15/08/2018 Poca y de mala calidad

La comida en las escuelas, cada vez peor

En los comedores de los colegios públicos de la Ciudad se registró una baja en las cantidades de raciones diarias. La Auditoria Porteña, en 2011, ya advertía sobre las falencias que tiene el organismo encargado de brindar este servicio.

Más de 150 instituciones educativas reciben la beca a comedores que se otorga desde el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Este año se realizaron cambios en el menú, lo que trajo números problemas.

“Esto viene sucediendo hace tiempo, pero empeoró en 2018. Se redujeron y bajaron la calidad de las porciones. Como la provisión a los comedores está privatizada, se echan la culpa entre las empresas y nadie se hace cargo. Calculan cuántos alumnos faltan diariamente y mandan entre el 15 y el 20 por ciento menos de las porciones que corresponden por matrícula”, expresó Nicolás, asistente del comedor de la Escuela Nº 20 de Villa Devoto y delegado del Grupo de Asistentes de Comedores de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE).

“Aconsejados por la Fundación ALCO, del Dr. Cormillot, sacaron el pan y algunos alimentos a base de harina, que servían de complemento ya que los platos eran cada vez más pequeños. Sabemos que en muchas escuelas los chicos llegan sin comer desde el día anterior. Al gobierno le preocupa la obesidad infantil, por eso sacó el pan, pero la realidad es que no hay una preocupación por la alimentación y nutrición de los chicos”, aseguró el delegado.

Según la Auditoria General de la Ciudad de Buenos Aires, no se registran avances en el otorgamiento de becas para el servicio de comedor a los alumnos de escuelas estatales. Este informe fue publicado en 2011 y en 2016, la AGCBA volvió a evaluar a la Dirección General de Servicios a las Escuelas y encontró que el organismo no había tomado las observaciones realizadas cinco años atrás.

El informe indica que el 50% de las sugerencias no se tomaron en cuenta y que “faltan indicadores de gestión y de metas físicas que permitan medir la eficiencia y la eficacia de la gestión”. No hay análisis certeros del programa, solo figuran la cantidad de raciones entregadas, sin clasificación. Las asistentes sociales con las que cuenta el departamento de becas son insuficientes y no se avanzó con la matrícula escolar.

Si bien hubo una mejora en la constitución de las Comisiones de Becas, “en el 23% de los establecimientos visitados no estaba dicha comisión”.  En 2016 cuando la auditoría volvió a ver si se habían considerado  las observaciones y recomendaciones, encontró un “avance satisfactorio” en solo dos casos.

Según el delegado, “la calidad fue siempre mala. Envían los peores cortes de carne, las verduras son de mala calidad y las frutas llegan en malas condiciones”. Entre los objetivos de esta Dirección se encuentra garantizar “las necesidades nutricionales adecuadas de los alumnos para optimizar el proceso de aprendizaje. Promover la alimentación saludable en las escuelas a través de la Ley N° 3704, fomentando el consumo de alimentos saludables, generando cambios en la conducta alimentaria de los niños, niñas y adolescentes”.

“La DGSE administra y gestiona el Programa de Alimentación Escolar, alimentando a más de 200 mil alumnos por día; administra el Fondo Único Descentralizado de Educación otorgado a las Asociaciones Cooperadoras; y coordina el Programa de Transporte Escolar”, informa su página web institucional.

Desde UTE tomaron contacto con la Dirección General, pero muchas veces “se negaron recibirnos. Presentamos pedidos de informe sobre la calidad de la comida, sobre la situación edilicia de los comedores. Sabemos que la gran mayoría de las escuelas no tienen un espacio adecuado para el momento de la comida, donde muchas veces están 200 chicos en un espacio para 100. Estar una hora en ese ambiente tampoco es saludable. Estos pedidos no fueron contestados”, finalizó Nicolás.

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