08/09/2011 Una norma aprobada a fines de junio

Esperan que se reglamente antes de octubre la Ley de Producción Pública de Medicamentos

El texto concibe a los medicamentos y vacunas como bienes sociales, y promueve la fabricación de productos en laboratorios estatales a partir de perfiles epidemiológicos y estaciónales de cada región. También impulsa la investigación. Es una iniciativa que había presentado el diputado Eduardo Macaluse en 2002 y recién este año logró el consenso en el Congreso.

La Ley que declara de interés nacional la investigación y producción pública de medicamentos, vacunas y productos médicos, que fue sancionada por el Congreso de la Nación a fines de junio, se encuentra en el Ministerio de Salud, en etapa de reglamentación. Desde varios sectores vinculados a la iniciativa afirmaron que esperan la reglamentación de la norma, es decir cómo se aplicará, antes de octubre.

Un investigador Superior del Conicet, Martín Isturiz, quien además integra el Grupo de Gestión de Políticas y Estado en Ciencia y Tecnología, contó a gestionpublica.info que la Ley, que lleva el número 26.688, “ya pasó por tres oficinas del Ministerio”, y razonó: “Si hay voluntad política, en octubre tiene que salir”. No obstante, el profesional advirtió que “la reglamentación es algo clave, porque (con el trámite) la pueden circunscribir a una cosa muy estrecha y anular el espíritu de la Ley”. Por su parte, el diputado del SI, Eduardo Macaluse, que ya en 2002 había ideado la iniciativa, afirmó que “la legislación simplemente es un listado de buenos deseos, ahora hay que esperar a la reglamentación y después la aplicación. Depende mucho lo que se haga, si puede servir o quedar todo como está”.

El 29 de junio, el Senado de la Nación sancionó esta Ley que concibe los medicamentos, vacunas y productos médicos, como bienes sociales. Tres meses atrás, el proyecto había recibido la media sanción de la Cámara Baja, en un consenso que se logró tras la unificación de los proyectos de los diputados Eduardo Macaluse (SI) y de Mario Martiarena (Peronismo jujeño).

El texto fue votado por unanimidad, sin modificaciones y, según se destaca, su principal objetivo es “promover la accesibilidad de medicamentos, vacunas y productos médicos, además de propiciar el desarrollo científico y tecnológico a través de laboratorios de producción pública”.

El diputado Macaluse presentó la iniciativa en 2002, cuando solicitaba el “incentivo a la producción y distribución de medicamentos fabricados en laboratorios estatales”. Pero, al no encontrar consenso entre los diputados, el proyecto perdió estado parlamentario sin llegar ni siquiera a ser tratado en recinto. Nueve años después, y luego de volver a presentarlo y trabajar en conjunto con Martiarena, se logró la aprobación.

En diálogo con gestionpublica.info, el diputado del bloque Si Por la Unidad Popular, destacó que “la idea fue ceder para permitir consensuar, veíamos que lo más inteligente era generar consenso pluripartidario porque sabíamos que la mayor presión iba a venir de parte de los laboratorios privados”. “Faltaba una legislación que coordine los esfuerzos, nuestros laboratorios tienen una gran capacidad y experiencia”, recalcó, aunque admitió que “sin el guiño del Ejecutivo, esta Ley no salía”.

La iniciativa contempla la creación de un registro de laboratorios de producción pública, donde se detallen las condiciones actuales de funcionamiento. Por otro lado, se definirán prioridades de producción teniendo en cuenta los perfiles epidemiológicos y estaciónales de cada región. Se impulsa también la investigación, desarrollo y producción de medicamentos huérfanos, que son aquellos que atienden alguna patología poco frecuente en la población, por lo cual los laboratorios discontinúan su producción dado a que no son rentables.  

En relación a este punto, Guillermo Cleti, Director del Laboratorio Industrial Farmacéutico de Santa Fe, recordó que a fines de 2010 les derivaron un paciente de 4 años que tenía una patología crónica congénita de miastenia gravis (inconvenientes en los movimientos involuntarios), y necesitaba una preparación a base de efedrina (la producción está prohibida desde el triple crimen de General Rodríguez, en 2008). “Prácticamente estuvo dos años sin poder conseguir la medicación, hasta que el Ministerio Nacional nos derivó el caso, y pudimos hacerle 1.200 comprimidos. Respondió muy bien, empezó a caminar y hoy tiene una vida más normal. Logramos dar respuesta a un problema de casi dos años, ése es el sentido de contar con producción pública”, recalcó.

Martín Isturiz, explicó a gestionpublica.info que “tener producción pública de medicamentos es un soporte tecnológico fundamental para toda la salud pública nacional”. “Estamos utilizando la capacidad potencial que tenemos como país, de la otra forma es una estructura basada en la compra, sin desarrollo tecnológico, sin absorber mano de obra”, destacó, a la vez que explicó que “la idea es funcionar en red, es decir, que no todos produzcan el producto A, sino que uno o dos laboratorios se encarguen del producto A, otros del B, para que no haya superposición. Los laboratorios van a seguir atendiendo sus necesidades regionales, más las de orden nacional”, detalló.

Por su parte, Cleti consideró que “la producción pública no es la solución al 100% de los problemas de medicamentos”. “Es para tener una herramienta dentro de lo que es un sistema de salud, en el sentido de atender demandas donde se genera la cuestión de huérfanos o donde para el Estado los costos terminen siendo inapropiados. Ahí el laboratorio funciona como regulador de precios”, aseguró.

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) cumplirá el rol de soporte tecnológico del proyecto, ya que, según consideró el investigador del CONICET, “es el mejor instituto multidisciplinario de tecnología que tenemos”. Igualmente, la Ley también destaca la importancia de celebrar convenios con universidades, instituciones académicas y científicas, y demás entidades estatales.

Por otro lado, conocido el malestar de los laboratorios privados en relación a la sanción de esta Ley, Isturiz, aseguró que “ellos cuidan sus intereses, mientras que nosotros creemos en el desarrollo del ámbito público”. “No deberían ser incompatibles, en cierto sentido, podrían aprovechar parte del potencial del Estado que ellos no tienen, porque solamente dos o tres laboratorios hacen investigación y desarrollo en cosas muy chiquitas, pese a que son cerca de 150”, afirmó.

Gestionpublica.info dialogó con el titular del laboratorio de producción pública de medicamentos de Río Negro, Ricardo Saad, quien consideró que “desde los laboratorios privados se plantea que el Estado no debe producir medicamentos, porque venimos de una Argentina de los años 90´ en la que nosotros éramos mala palabra, donde todo lo público era malo y lo privado bueno. Ninguna de las dos cosas son ciertas”. Además, se mostró optimista al remarcar que esta iniciativa “va a permitir fijar un precio, y evitar así algunos nichos de corrupción”.

Red Nacional de laboratorios públicos

Hace cuatro años funciona en la Argentina la Red Nacional de Laboratorios Públicos, que articula el trabajo realizado por los laboratorios de producción pública de medicamentos distribuidos en 12 provincias y uno en Capital Federal. La  Red se creó con el objetivo de “unir voluntades para llevar a cabo articulaciones a los fines de estimular la producción pública de medicamentos de acuerdo a las mejores pautas de calidad e implementando buenas prácticas de fabricación”. Unirse en la Red permitió a los laboratorios no superponer esfuerzos, y hacer foco en una regionalización de la producción.

La experiencia de Río Negro

El Prozome (Productora Zonal de Medicamentos) viene trabajando hace más de 20 años en la producción de medicamentos en Río Negro. Empezó su labor en 1989 en el Hospital de Viedma, donde elaboraba una línea de fármacos destinados a la atención primaria de la salud. A partir de 1991, creó su propia planta de producción, y para el año 1995 adquirió una mayor dimensión al pasar a cubrir las necesidades de toda la provincia.

Su director, Ricardo Saad, remarcó que “estamos entre 14 y 15 millones de unidades anuales, cubrimos la necesidad de Río Negro, y podríamos llegar a dar una solución a la Patagonia”. Según explicó, “hace un año compramos una compresora rotativa que produce entre 120 y 150 mil comprimidos por hora”.

Además, Saad explicó que “el Ejecutivo ahorra muchísimo cuando produce medicamentos, los valores son significativamente menores”. En relación a este último punto, el profesional dijo: “En el caso del Albendazol, el Ejecutivo iba a pagar entre $ 22 y $ 26 el comprimido, y el laboratorio de Río Negro se lo vendió el primer año a $ 0,50 y el segundo a $ 0,75. Ese medicamento fue huérfano durante mucho tiempo, como muchos, que no se producen porque no conviene y resulta anti-económico hacer pocas cantidades”, explicó.

¿Qué son los laboratorios de producción pública?

Según el artículo 4 de la Ley: “Son considerados laboratorios de producción pública a los fines de la presente ley, los laboratorios del Estado nacional, provincial, municipal y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, de las fuerzas atinadas y de las instituciones universitarias de gestión estatal”.

En marzo de 2010 el Programa Nacional de Producción Pública de Medicamentos, Vacunas y Productos Médicos realizó una encuesta en la que figuran, entre otros los siguientes laboratorios públicos:

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