04/01/2013 Cumbre en Dubai

Visto bueno a un mayor control en Internet

En la última reunión de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), Argentina votó a favor de un nuevo acuerdo que habilita al Gobierno a regular los contenidos de la web. Colombia, Uruguay, Chile, Cuba, Venezuela, México y Paraguay, entre otros, adhirieron también al documento mientras que Estados Unidos votó en contra.

Del 3 al 14 de diciembre se realizó en Dubai la cumbre de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). Argentina, junto a otros 88 países (entre ellos Colombia, Uruguay, Chile, Cuba, Venezuela, México y Paraguay), votó a favor de un documento que habilita el control gubernamental sobre los contenidos que circulan en Internet. Estados Unidos, y varios de sus aliados europeos, lo rechazaron por considerar que “limita la libertad”.

Para saber los detalles de la reunión de la UIT, gestionpublica.info dialogó en exclusiva con Beatriz Busaniche, Docente de la carrera de comunicación en la Universidad de Buenos Aires e integrante de la Fundación Vía Libre.

¿Cuál fue el eje principal de la reunión?

Tenía como objetivo elaborar un documento técnico. Lo que se dio fue una discusión sobre cómo se van a gobernar, gestionar y administrar los recursos en Internet, que es un tema que aún toca muchos intereses y no esta resuelto para nada.

¿Cómo se acomodan las fuerzas geopolíticas en relación a la gobernanza de Internet?

Por un lado están los países que no quieren innovar en la gestión de Internet, liderados por Estados Unidos y el Reino Unido. Por otro lado está el grupo liderado por Rusia, China y algunos países árabes que tenían la intención de aplicarle a Internet el mismo esquema regulatorio que tienen el sistema de telecomunicaciones. Después esta la posición de otro actor no menor, que son las empresas de telecomunicaciones que estuvieron nucleadas detrás de la propuesta de ETNO, que es la entidad que agrupa las grandes empresas de Europa que tenían posiciones tendientes a incluir su impronta de negocio a Internet. América latina jugo un rol importante para intentar mediar y consensuar posiciones.

¿Qué fue lo que se firmó finalmente?

El documento que salió tiene algunas debilidades importantes, pero podría haber sido mucho peor de lo que fue. Las propuestas de ETNO no entraron en absoluto. Países como Rusia y China pudieron incluir algo de seguridad, pero con salvedades y Estados Unidos se fue habiendo tenido una victoria en los contenidos de los ITR (Regulaciones Internacionales de Telecomunicación), pero dando un portazo al decidir no firmarlo, que no es una actitud rara. Una de las cosas positivas fue que se haya incorporado una cláusula que estipula que ningún país puede ser bloqueado del sistema de telecomunicaciones. Fue una iniciativa que entró en el preámbulo del documento final.

Los dos artículos más problemáticos son el 5 A y B. Éste último dice que el Estado se compromete a tomar medidas para detener el tráfico de comunicaciones a granel no solicitadas, lo que comúnmente puede ser interpretado como spam, que podría de algún modo dejar abierta la posibilidad para que el Estado haga un monitoreo de contenidos con esta justificación. En tratados internacionales una definición difusa siempre es problemática porque deja abierta la puerta a interpretaciones diversas.

¿Cuál fue el rol de Argentina durante la reunión?

Argentina tiene un rol difícil. Tuvo participación en las cumbres previas a la de Dubai y formó parte en la firma de países latinoamericanos. Los países que no firman son automáticamente aliados de Estados Unidos, como Chile, Colombia y Costa Rica. En cambio, Brasil, Paraguay y Venezuela si lo hicieron.

Se firmó con reservas, pero es una cuestión rutinaria en este tipo de tratados porque uno firma algo allá y todos los tratados internacionales deben pasar por la ratificación del parlamento.

Por lo tanto, entre la firma y el parlamento tiene que reservarse el derecho a estudiar la situación. Por supuesto la delegación argentina era de una sola persona y las posibilidades de estar en todo son imposibles. Brasil llevó más de 40 personas y Estados Unidos más de 100. Argentina llevó dos personas de Prefectura y una persona de Secretaría de Comunicaciones y en ese marco las condiciones materiales de trabajo son muy complejas.

Por último ¿Cómo analiza el control del contenido que circula en la web en nuestro país?

La fragilidad del tema en nuestro país se basa en la falta de debate público sobre las implicancias, ya sean sociales o políticas, que tiene la incorporación de nuevas tecnologías en la vida cotidiana y por supuesto, la falta de conocimiento que hay. Manejamos herramientas poderosísimas de acceso a la información, pero no sabemos cómo funcionan. Les damos computadoras a los chicos de escuelas para aprender a usar Windows y no están aprendiendo la arquitectura de Internet. Adoptamos tecnología como si fueran elementos a los que solo hay que tocarle botones y ponerlos a funcionar sin entender qué significan, cómo funcionan, quienes los operan, quienes la controlan o qué datos dejamos cada vez que las usamos. Adquirimos chiches como juguetes mágicos y no como las herramientas potentes de comunicación que son.

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