09/08/2018 Ciudad de Buenos Aires

No hay salas de aislamiento para enfermos con hepatitis B

Los cuatro hospitales porteños que realizan el tratamiento no cuentan con lugares adecuados para llevarlo adelante. “Los pacientes pueden perder la vida”, denunciaron desde la Confederación de Asociaciones de Diálisis.

Según un informe aprobado por la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires, en los cuatro hospitales públicos que realizan diálisis, faltan salas de aislamiento para pacientes portadores de hepatitis B. Esto se da en el Fernández, el Durand y el Santojanni y el único que tiene es el Hospital Argerich, pero se usa como depósito.

Según indica la resolución 1704/2007 de calidad en la atención médica, “los pacientes portadores del virus de la hepatitis B deberán dializarse en habitación separada y con máquina, insumos y personal dedicado para dichos pacientes. Debe extremarse el cumplimiento de las normas de bioseguridad universalmente reconocidas, que deberán ser fehacientemente notificadas al personal”. También la institución deberá contar con acceso adecuado y medios para el desplazamiento de pacientes discapacitados.

“Siempre se trató de tener un aislamiento de los pacientes con esta enfermedad o portadores de HIV, pero en los últimos años, con muchos controles y recaudos, se convivía tranquilamente en el misma sala. Si bien la ley dice que tienen que estar separados, hoy en día no se cumple y no se están teniendo los cuidados necesarios. Para las condiciones que tenemos, deberíamos aislar para tener una mayor prevención”, detalló María Eugenia Vivado Durand, presidenta de la Asociación Solidaria de Insuficientes Renales, en diálogo con GestionPublica.info.

Entre las falencias encontradas por la AGCBA se resaltó, además de la ausencia de salas, falta de equipamiento y recursos humanos. Según el informe “no hay control bacteriológico y químico con la periodicidad establecida”. Tampoco hay baños para personas con discapacidad y la dotación de agentes de enfermería no son suficientes. Además, el registro de la atención de pacientes no se rige por ningún protocolo ni criterio de homogeneidad.

“Faltan enfermeros especializados y con este panorama el riesgo de contagio es muy alto, tanto para el personal como para los pacientes”, agregó Vivado Durand. En Argentina hay cerca de 30 mil personas que necesitan diálisis “y va en aumento por falta de prevención”, aseguró la presidenta de ASIR.

“La normativa obliga a contar con enfermeros especializados para dicha tarea en un número no menor a 5 enfermeros por puesto, pero nada de esto se cumple”, cerró Vivado Durand.

En el resto del país

La falta de salas de aislamientos para realizar diálisis no es lo único que afecta a los pacientes. La Asociación Regional de Diálisis y Trasplantes Renales de Capital Federal y provincia de Buenos Aires señaló que los pacientes podrían quedarse sin tratamiento debido a la deuda que el PAMI y el Gobierno tienen con los prestadores del servicio. Esta situación afecta a 600 centros de todo el país y, en algunos casos, la falta de pago llega a los 6 meses.

Según la Confederación de Asociaciones de Diálisis de la República Argentina, la deuda asciende a los 500 millones de pesos. “Los pacientes pueden perder la vida” denunció Darío Zapata, presidente de CADRA.

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