24/08/2011 Columnista invitado

A rendir cuentas

El exauditor General de la Nación y rector del Instituto de Estudios de las Políticas Públicas Argentinas, Héctor Rodríguez, reflexiona sobre el desarrollo de los mecanismos de control y su coexistencia con el “endeble funcionamiento institucional y con el clientelismo político” del país. No obstante, resalta la participación de la sociedad civil.

Por Héctor Rodríguez*

La rendición de cuentas es un concepto que está tomando cuerpo en la vida pública de nuestros días, implicando ideas de transparencia, mejor gestión, gobernabilidad, un poco el lado opuesto de la corrupción, la falta de legitimidad, la visión patrimonialista del Estado, el dispendio, la ineficiencia…

La accountabilty, y más específicamente la accountability social, esta en boca de los cientistas sociales, los gerentes públicos y los representantes de la sociedad, se trate de los legisladores o de las organizaciones de la sociedad civil.

Hace tiempo, Oscar Oszlak nos decía que era difícil traducir el término del inglés al castellano, seguramente porque cuando la cultura de una sociedad no registra ciertos valores y conductas vigentes en otros contextos, el idioma por lo general no les reserva locuciones para designarlos. Así, respondabilidad, responsabilización, y otros vocablos han caído en el intento. Hoy aparece el vocablo rendición, que denota rendir cuentas, pero es algo que va mas allá y, en ese sentido, ha aportado la excelente publicación “¿Qué es la rendición de  Cuentas?”, en la autotraducción de Andreas Schedler para el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública de México (IFAI), que –simplificando- expresa que rendición de cuentas implica en primer término informar qué se hace, luego justificar por qué se lo hace, en un dialogo enriquecedor y luego que haya sanciones si lo hecho merece castigo.

Desde la rendición de cuentas de nuestro derecho indiano a través del envío de un tiento de cuentas al Consejo de Indias, mas tarde su juzgamiento a partir de las Ordenanzas de Burgos de 1605 que crean los primeros tres Tribunales de Cuentas en nuestras tierras y el ejemplo de transparencia de la Junta  al ordenar pegar un bando con las cuentas de nuestro gobierno patrio mensualmente,  nuestras contadurías generales, tribunales de cuentas y auditorias generales, más recientemente, con el aporte fundacional de la Reforma Constitucional de 1994 mediante su articulo 85, el impacto de la ley de administración financiera y la creciente intervención de ONG’s, tenemos un camino recorrido.

Sin embargo, el endeble rendimiento institucional coexistiendo con clientelismos políticos, no constituye base suficiente para enfrentar niveles estructurales de pobreza intolerables, ni la creciente masa de los jóvenes que no estudian ni trabajan, la gobernabilidad exige mucho más para hacerse presente.

¿Cómo han respondido las organizaciones de control? Han evolucionado desde un control de procedimientos, de regularidad, hacia un control que sin dejar de lado el control de legalidad y el técnico contable, ha tendido a ser más abarcador, incluyendo el control de gestión y mecanismos de participación social, tanto en la planificación de las auditorías como en la difusión de sus resultados, verdaderas semillas de conocimiento que nutren de poder al pueblo.

Este tipo de control resulta más interesante para la sociedad, lleva a involucrarse a distintas organizaciones políticas y sociales en la gestión. No sólo sirve verificar la regularidad de procedimientos, necesitamos saber acerca de los resultados y aún más, acerca del impacto de los programas. El trabajo de las organizaciones de la sociedad civil comienza a ser aceptado como un agregado de valor por algunos gestores públicos.

Esa nueva visión ha hecho que los países reunidos en Asunción 2009 en la XIX Asamblea de la OLACEFS concretaran ocho principios básicos de la rendición de cuentas que sintetizamos: la Rendición de Cuentas es la base para un buen gobierno; la obligación de informar y de justificar sus actos por todo funcionario público; la integralidad del sistema de rendición de cuentas (interacción de diversidad  de actores en el plano interinstitucional y en la sociedad civil); transparencia de la Información; sanción del incumplimiento; participación ciudadana, activa y frecuente; marco legal completo para la rendición de Cuentas; liderazgo de los órganos externos de control para fortalecer el sistema. Hay que rendir cuentas, la sociedad debe exigir que se las rindan.

*exauditor General de la Nación, rector de IEPPA, Instituto de Estudios de las Políticas Públicas Argentinas.

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