a quien la mayoría de las encuestas dan como ganadora entre las candidaturas de Esteban Bullrich (Cambiemos), Sergio Massa (Un País) y Florencio Randazzo (PJ). El kirchnerismo sabe que cuenta con un 30 por ciento fiel del electorado, pero también es consciente de que con eso no le alcanza y que tiene que volver a captar una buena porción de los votantes que fue perdiendo entre el desgaste propio de la gestión, las acusaciones de corrupción y la constante presión mediática.

Un mayor problema tiene por caso Cambiemos, que una cosa es en lo discursivo y otra en los hechos. Por más esfuerzo que sus principales ideólogos hagan para reinterpretar la realidad, la situación económica crítica: cierres de pymes, pérdida de puesto de trabajo, un dólar que se dispara y acelera el ritmo inflacionario… La situación de muchísimos argentinos cambió, aunque no precisamente como se esperaba. La apuesta es entonces asimilar una posible derrota en Buenos Aires y tratar de fortalecerse con los votos del interior, manteniendo el voto antikirchnerista e insistir en la búsqueda de ese electorado desencantado con las acciones concretas de gobierno pero que aún mantiene en pie la esperanza de un futuro más próspero.  

Tanto el kirchnerismo como el oficialismo tendrán en la contienda dos enemigos comunes, uno de mayor valía que el otro: el massismo y el debilitado PJ de Randazzo. Las estrategias de estas fuerzas son coincidentes en el ataque a las medidas económicas del Gobierno, al que le machacan que las cosas no marchan bien y que la Argentina se encuentra en un franco retroceso con respecto a los aciertos políticos y económicos de la última década; mientras que toman distancia del kirchnerismo en cuestiones de tono, personalismos y manerasa de construir política, con el foco puesto en los errores cometidos en el pasado. La corrupción aparece poco en estos discursos o se canaliza a través de figuras como Stolbizer, fiel denunciante. La apuesta es conservar sus votos y ganar nuevos recolectando frutos en ambas orillas.

Para las fuerzas minoritarias, la cuestión por criticar el modelo político y económico en todas sus dimensiones, y sumar los votos necesarios para atravesar las PASO y posicionarse en las legislativas de Octubre.

Si se toman los resultados de las diferentes encuestas de intención de voto, la mayoría coincide en que CFK encabeza con un 34 por ciento la intención de voto en la provincia de Buenos Aires. La diferencia con su inmediato perseguidor, Bullrich, ronda entre los 4 o 5 puntos. Detrás se ubica Massa, con un piso de 15 a 18 por ciento. Lo curioso es que entre estas tres expresiones se concentra prácticamente el 80 por ciento del padrón, por lo que el posible crecimiento de estas fuerzas debería salir de los movimientos de votantes dentro de este grupo, y aquí el massismo, volcado a transitar la avenida del medio tiene más chances de sumar que sus competidoras. Algo de esos votos podría concentrarse en Randazzo, quien si bien ha crecido en los últimos días tiene una intención de voto del 5 por ciento. 

Otro ángulo de visión interesante que surge del universo de especulaciones mediáticas, son las lecturas periodísticas sobre los datos y las interpretaciones que arrojan encuestas y encuestadores. La probable derrota de Cambiemos en el distrito más fuerte del país, el que suele marcar la tendencia, preocupa sobremanera al poder. Sin embargo, comienzan a notarse las estrategias mediáticas para tratar de aminorar el impacto de una derrota que, a pesar de la figura de Bullrich, podría comenzar a horadar la imagen del Vidal, quien mientras Macri se muestra por el interior decidió intervenir de lleno en la campaña dentro de la Provincia, que es uno de los territorio más castigados por la política económica. 

Jorge Lanata, aceptó en una nota publicada por Clarín, la idea de una derrota en Buenos Aires y, a diferencia de lo que esbozan desde el Gobierno, no imagina un comportamiento diferente en las legislativas de octubre debido a las escasas chance de que un votante cambie en tan poco tiempo. Y culpa al Gobierno por errores de lectura política, al señalar que sus principales referentes habrían admitido “en una reunión cerrada” que no esperaban a CFK se presentara y “a partir de ahí tuvieron que cambiar de estrategia de un día para otro”. Para Lanata, Massa será el gran beneficiario de esta elección, ya que recibiría el voto de los desencantados del oficialismo. También relativizó el peso de la probable victoria de CKF, ya que si gana “será una senadora más”, el presidente “seguirá siendo Macri”.

Luis Majul, en cambio, prefirió hablar de “empate técnico” en la Provincia, entre Cambiemos y Unidad Ciudadana. Y pronóstico una leve ventaja de Bullrich sobre CFK, a medida que se vaya acercando el domingo. El foco de la lectura de Majul serían las cuestiones metodológicas de las encuestadoras. “La gente que responde cualquier cosa, adrede, así que están muy desorientados”, apuntó, y luego habló de “voto vergonzante”, una loca teoría que resumida sería: “hay gente que votaría a Cambiemos pero no se anima a aceptarlo ante las encuestadoras, lo cual no significa que no lo vaya a hacer”.

Por último, Nelson Castro habló de un importante nivel de incertidumbre entre lo que anuncian las encuestas y lo que finalmente pueda ocurrir el domingo. “Las encuestas, la mayoría, la dan ganadora a Cristina Fernández de Kirchner. El tema es si gana, por cuánto gana. Este es el primer punto. El otro sería “qué pasa a nivel nacional. Porque si Cristina gana en la provincia de Buenos Aires por no más de cinco puntos, y el Gobierno hace una buena elección nacional, obviamente el Gobierno va a quedar con buenas chances para octubre”. Castro ve, contrariamente a lo que imagina Lanata, en la probable victoria de la ex presidente una plataforma política sólida de cara a las presidenciales del 2019. “Cristina vuelve al Senado para querer la presidencia en 2019. Si lo va a lograr o no va a depender de cómo sea la evolución de la situación socioeconómica en la Argentina”, apuntó.

De lo que se habla poco es del hecho de que tras dos años en el poder, el Gobierno pondrá a prueba este domingo por primera vez la aceptación que sus políticas económicas y sociales en el electorado. Esta vez lo hará sobre la base de sus propias acciones, y sus estrategias comunicacionales, tan efectivas en 2015, tendrán contrastes reales que le recortarán el vuelo y le marcarán el camino, incluso cambios de rumbo. Dependerán del resultado de las PASO las discusiones futuras camino a las Legislativas, de eso no caben dudas.

*Sociólogo y periodista.

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