01/08/2012 Columnista Invitado

¿Qué pasa con la energía en el mundo y en la Argentina?

por Félix Herrero*. Mientras el mundo energético sufre importantes cambios que influirán en la vida económica y social del futuro inmediato, algunas de esas variaciones planetarias y otros fenómenos propios del país dan un climay una realidad que no goza del optimismo de otros tiempos.

Como diagnóstico y expresión de los cambios recientes, no se puede ignorar que se sigue manteniendo una matriz derrochadora, “petroadictiva” y pirómana de energías ricas y no renovables en la actual era hidrocarburífera, tanto en el mundo como en nuestro país.

Nuestro pequeño mundo petrolero: El mundo vive una suba de los precios del petróleo, con alternativas como las actuales. Sin embargo, esta situación se debe tomar a largo plazo en la vida de 153 años desde su origen comercial: aunque llame la atención, el valor actual del petróleo actualizado es similar al de los primeros años de su explotación y comercialización. Esta presunta estabilidad a largísimo plazo no evita los saltos enormes de los precios internacionales, que nada tienen que ver con sus costos reales. De 12 dólares el barril en 1998 se llegó al récord ocurrido a los diez años, el 3 de julio de 2008, cuando en los mercados de Londres y Wall Street se superaron los 150 dólares el barril. Ese mismo día, la soja lograba también su récord de precio mundial: cerró a 609,22 dólares la tonelada, pero en este mes de julio de 2012 ha superado con creces.  

Cambio de época petrolera: el petróleo convencional va a las técnicas de extracción o explotación no convencional (los shales de gas y crudos), también con costos más elevados y consecuencias sísmicas y ambientales arriesgadas. Una nueva era petrolera está naciendo.

Multiplicación de los conflictos diplomáticos o bélicos por la posesión del petróleo: Hoy se pelean las reservas y no solamente los mercados: la frase “el petróleo bajo tierra no sirve para nada” que usó Neustad para propagandizar las privatizaciones, hoy quedó en el olvido. El eslogan que rige afirma que “el país que no tiene reservas, guardadas o en extracción, no tiene futuro”.     

El Cambio del poder petrolero ya ha ocurrido: de las siete hermanas (privadas, extranjeras) se ha ido a la hegemonía de las firmas nacionales petroleras. De las 20 primeras petroleras más grandes del mundo, sólo 3 son privadas (ExxonMobil, Shell y BP) y una mixta en camino a ser pública.

Impresionante concentración de las empresas petroleras a través de las fusiones: en los últimos años del siglo XX se unen la British Petroleum (BP) con la Amoco y ARCO (1998), o sea la impensable unión de una petroleras inglesa con otras norteamericanas. También en 1998 Exxon y Mobil anuncian la más grande fusión empresaria de la historia; “el nuevo gigante petrolero” la llamó el New York Times.

El mundo ha sustituido concesiones petroleras antiguas (como las que aún existen en Argentina) con fórmulas que respetan más a los países dueños del petróleo. Existen nuevos contratos, como los llamados préstamo por petróleo, donde la petrolera extranjera no decide las políticas ni se hace dueño del yacimiento, ni propietario del crudo extraído que se destinan a la exportación del país prestamista.

Pérdida del autoabastecimiento petrolero: por las dos más grandes potencias mundiales, Estados Unidos en 1973 y China en 1993. Inglaterra lo sufre en 2003 y 2004 (gas y petróleo) y Argentina en 2006 y 2011 respectivamente. Hasta ahora el desarrollo de las técnicas no convencionales de explotación del petróleo, muy expandida en Estados Unidos, morigera las guerras pero ni siquiera las han podido abolir.

Creación de los Fondos Estratégicos de Inversión o de Riqueza: constituidos en base a las rentas o a los ingresos por las exportaciones de petróleo. Inicialmente, fueron creados para estabilizar los precios, incluido el del petróleo, como fondos anticíclicos. Pero luego tomaron una dimensión que los hicieron fondos de inversión. Algunos de estos fondos fueron estatales, como el constituido en Noruega con una dimensión superior a muchos de los fondos de los Estados Unidos.

Otra forma de precaver faltantes de crudo debido a problemas de control sobre los mismos, ya sean por conflictos entre países, fenómenos accidentales provocados por la naturaleza, o encarecimiento de precios, consistió en crear almacenamientos de crudos para esas ocasiones. Nacieron así, en la época de la primera crisis mundial del petróleo en 1973, las Reservas Estratégicos del Petróleo en los países consumidores que terminaron aliados en la Agencia Internacional de Petróleo – AIE contra la OPEP. En general, la prevención alcanza entre 3 a 6 meses para satisfacer la imposibilidad de importar petróleo de terceros países.

En el orden planetario, 2013 será el año en que por primera vez los países emergentes, o de menor desarrollo pasarán a usar más crudo que los países desarrollados, nucleados en la OCDE. La información la provee la AIE, o sea el club de los países consumidores, que proyecta una demanda mundial diaria de 90,9 millones de barriles diarios (b/d). Los países extra OCDE demandarán 45,7 millones de barriles día, superando en el segundo semestre del próximo año a los países de la OCDE.

Nuestro gran país

Surge el nuevo período del fin del petróleo barato. Al agotarse el petróleo de fácil extracción y bajos costos se fue al petróleo No convencional con costos más elevados. Esto explica los conflictos respecto al petróleo marítimo, como el que sufrimos con la conquista inglesa de las Malvinas y su extensión hacia el mar Argentino y la Antártida.

En Argentina, la expropiación parcial (51% de YPF que tiene el 35% del crudo y el 16% del gas natural del país) y la conformación mixta de la empresa va dirigida a la técnica extractora No Convencional para Vaca Muerta, con inversión extranjera.

El conflicto que tenemos con los británicos en las Islas Malvinas ya alcanza sustancialmente al petróleo. Inglaterra agotó sus reservas del Mar del Norte, y las Malvinas pasa de una fase de reserva (que duró hasta el agotamiento del mar del Norte en 2003 y 2004) a un proceso de extracción.

Argentina es el único país que mantiene las viejas concesiones de explotación, donde las decisiones fundamentales no son retenidas por el Estado concedente y se concentran en las petroleras concesionarias.

Nuestro país pierde el autoabastecimiento del gas natural en 2006 y del crudo en 2011, lo que se logró con el sacrificio de todos los argentinos en el decenio de los ochenta. Esta situación la convierte en importador de gas natural boliviano con precios más caros que los que paga Brasil y con la importación del gas natural licuado por Bahía Blanca y Escobar, como así con la importación de crudos livianos. Argentina debió gastar 9.000 millones de dólares en 2011 por importación de energías y combustibles, los que este año llegarán entre 11.000 y 13.000 millones. El gasto de estas energías valen tanto como el superávit comercial que tendrá el país este año.

El modelo petrolero neocolonizador se expresa en nuestro país con dos instrumentos. El primero impuesto por el menemismo que entregó el sueño originario de las petroleras anglosajonas: la desintegración del subsuelo a través de la provincialización” que en verdad no respetan la institución federal del país. La otra herramienta consiste en la experimentación de la empresa YPF con forma mixta entre pública y privada.

Los países que son titulares de sus rentas petroleras y de sus ingresos por exportación constituyeron los fondos estratégicos de inversión; los que no tienen esa autoridad, como Argentina, no pudieron conformarlos. El modelo privatista argentino impidió dos políticas: la creación de un fondo estratégico anticíclico y de desarrollo industrial, como así la distribución de la renta petrolera y por exportaciones a las 24 autonomías subnacionales. Tenemos entonces provincias con dominio petrolero y déficit fiscal.

Nuestro país, a pesar que perdió la autoprovisión y la decisión política petrolera otorgando en concesión el cien por ciento de su petróleo, no le fue permitido constituir una Reserva Estratégica de Petróleo, de propiedad estatal como en Estados Unidos, o almacenada en las empresas petroleras privadas como en Europa.

En 2013 nuestro país continuará siendo un importador neto de petróleo, sin recuperación del autoabastecimiento perdido, y manteniendo en el mundo una tasa de participación mayor en la extracción de petróleo pero menor en la tasa de crecimiento de sus reservas (negativas al 6% durante los últimos 7 años de la privatización). Una YPF dirigida por la estadounidense Schlumberger no podrá lograr los objetivos que dicen se propone.

De este diagnóstico con la mayor participación debe surgir el Proyecto Petrolero Nacional que debe incluir a todas las fuerzas sociales, políticas, culturales, provinciales dispuestas a salir de la crisis energética que en grave grado sufre el país. 

El poder del petróleo, la riqueza que provoca conflictos que llegan hasta las secesiones de los países, los golpes de Estados y las guerras, la colonización de los pueblos permitió bautizar al petróleo como excremento del diablo por Juan Pablo Pérez Alfonso, fundador venezolano de la OPEP. Claro que, coherente con esa denominación, existen numerosos países donde la riqueza petrolera queda en manos de pocos y los niveles ilimitados de miseria se desparraman en los pueblos. La pregunta es ¿queremos cambiar nuestra condición en el período neocolonial del mundo petrolero? Solo lo podrá la unidad nacional que venza a las formas coloniales arcaicas, por más que ahora utilicen métodos que merecen llamarse neocoloniales.

Abogado y licenciado de economía de la Universidad de Buenos Aires (UBA).Presidente del Instituto de Proyectos de Proyecto Sur (IPPS).

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