11/04/2012 Entrevista a Martín Simonetta

“La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, ¿no pone más alcohol a este incendio?”

Para el economista, la clave es preguntarse por qué el gobierno tiene que recurrir a estas medidas para afrontar el gasto público. Además, adelantó que estamos en un nivel bastante grave de pérdida del poder de compra de la gente.

El gobierno nacional promulgó la Ley 26.739 (decreto 462 del Boletín Oficial) que modifica la Carta Orgánica del Banco Central, aprobada hace una semana por el Senado de la Nación con 42 votos a favor, 19 en contra y dos abstenciones.

Entre otras cosas, la nueva norma dispone (en su artículo 20) que “el banco podrá hacer adelantos transitorios al Gobierno nacional hasta una cantidad equivalente al doce por ciento de la base monetaria (…) en cuentas corrientes o en cuentas especiales”.

Por otro lado, se puntualiza que “el Banco Central de la República Argentina puede exigir que las entidades financieras mantengan disponibles determinadas proporciones de los diferentes depósitos y otros pasivos, expresados en moneda nacional o extranjera”. Además, de ahora en más “los bienes que integran las reservas del Banco Central son inembargables (…). Las reservas excedentes se denominarán de libre disponibilidad, y siempre que resulte de efecto monetario neutro, las reservas de libre disponibilidad podrán aplicarse al pago de obligaciones contraídas con organismos financieros internacionales o de deuda externa oficial bilateral”.

Gestionpublica.info dialogó con el economista Martín Simonetta sobre el impacto que tendrán las reformas, tanto en la economía local como en la vida cotidiana de los ciudadanos, y describió: “La reforma del Central hay que inscribirla en el marco del financiamiento del sector público. Si no se daba algún tipo de reforma, hay un rojo que hay que pagar, y el punto es de dónde sale ese dinero?”.

Para el economista, el eje central de la cuestión es plantear si la reforma va a proteger el poder de compra de los argentinos, y explicó: “Hay una brecha muy grande entre la inflación verdadera y la oficial. Hay una inflación verdadera que, según algunos estudios, ronda el 23%, y la oficial por debajo del 10%. La causa de la inflación tiene que ver con la emisión de moneda, se emite moneda para pagar más gastos. La pregunta que nos hacemos es si la nueva Ley no va a hacer que se utilicen las reservas para financiar gasto corriente y esto provoque un efecto mayor sobre la inflación”.

Según Simonetta, los que más van a sufrir con la norma promulgada recientemente por el Ejecutivo, es el común de la gente, más que nada los sectores de menos recursos, y detalló: “El efecto de la inflación es la pérdida del poder de compra, el problema es que los precios suben por el ascensor y los salarios por la escalera. Si subieran los dos por el ascensor seria neutro el efecto”. “Si se utilizan las reservas del Banco Central para otros fines, se debilita la moneda; y debilitar la moneda es debilitar el poder de compra de la gente”, insistió.

Otro de los ángulos de esta medida, y centro de fuertes polémicas, tiene que ver con las distintas restricciones a la compra de dólares. Consultado por este medio, el economista explicó: “lo que se intenta es que el dinero de los argentinos quede en el país, pero a la fuerza, no por que Argentina sea atractiva. Esto es un síntoma de la incertidumbre que hay en los mercados, en la gente, cuando hay fuga de capitales es por que hay un temor. Si las circunstancias fueran ciertas y tranquilizadoras no habría que contener a los capitales, se quedarían solos”.

“Por qué el gobierno tiene que recurrir a medidas como la reforma del Central para tener caja para afrontar el gasto público?. Esto no pone más alcohol a este incendio?”, se preguntó Simonetta, a la vez que agregó: “Por suerte hoy la economía del planeta le sonríe a la economía argentina y esto nos da oxigeno para poder estar más o menos bien”.

Respecto a la fuga de capitales, agregó: “Los países que crecen son atractivos para la inversión, hay mucho dinero que los argentinos tienen y que podrían volver al país si se generarán las condiciones para que la gente invirtiera”. Igualmente, antes de concluir la charla, aclaró: “Están dadas todas las condiciones para que Argentina viva un momento único. Es una pena tener estos problemas que ensombrecen una situación global que es muy favorable para la economía actual. Hay muchos desafíos por solucionar, el mundo nos sonríe, el tema es si lo vamos a aprovechar o no”.

“El gobierno no parece orientar sus energías hacia la solución de los problemas, el punto es que ya estamos en un nivel bastante grave de pérdida del poder de compra de la gente, la inflación es el impuesto al pobre. La solución real tendría que ver con sincerar la situación y tratar de bajar los niveles de inflación y acomodar las finanzas internas del sector público”, concluyó.

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