22/08/2017 Columnista

“Trabajo y salario digno”

Por Facundo Martínez*. Las presiones del Gobierno por frenar la movilización no tuvieron eco en los trabajadores nucleados en la CGT, las dos CTA y los movimientos sociales.

Finalmente, hpy se manifestaron en gran número en contra de la posibilidad de una reforma laboral, pidieron por el cese de despidos y exigieron un cambio en el rumbo económico.

La medida fue ratificada el jueves pasado, cuando se reunió el Consejo Directivo de la CGT y tras arduas discusiones entre sus miembros se decidió avanzar. Las discusiones dejaron en claro que algunos gremios no iban a trabajar la marcha o, mejor dicho, a movilizar a sus afilados para engrosar las filas de manifestantes.

Para quienes asumieron esta posición, la decisión fue más política que gremial. La lectura de los resultados que arrojaron las PASO, argumentan, exige cautela. De este lado se encuentran dirigentes como Rodolfo Daer (Alimentación) –presente en la marcha, pero lejos del palco-, Armando Cavalieri (Comercio) y Francisco Gutiérrez (Unión Obrera Metalúrgica).

Según voceros de este grupo, los convocantes a la marca evitaron debatir con ellos con el argumento de que era el clima político el que exigía la movilización. Del otro lado, entre los que marcharon, están a la cabeza Pablo Moyano (Camioneros) y Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento), quiénes dialogan fluido con los dirigentes de la CTA, Hugo Yasky, Roberto Baradel y Pablo Micheli. Este sector viene trabajando en la unidad del movimiento obrero, al menos en la acción.

Pero para evitar que la convocatoria se salga de su cauce y se convirtiera en un acto partidario, se acordó que Schmid sea el único orador. En la marcha acompañaron los llamados independientes, Andrés Rodríguez (UPCN), Gerardo Martínez (Construcción) y Luis Lingeri (Aguas), entre otros. En este grupo hay quienes piensan en la necesidad de reabrir una mesa de diálogo con el Gobierno. Rodríguez, por caso, dejó en claro lo que se esperaba de la convocatoria: “que sea una clara señal para el Gobierno”.

Hay que entender esta marcha en el marco del debate que se inicia sobre el empleo y la reforma laborar con la que el Gobierno viene insistiendo en los últimos meses y que tras los resultados de las PASO volvió a poner sobre la mesa. Los trabajadores expresaron su rechazo a dicha reforma y redoblaron la apuesta llamando a defender los puestos de trabajo frente a la creciente ola de despedidos.

“Trabajo digno y salario justo es nuestra principal demanda. Estamos frente a un Estado ausente que hace rato se olvidó de proteger al hombre que se levanta a la madrugada y va a construir la grandeza de nuestra nación”, definió el dirigente, quien luego enfatizó el rechazo de los trabajadores “a cualquier acusación que diga que estamos atrasando la modernización de nuestro país”.

Schmid pidió además por la aparición con vida de Santiago Maldonado, y volvió a la carga contra el Gobierno: “No han multiplicado los peces ni los panes. Se multiplicó la pobreza”, disparó desde el palco ubicado en la Plaza de Mayo frente a la Casa de Gobierno.

Esta vez, la marcha no se desbordó como ocurrió el 7 de marzo pasado, aunque hubo algunas escaramuzas entre sectores de la UOCRA y Camioneros que dejaron algunos heridos pero ninguno de gravedad.

El moyanista anunció también que el 25 de septiembre próximo se reunirá el Comité Central Confederal “para decidir un plan de lucha que incluya un paro general”. Además, planteó el rechazo de la CGT a la reforma laboral que intenta plasmar el Gobierno, que viene insistiendo en instalar el tema de la flexibilización laboral y atacando con dureza a la justicia laboral a la que tildó de mafia de la industria del juicio. Es que en sintonía con lo ocurrido en Brasil, el macrismo pareció entusiasmarse con la posibilidad de imponer en el Congreso un paquete de leyes en esta dirección. Los trabajadores se anticiparon ayer y reclamaron al Congreso un proyecto que declare “la emergencia social y alimentaria” para los sectores más vulnerables.

Por la mañana, Pablo Moyano atajó las críticas y disparó contra los argumentos que el presidente Mauricio Macri esgrimió en contra de la movilización. “Nos quiso instalar que obtuvo un triunfo en las elecciones, pero el 66 por ciento de la población votó en contra de este modelo económico. Nos quejábamos de la soberbia del gobierno anterior pero estos son igual o todavía más soberbios. Es un gobierno que no escucha los reclamos”, se quejó.

El desarrollo de la marcha fue seguido con atención por los funcionarios del Gobierno, que tienen pensado contraatacar con una serie de estadísticas sobre el nivel de empleo. La idea que persiguen es presentar esos números y tomar la marcha como una acción política. “Han perdido la capacidad de escuchar y entender lo que está pasando. Los argentinos han ratificado la vocación de cambio y el apoyo a este Gobierno”, declaró Macri antes de iniciar su viaje a Villa La Angostura. El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, por su parte, insistió: “Las consignas de la marcha no coinciden con el diagnóstico del mercado de trabajo que está mostrando una recuperación. Hay motivos ciento por ciento políticos”.

Las posiciones están más o menos claras y, al menos por el momento, van en direcciones opuestas.

*Sociólogo y periodista.

 

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