21/09/2011 Nació en 1957

Tecnología: un organismo que asiste al Estado y al sector privado

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) trabaja en el desarrollo y el control de técnicas de producción para empresas y áreas públicas. Cómo fue su peregrinación por varios ministerios y su evolución presupuestaria en los últimos años. Qué impacto tiene en la vida cotidiana: alimentación, medioambiente y salud. La revista Saber Cómo.

Se tornaría dificultoso pensar en la historia del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), un ente que asiste al Estado y al sector privado en el desarrollo y el control de técnicas de producción, sin tener en cuenta los sucesos políticos, económicos y sociales que marcaron a la Argentina en los últimos 53 años. El decreto (Ley 17.138) que dio origen a este organismo descentralizado del Gobierno Nacional fue sancionado el 27 de diciembre de 1957 bajo el gobierno de facto de Pedro Eugenio Aramburu y luego ratificado por Arturo Frondizi. Desde entonces, el país transcurrió por 17 años de dictaduras y por nueve presidentes electos, seis de los cuales no pudieron concluir su mandato, tres por golpes militares y el resto por crisis institucionales. Las políticas neoliberales que marcaron la década del ‘90 aportaron un marco de fuerte inestabilidad en materia de Ciencia y Tecnología que condujo a un “retroceso en la cantidad de personal y en las actividades” del INTI, tal como definió el gerente del instituto, Cesar Zunini. 

“A partir de 2003 se ha sostenido un crecimiento, una renovación y una amplitud en sus actividades muy importante”, dijo Zunini, y explicó: “El INTI es un instituto de generación y transferencia de tecnología que se propone mejorar la condición de vida de la sociedad. No sólo se focaliza en los productores, también se centra en la acción del Estado. Pretendemos, por un lado, una mejor tecnología en la industria y, por el otro, que el Estado disponga de un conjunto de técnicas para hacer su acción más eficiente”.

La asistencia al ámbito privado es una de las acciones más tradicionales del INTI. “El organismo ayuda a las industrias a desarrollar productos y materiales nuevos”, detalló Zunini. La entidad dispone de equipos distribuidos en más de 30 centros que se encargan de generar tecnología de punta que contribuye al progreso del sector. “También se trabaja sobre la gestión de las empresas. Es decir, se evalúa cómo están organizadas y cómo hacerlas más eficientes, tanto desde el punto de vista de lo productivo como desde lo competitivo”, completó el gerente. 

Además, el INTI tiene el PATE. No es un juego de palabras, se trata del Programa de Asistencia Técnica al Estado. La iniciativa tiene el propósito de “fortalecer la interacción con los demás organismos de los gobiernos nacionales, provinciales y municipales que requieran (del ente) para el desempeño de sus funciones de control”, dice el sitio web www.inti.gov.ar/pate, y Zunini añadió “se encarga de dotar al Estado de cierto conocimiento que naturalmente no dispone”. Entre las acciones se destacan: identificar y analizar las necesidades de control, coordinar los centros involucrados en cada proyecto y definir los equipos y modalidades de trabajo para abordar, supervisar y elaborar presupuesto para cada uno de ellos. Desde esta área “se ha colaborado con la Aduana para controlar que la importación de cierto tipo de productos coincida con lo que fue declarado”, declaró Zunini.

Impacto en la vida cotidiana. El INTI ha promocionado la Ley de Producción Pública de Medicamentos, aprobada en junio por la Cámara de Senadores, que, con la articulación de universidades y laboratorios públicos, apunta a facilitar el acceso de medicinas y vacunas a toda la población. Según trascendió en la revista del INTI, Saber Cómo (ver aparte), el presidente del organismo  aseguró: “Esta ley tiene un valor potente: admitir que la necesidad del medicamento está por encima de los criterios de mercado”. También resaltó que la intervención del Instituto no va en perjuicio de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología (ANMAT), organismo encargado de la regulación, sino que es una labor de asesoría que se complementa.  

Medioambiente. Sobre este tema, el organismo está interesado en valorizar los residuos industriales para que sean reutilizados. Por ejemplo, en la provincia del Chaco, el INTI trabaja con el aserrín que es desechado de los aserraderos. Sin tratarlo, este producto se estanca en las napas y, si se quema, produce una humareda que cubre las rutas y puede provocar accidentes de tránsito. Por eso, el Instituto montó una planta que se encarga de procesar ese material. “Como resultado se obtienen los pellets de madera que permite ser fácilmente transportado como combustible para pequeñas industrias o para hogares con cocina a leña”, expresó Zunini.

Alimentación. El INTI cuenta, entre otros, con un centro de carnes en el partido de San Martín, dos de lácteos (uno ubicado también en San Martín y el otro en Rafaela, provincia de Santa Fe), y el centro de Cereales y Oleaginosas en el partido bonaerense de 9 de Julio. Según Zunini, “estos centros ayudan a la industria a mejorar los procesos y los productos”. Además, desde el INTI se realizan pruebas de desempeño de productos: “Esto significa que se toma cualquier producto que se vende en el mercado y se le hace un estudio respecto a cuál es el grado de cumplimiento que tiene en relación al código alimentario correspondiente. Esta tarea tiene dos objetivos: por un lado, que el consumidor sepa qué está comprando y, por el otro, verificar el grado en que los productos cumplen con lo que deben cumplir y, en el caso de no llegar a lo requerido por la legislación, a ayudar a la industria a alcanzar esos parámetros”, detalló el gerente del INTI, quien además recalcó que la función del organismo “no es de autoridad de aplicación, sino ayudar a la industria”.

El Plan Estratégico del Instituto resalta la figura de los consumidores, al plantear: “El ciudadano devenido consumidor debe ser libre de elegir. Debe poder desinteresarse de cuestionar la seguridad de un bien antes de adquirirlo, partiendo del supuesto firme que existen normas públicas al respecto, con organismos que se ocupan de dictarlas y supervisar. Debe estar en condiciones de acceder a los bienes que necesita, en suficientes bocas de abastecimiento y con suficiente pluralidad de oferta, para no depender de la selección previa que un comerciante haga por él”.

Revista Saber Cómo. La publicación surgió en 2003 para promover la difusión de sus actividades de los distintos centros. Se distribuye mensualmente en forma gratuita. Igualmente, las notas están colgadas en la web www.inti.gov.ar/sabercomo, pero toda persona interesada en recibir un ejemplar en papel en su domicilio debe suscribirse en el sitio del INTI. 

“Fusiones jurisdiccionales”, de Economía a Industria

Actualmente, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) funciona dentro del ámbito del Ministerio de Industria.

Sin embargo, no siempre perteneció a la misma jurisdicción desde el punto de vista presupuestario. En los últimos 10 años, y por las distintas “fusiones jurisdiccionales”, migró desde la órbita del Ministerio de Economía, pasando por el de Producción, el de Economía y Producción, de Industria y Turismo, hasta alcanzar su actual status jurisdiccional.

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Por otra parte, esta fue su evolución presupuestaria en la última década.

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