19/09/2017 Por dos años

Cierran el zoo porteño pero no trasladan a los animales

Finalmente, comenzaron las obras para transformar al predio en un “ecoparque”. Distintas organizaciones se mostraron preocupadas por el “bienestar de los animales” ya que muchos permanecerán encerrados y padecerán el ruido de las obras.

A un año del anuncio de la transformación del Zoológico de Buenos Aires, el Ministerio de Modernización de la Ciudad, a cargo de Andy Freire, anunció el cierre del predio por un plazo de 24 meses. En diálogo con este medio, la Directora del Instituto de Derecho Animal del Colegio de Abogados de Morón, Margarita “Kitty” Charriere, aseguró que esta medida “no estaba plasmada en la Ley”.

Según contó, “si bien el gobierno de la Ciudad dice que va a tomar todas las medidas en favor del bienestar animal, sabemos que es difícil mientras haya encierro, que es una de los formas comprobadas de violencia”. “A esto hay que sumarle el ruido de una obra en construcción”, insistió.

El tema que genera mayor controversia por estas horas es que durante los próximos dos años el predio se encontrará cerrado, con los animales adentro y las máquinas de construcción funcionando.

“Las derivaciones no son sencillas, estamos hablando de 1300 animales”, explicó y agregó: “La gente ya no quiere ver más encierro, entendió que los animales tienen derecho a su libertad, su hábitat y que no nacieron con obligaciones hacia nosotros. Se entendió que la exhibición no es el ideal de un zoológico”. “Con la Ley, la exhibición queda pautada y la idea de animal preso sin reconocimientos de derecho va a permanecer”, sostuvo.

En un informe del año 2014 sobre el encierro animal, la Doctora Tessie Bisbal demostró que cuando se encierra a un animal se altera el equilibrio biológico y psicológico apareciendo conductas inadecuadas o patológicas. “La causa es la energía acumulada que genera crisis de ansiedad la cual se manifiesta en aquellos animales enfrentados en su medio ambiente a problemas sin solución. Esto se aplica tanto en cachorros que han sido privados del juego y del contacto social como en adultos por pasar períodos de tiempo atados o recluidos en caniles”, remarcó la especialista en el informe.

Sobre este punto, la norma de creación del ecoparque anunció la generación de “puntos ciegos” para que si el animal se siente estresado pueda ocultarse. “No queremos esto, no queremos animales exhibidos aunque entendemos también que es difícil el traslado de todos y lamentablemente hay algunos que van a morir en el zoológico”, aseguró Charriere.

“El tema no pasa por crear o no un punto ciego, la cuestión es respetarlos aún en esta situación de esclavitud y no exhibirlos más porque el mensaje es contradictorio”, argumentó.

El nuevo plan de la Ciudad pretende que de las 18 hectáreas que tiene el predio, 12 sean destinadas a espacio público y 6 exclusivamente para animales, incluidos allí el centro de recuperación y el hospital veterinario. “Esto es preocupante porque no vamos a tener un zoo victoriano, seguiríamos teniendo animales exhibidos y otros trasladados a destinos que desconocemos o que pueden ser peores para ellos”, remarcó la abogada. 

Por último, según algunas organizaciones sociales, los animales que sean trasladados lo harán a los zoológicos de Batan y Bubalcó. De ser así, para Charriere, “cambiar a un animal de un zoológico a otro no es una medida que respete sus derechos”, concluyó.

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