09/05/2012 Programa Raíces

Entre 2003 y 2012 retornaron al país 897 científicos argentinos

Muchos ocupan cargos en el CONICET. A partir de la Ley 26.421, la repatriación de investigadores pasó a ser una política de Estado. Para formar parte de la iniciativa se requiere una inscripción vía e mail.

Los motivos eran varios: sucesivas crisis políticas y económicas, persecución ideológica, acotado campo laboral, salarios bajos y un futuro incierto. Lo único claro es que desde la Noche de los bastones largos (1966) hasta no hace mucho tiempo atrás, el éxodo de científicos e investigadores argentinos fue constante.

Tentados por doctorados, cargos y salarios importantes, destinos como Estados Unidos, España y Francia, entre otros, se presentaban como un escape a una realidad local poco esperanzadora. “Cuando me fui no sabía cómo podía llegar a volver; en esa época había mucho trabajo afuera y acá estaba todo muy cerrado. En cambio, hoy es un poco al revés”, aseguró a Gestión Pública Andrea Bragas, Doctora en Ciencias Físicas (ver aparte). Es que, a partir de la promulgación de la Ley Raíces (Ley 26.421) en noviembre de 2008, la repatriación de investigadores argentinos pasó a ser una política de Estado.

Creada en el ámbito del ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva nacional, esta Ley promueve “no sólo el retorno de científicos e investigadores que residen en el exterior y desean volver al país, sino que también impulsa la vinculación entre los científicos residentes en la Argentina y aquellos que viven en el extranjero”.

Entre sus objetivos, se encuentran el de “difundir las actividades científicas y tecnológicas del país en el exterior; mejorar la calidad y disponibilidad de la información acerca de los investigadores y profesionales argentinos altamente capacitados que residen en el exterior; facilitar el retorno al país de aquellos investigadores, tecnólogos y profesionales que deseen reintegrase y continuar su actividad profesional en instituciones del país; e involucrar al sector productivo, fundaciones y ONG en las acciones del programa”

El programa Raíces (Red de Argentinos investigadores y Científicos en el Exterior) fue relanzado en el año 2003 por la Dirección Nacional de Relaciones Internacionales. Luego, a partir de la sanción de la Ley 26.421, pasó a incluir también a todos los programas de repatriación y vinculación de científicos. Desde su entrada en vigencia al día de hoy, 897 científicos e investigadores regresaron al país a trabajar en universidades, organismos públicos y privados e institutos del CONICET. Gestión Pública dialogó con la Directora Nacional de Relaciones Internacionales del Ministerio de Ciencia, Agueda Menvielle, quién destacó como logro “la financiación, desde 2004, de 32 redes en las áreas de ciencias exactas y naturales, ciencias sociales, ingenierías y biológicas y de la salud, que han permitido incrementar la vinculación entre investigadores argentinos radicados en el exterior y el país”. En consecuencia, hoy el programa cuenta también con una base de datos de más de 4.500 científicos y técnicos argentinos residentes en el extranjero.

“Además de la repatriación de los investigadores argentinos, se organizaron 167 visitas de profesionales argentinos reconocidos en el mundo, que han viajado a nuestro país con el fin de colaborar con sus pares argentinos. Asimismo, la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica ha financiado 75 Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica-RAICES que buscan promover el vínculo entre grupos de investigación del país e investigadores argentinos, para desarrollar un proyecto en una institución de Argentina”, recalcó Menvielle.

Para formar parte del programa, basta con enviar una inscripción vía e-mail, adjuntando un currículum vitae. Es necesario incluir todos los datos personales, lugar de residencia actual, DNI o Pasaporte. Hasta el momento, se difundieron más de 110 curriculums vitae de investigadores argentinos radicados en el exterior con intención de retornar y aún sin oferta laboral.

Líneas de Acción

Subsidios de Retorno. Se busca facilitar la instalación en el país de científicos argentinos residentes en el exterior que ya cuenten con una oferta laboral. El subsidio alcanza el pago de un pasaje de regreso, y monto fijo de $5.000 para gastos de mudanza, equipamiento o pasaje de algún miembro del grupo familiar.

Subsidio Cesar Milstein. Se financian estadías de no menos de un mes y no más de cuatro meses para todos aquellos investigadores que quieran pasar parte de su año sabático o de una licencia en el país.

Pict Raíces. Busca promover el vínculo entre un grupo de investigadores residentes en el país y uno o más miembros del Programa Raíces para llevar adelante en forma conjunta un proyecto en una institución argentina.

Subsidio Redes. Consiste en una convocatoria local de proyectos para el desarrollo de redes virtuales de investigadores en las áreas de Ciencias Exactas y Naturales, Ciencias Sociales, Ingenierías, Biológicas y de Salud. Desde 2004 se financiaron 26 redes, y otras 8 fueron relanzadas en el año 2008.

Subprograma Volver a Trabajar. En una acción conjunta con el ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, el ministerio de Ciencia acordó hace ya 5 años los Memorandos de Entendimiento con distintas empresas del sector privado. El objetivo es difundir ofertas laborales a través de los consulados argentinos en el exterior. Techint, Tecpetrol, Siderar, Siderca, IBM Argentina, Core, Arcor, Aceitera General Deheza (AGD), Volkswagen, Cipibiq, Du Pont, Intel, Camarco y Adimra, son algunas de las compañías que ya suscribieron acuerdos.

Para Agueda Menvielle, “la Argentina ha logrado reconstruir su sistema científico con más investigadores, mayores salarios y mejor infraestructura”. “Hoy contamos con un acoplamiento más eficaz entre la generación de conocimiento y la actividad productiva gracias a fondos sectoriales y al financiamiento de consorcios público-privados en distintas áreas como biotecnología, nanotecnología y las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC)”, detalló.

Desde la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica se lleva a cabo el Programa de Recursos Humanos (PRH) que tiene como objetivo “fortalecer las capacidades en recursos humanos aplicados a aéreas tecnológicas estratégicas, así como también desarrollar y consolidar el sistema nacional de innovación de la Argentina a partir de la ampliación del número de investigadores científicos y tecnológicos con alto nivel de formación académica”. Otra acción que se lleva a cabo es la Convocatoria permanente a la Carrera del Investigador Científico y Tecnológico, destinada a “facilitar el retorno de investigadores argentinos residentes en el exterior que acrediten tareas de investigación fuera del país por un periodo superior a dos años, pudiendo enviar desde su país de residencia la solicitud de inscripción”.

Por último, las Becas de Reinserción están destinadas a jóvenes científicos argentinos que puedan acreditar una permanencia en el exterior no menor a 2 años y se encuentren desarrollando trabajos de investigación en instituciones de ciencia y tecnología del exterior. Los postulantes deben antes presentar una solicitud de ingreso a la Carrera del Investigador Científico y Tecnológico del CONICET. Las becas tienen una duración de 24 meses.

En resumen, hoy las profesiones científicas tienen un lugar consolidado en la sociedad; a partir de las acciones que encara el ministerio, Argentina se presenta como un país competitivo y prometedor para desarrollar una carrera de investigador. Por su parte, Manvielle remarcó que el objetivo “es crear una atmósfera de investigación científica atractiva” y así favorecer una reinserción productiva de los científicos que deciden volver.

“Las profesiones científicas tienen un valor en la sociedad”

Doctora en Ciencias Físicas por la Universidad de Buenos Aires, Andrea Bragas, de 45 años, decidió en mayo de 2000 viajar a Estados Unidos con el objetivo de realizar una estadía postdoctoral en el Departamento de Física de la Universidad de Michigan. Tres años más tarde, se convertiría en una de las primeras repatriadas del Programa Raíces.

“Yo no me veía viviendo en Estados Unidos, pero cuando me fui no sabía cómo podía llegar a volver. En esa época había mucho trabajo afuera y acá estaba todo muy cerrado. En cambio, hoy es un poco al revés: Argentina ofrece un mercado muy atractivo, muy competitivo, condiciones muy buenas”, detalló. “Este desarrollo se dio desde el año 2004 al día de hoy”, afirmó Andrea, quién también comentó que cuando decidió volver “la tildaron de loca”. “En ese momento por más que se abriera la carrera del CONICET, los sueldos no eran buenos, después con el tiempo hubo una rejerarquización del salario”, agregó.

Bragas viajó a Estados Unidos a través de una beca externa del CONICET, “firme un compromiso de retorno, pero lo raro es que no tenías cómo retornar, de hecho hubo mucha gente que no volvió, y así es como se perdieron un montón de recursos humanos”, explicó.

Tiempo después, decidió emprender la vuelta para desempeñarse como becaria, y un año más tarde ingresó a la Carrera de Investigador. Hoy en día es investigadora Adjunta del CONICET en el Laboratorio de Electrónica Cuántica del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, y profesora en el área de nanofísica y nanotecnología en la misma facultad.

Una de las cosas que Andrea reconoce que más le llamó la atención cuando regresó al país, fue escuchar nombrar a la ciencia “como pilar del desarrollo, y políticas consecuentes como el Programa Raíces”. “Hubo una gran renovación de equipamientos en laboratorios, se construyeron edificios, sumado al mejoramiento de los salarios. Argentina se convirtió en un lugar muy competitivo en cuanto a infraestructura”, aseguró.

“Yo creo que el ministerio de Ciencia está apuntando a que los jóvenes vean que ser científico es en gran parte ser un emprendedor, eso puede ser muy atractivo”, resaltó, a la vez que aseguró que “hoy las profesiones científicas tienen un valor en la sociedad, por más que todavía cueste que un chico elija esta disciplina, este cambio es muy importante”. “Si hoy le preguntas a cualquier señora si le gustaría que su hijo fuera ingeniero, físico o científico, te dice que sí”. “Diez años atrás esto no sucedía, porque creías que se iba a morir de hambre. Que eso haya cambiado es muy importante, hay que seguir trabajando en este camino”, concluyó.

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