09/05/2012 A 5 meses de su creación

Dudas y críticas sobre el Instituto Manuel Dorrego

Si bien, uno de sus objetivos es “estudiar y enseñar la vida y obra de las personalidades de nuestra historia”, hay quienes aseguran que su función es “redundante y exclusivamente discursiva”.

El pasado 18 de noviembre, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció la creación del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano "Manuel Dorrego". El nuevo organismo, que está bajo la órbita de la Secretaría de Cultura de la Nación y es dirigido por una comisión presidida por Mario Ernesto O’Donnell, desató la  polémica, aún antes de entrar en funciones, entre quienes piensan que su apertura refleja el interés del Gobierno por la investigación histórica y los que aseguran que su función “es exclusivamente discursiva”.

Según el decreto 1880/2011, publicado en el boletín oficial el 21 de noviembre último, el objetivo del Instituto es “profundizar el conocimiento de la vida y obra de los mayores exponentes del ideario nacional, popular, federalista e iberoamericano, así como el estudio, la ponderación y la enseñanza de la vida y obra de las personalidades de nuestra historia y la historia Iberoamericana”. Además, entre sus tareas, el nuevo organismo se encarga de llevar adelante 2 concursos bianuales, el premio “José María Rosa”, para investigaciones sobre la Argentina, y la distinción “Jorge Alberto Ramos”, para trabajos históricos iberoamericanos.

Gestionpublica.info dialogó con los historiadores Luís Alberto Romero y Eduardo Miguez sobre la creación del Instituto de Revisionismo “Manuel Dorrego”. El primero de ellos, Investigador Principal del CONICET y Director del Centro de Estudios de Historia Política en la Escuela de Política y Gobierno de la Universidad Nacional de San Martín, sostuvo que “el organismo tiene una función exclusivamente discursiva, que tiene que ver más con la construcción de la discursividad de la actual gestión y poco con la investigación histórica”.

Por su parte, Miguez, definió que “la integración del Instituto Dorrego está muy lejos de respetar los criterios propios de la comunidad académica”. “Si bien, algunos de quienes han sido designados para integrarlo han producido textos de investigación histórica, la creación del Instituto no respetó los criterios de excelencia que corresponden a una institución de investigación estatal”, recalcó.

Además, sostuvo que no sólo el Instituto es redundante por sus funciones, “sino que se aparta de los criterios de rigor académico que deberían regir en una institución de investigación con apoyo del Estado”. Para Miguez, “responde a una necesidad del gobierno de crear un espacio que cobije a un conjunto de personas que contribuyen a promover ese afamado relato que consideran funcional a su proyecto político”.

Por su parte, Araceli Bellota, vicepresidenta primera del Instituto, en diálogo con gestionpublica.info ratificó que el objetivo del organismo responde “a lo que dice el decreto de creación 1880/2011”.

Respecto a la polémica desatada sobre la línea política del Instituto, dijo: “El organismo tiene una inscripción a una corriente historiográfica que es el revisionismo histórico y tiene que ver con una corriente de pensamiento nacional y popular”. “Esto se relaciona con una lectura de la historia que se aleja a la historia oficial que ha sido siempre de corriente liberal. Pero no por eso se tiene una afiliación política, ni siquiera una afinidad política con la actual gestión”, aclaró.

En el país, diferentes instituciones públicas, en especial universidades nacionales, el CONICET e institutos dependientes, además de museos, archivos nacionales y provinciales, se dedican a la Investigación Histórica. En el ámbito privado, cabe destacar, que varios Investigadores del CONICET trabajan en universidades como la de San Andrés, Di Tella y Belgrano.

Respecto a la situación de las entidades educativas, Romero advirtió que se está viviendo un proceso de decadencia: “Estoy convencido que el Estado tiene cada vez más debilidades y eso se manifiesta en sus instituciones educativas, aunque de modo diverso. En el CONICET, se ha logrado una institución rigurosamente académica, bastante al margen de los vaivenes políticos, pero el daño es mayor en la Universidad, hay algunas muy politizadas, que parecen un comité político del Gran Buenos Aires”. 

En cuanto a la articulación entre las instituciones públicas y privadas que se dedican a la Investigación Histórica, Miguez destacó que existe “en la medida en que forman parte del medio académico, comparten criterios comunes de calidad, y forman parte de la comunidad científico-académica”. “Se intercambian información en el dictado de cursos de grado y postrado, participan de las mismas reuniones científicas; leen, comentan, discuten sus publicaciones, son jurados de concursos de cargos docentes, de ingresos y promociones en la carrera científica”, concluyó.

Jornadas de Historia

Cada dos años, y con sede rotativa a lo largo de todo el territorio nacional, se realizan las Jornadas Inter Escuelas/Departamentos de Historia. El encuentro, cuenta con una asistencia de casi cinco mil personas, entre alumnos, docentes jóvenes e historiadores.

Durante los 3 días de duración, los alumnos de postgrado presentan sus trabajos y los profesores actúan como comentaristas.

Las jornadas, son organizadas por los directores de los departamentos de historia de las universidades y se realizan desde 1991. La última, se realizó en agosto de 2011, en Catamarca (organizadas por el Departamento de Historia de la UNCA) y tuvo como eje central “Latinoamérica 200 años después...Revolución, Independencia, Estados Nacionales” y la del próximo año, tendrá cita en Mar del Plata.

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