01/08/2012 En Tucumán

Los ingenios azucareros siguen sin recibir dinero para financiar la reconversión industrial

Es una de las empresas más contaminantes de la cuenca Salí Dulce. Hace seis años se firmó un convenio con el Banco de la Nación donde se otorgaba una línea de créditos tendiente a realizar las obras necesarias para evitar verter sus afluentes al curso de agua. Sin embargo, fuentes oficiales revelaron que todavía no se implementó el financiamiento.

La Auditoría General de la Nación (AGN) detectó, entre 2007 y 2010, irregularidades por parte de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable (SAyDS) en la gestión del Programa de Reconversión Industrial (PRI) que tiene como objetivo “realizar transformaciones en los procesos industriales  con el fin de prevenir y controlar la contaminación” de aquellas empresas que tiran sus desechos en la cuenca Salí Dulce (Ver aparte: Industrias que contaminan).

Si bien algunas cuestiones mejoraron desde aquel entonces, aún los ingenios azucareros de la provincia de Tucumán (la mayor industria contaminante) “no han recibido dinero para financiar la reconversión industrial”, afirmó a gestionpublica.info el responsable del programa desarrollo de comunidades del Comité Cuenca Salí Dulce, Daniel Kobylansky.

El informe, aprobado este año, señala que la SAyDS firmó en el 2006 un convenio con el Banco de la Nación Argentina para instrumentar una línea de créditos destinada a que las empresas puedan realizar las obras de infraestructura necesarias para evitar verter sus afluentes al curso de agua. Pero al cierre de la auditoria, el organismo de control destacó que “no se había implementado el financiamiento”.

Según detalla el portal ElAuditor.info, la AGN detalló que la Secretaría de Ambiente de la Nación “desconocía si todas las empresas cumplían con la instalación de una planta de tratamiento de residuos líquidos”, conforme a lo que determina la Ley y cuyo cumplimiento debía controlar. La Secretaría tampoco verificó si las compañías del PRI “cuentan con los correspondientes certificados legales obligatorios, como el de Aptitud Ambiental y las evaluaciones de estudios de impacto ambiental”. De hecho, señala el informe, que “las muestras del último registro actualizado del grado de contaminación del río Salí datan del 2008”.

En la actualidad, la SAyDS “ha estado monitoreando y controlando cada uno de los ingenios para ver cuál era el estado de avance y mejoras respecto al Plan”, aseguró Kobylansky.

Los auditores, comprobaron también que la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable únicamente hizo una verificación de avance a cada empresa durante el 2008. A partir de entonces, los informes comenzaron a ser realizados por la Secretaria de Medio Ambiente de Tucumán y ésta siguió con sus inspecciones. Consultado sobre el trabajo de ambas secretarias, el representante del Comité Cuenca Salí Dulce afirmó que “el garante de ese cumplimiento es la Secretaria de Ambiente de la Nación” y explicó que si en Santiago del Estero encuentran alguna irregularidad en el agua deben poner en conocimiento a Tucumán. “Si esta jurisdicción no llegara a tomar las medidas que consideremos se deben tomar, quien lo deberá realizar será la Secretaria de Ambiente nacional”, completó.

A raíz de la problemática ambiental que recorre los 57 mil kilómetros cuadrados de la cuenca Salí Dulce, se presentaron también denuncias en la Justicia. El director del programa desarrollo de comunidades explicó que algunas causas comenzaron en Tucumán y otras en Santiago del Estero. Esta última, a través de “amparos ambientales promovidos por la Defensoría del Pueblo y la Fiscalía provincial”, inició acciones legales “dirigidas contra los ingenios”.

El funcionario, comentó que la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) intervino en la problemática y adelantó que “el próximo 30 de julio se presentará un informe de avance que detalle qué monitoreos se han realizado y qué mejoras se han detectado en los informes de los ingenios”. “En estos momentos las causas que están en la CSJN están suspendida por dos convenios firmados el año pasado por Santiago del Estero,  Tucumán y la Secretaría de Ambiente de la Nación que se denominan Plan de vinaza cero y Plan de cenizas cero (ver aparte)”, añadió Kobylansky.

Industrias que contaminan

La Cuenca del río Salí – Dulce comprende las provincias de Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán, Catamarca y Salta.  Los auditores, centraron su informe puntualmente en Tucumán ya que de allí proviene el agua que abastece al resto de las provincias.

Desde la AGN, comprobaron que 20 de las 90 empresas que conforman el parque industrial tucumano a orillas del Salí Dulce son potencialmente contaminantes. Entre las que más afectan al medio ambiente, se destacan los ingenios azucareros, principal actividad económica de la provincia de Tucumán.

“Las otras industrias como las papeleras, los frigoríficos y las citrícolas sólo generan entre el 10 y el 15% de la contaminación total de la cuenca”, dijo Kovylansky quien añadió que de los 15 ingenios azucareros que hay en la provincia de Tucumán, “10 cuentan con un proceso de destilería donde por cada litro de alcohol que se produce se generan entre 12 y 13 litros de vinaza, un derivado de la caña de azúcar con altos niveles de fósforo y nitrógeno. Ese producto, que sale de las industrias a una temperatura altísima, absorbe el oxigeno del agua, hecho que produce la mortandad de peces”. El funcionario reveló que “un ingenio grande está en condiciones de producir un millón de litros de alcohol por día. Por lo tanto, genera entre 12 o 13 millones de litros a diario”.

Otra fuente de contaminación son las cenizas de los ingenios que provoca una mancha negra en la cuenca. Según Kovylansky, “las grandes chimeneas producían contaminación del aire, por lo que se ha dispuesto un sistemas de filtros en las bocas de los ingenios para que se genere humedad y no produzca contaminación. Pero esto provoca que se generen cenizas en grandes cantidades las cuales han sido volcadas en el río Salí Dulce”.

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