18/10/2011 Nota 4 de 5

CIPPEC, la figura presidencial y el rol de Jefe de Gabinete

El Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento también se ocupó de analizar la evolución de la concepción que tiene la máxima magistratura desde la crisis de representatividad de principios de la década hasta la actualidad. Proponen que se elabore un plan de metas presidenciales y la profesionalización del Estado. Opinión.

A partir de los 15 memos que elaboró el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), gestionpublica.info presentará una seria de notas con los principales lineamientos de la iniciativa.

En este anteúltimo envío, los diagnósticos y las propuestas en materia de Presidencia y la Jefatura de Gabinete. Y, para después de los comicios de este domingo, Procesos Electorales y Política Monetaria.

El director de CIPPEC y autor de este memo, Fernando Straface, aseguró que al igual que en otros países de la región, la opinión pública en la Argentina "centraliza en la figura presidencial la expectativa y evaluación social sobre los éxitos y fracasos del gobierno". Desde 2003, “la institución presidencial se recuperó de la crisis de legitimidad de 2001”, expresa el memo en el cual también se resaltó que “los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández reconstruyeron la capacidad de la Presidencia para liderar la agenda pública”.

La ONG distingue la figura del Jefe de Gabinete de Ministros ya que la considera clave para desconcentrar la acción de gobierno y así contribuir con “un proceso de negociación política con el conjunto de los actores signado por el largo plazo”.

Entre las medidas impulsadas por esta gestión, CIPPEC resalta que “se abandonó la tendencia de acumular en la Presidencia secretarías y organismos de carácter sectorial, y se crearon Ministerios estratégicos”. Además, rescata como una iniciativa positiva “la conformación del gabinete como espejo de la agenda presidencial”. También subraya la asistencia periódica del Jefe de Gabinete al Congreso, aunque queda por mejorar la calidad de los informes y la dinámica de diálogo entre quien actualmente ejerce esa función, Aníbal Fernández, y los legisladores.

Si bien se trabajó en establecer y jerarquizar el empleo público y se logró encausar el Acuerdo Federal para la Gestión Pública, aún continúa manifestándose una fuerte centralización de la acción del gobierno. Es por ello que CIPPEC propone:

Jerarquizar el papel del Jefe de Gabinete de Ministros a partir del ejercicio pleno de sus facultades constitucionales.

 Enunciar al inicio de la gestión un marco estratégico de resultados de gobierno que refleje el Plan de Metas Presidenciales.

Profesionalizar la gestión del Estado a partir de un cuerpo gerencial meritocrático, con alto nivel de formación y remuneraciones competitivas (ver El desafío ignorado).

 Asegurar independencia y excelencia profesional a los organismos descentralizados: dos metas claves para limitar la discrecionalidad en ámbitos estratégicos del Estado.

Adoptar una visión estratégica del período de transición presidencial aun en el caso de un Presidente reelecto o de un traspaso de mando dentro del partido de gobierno.

Para acceder al memo completo haga click aquí

*Desde CIPPEC informaron que aún el memo de Procesos Electorales estará subido a la web recién el lunes ya que consideran inapropiado publicar las propuestas sin haber finalizado las campañas.

El desafío ignorado

Por Ricardo Saidman*

Una de las características que se le reconoce a este Gobierno, desde el elogio o la crítica, es su capacidad para dividir aguas en temas que, no por haber sido naturalizados en el tiempo, dejaron de ser relevantes. Y la lógica futbolera del Racing-Independiente (para no herir susceptibilidades), llevó a muchos a tomar partido por alguno de los circunstanciales bandos en pugna.

Somero repaso. La Corte Suprema de Nazareno, los juicios a los militares genocidas, alguna que otra pelea con la Iglesia, el “no” al ALCA, la decisión de financiar la asistencia social con recursos públicos, las retenciones a la producción agropecuaria, las reestatizaciones de la aerolínea de bandera (ver página 5), del sistema previsional, de la televisación del fútbol, fueron algunos de los “clásicos” que se jugaron en los últimos ocho años.      

Incluso ese espacio devenido en clave de la actualidad política, “la juventud”, sucumbió ante la seducción maniquea. Es que para las nuevas generaciones, el hecho de que la política sea el ámbito de discusión de cuestiones como la concentración –o no- de los medios de comunicación o el matrimonio igualitario, por ejemplo, es tan inquietante como convocante, y sólo tiene antecedentes en los libros de Historia de la secundaria, con aquello de “laica o libre” de la época de Frondizi.

No obstante, hay una batalla que, hasta ahora, nunca se libró. Se trata de un desafío que en los últimos años pasó inadvertido y que merece discusión: la profesionalización del Estado.

Más allá de los intentos -exitosos o no- de dar señales de fortaleza hacia afuera, puertas adentro el Estado aún muestra algunos resabios de aquello que hace varios años ridiculizó Antonio Gasalla con su personaje de la empleada pública, que gritaba “se van para atrás”. Y, si se indaga un poco más, podrá descubrirse que la confusión entre la técnica y la política en los altos cargos no enriquece, sino que atenta contra las burocracias estables.

En la contratapa de este suplemento, usted encontrará una nota sobre el programa de Administradores Gubernamentales, una apuesta a la profesionalización del Estado que quedó congelada hace nada menos que 18 años. Y además, presentamos una entrevista con el Doctor en Ciencia Política Oscar Oszlak, en la que afirma que “ninguna administración pública puede ser mejor que la sociedad de la que forma parte”.

La puesta en práctica de la meritocracia como mecanismo de acceso al empleo público, y la permanente capacitación de trabajadores y funcionarios, podrían ser una manera de lograr un Estado profesional, incluso allá, en el interior lejano, donde Municipios y Concejos Deliberantes a veces son vistos como la única forma de ‘salvarse’ ante la falta de oportunidades de progreso.

Es un desafío pendiente y, el que se dé esta batalla, no es sólo responsabilidad de los gobiernos. Siempre es bueno recordarlo.

ricardos@gestionpublica.info

*Jefe de Redacción.

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