16/01/2013 Opinión

La Fragata, con viento a favor

Por Facundo Martínez*. Que la Fragata Libertad haya quedado retenida en el puerto de Tema, en Ghana, embargada a pedido a los denominados fondos buitres, que suman apenas poco más del siete por ciento de los tenedores de bonos de la deuda argentina y que no aceptaron las distintas propuestas de canje ofrecidas oportunamente –lo que sí hizo el otro 93 restante- pudo bien ser un error de la inteligencia nacional, en sus distintas vertientes, que no previó dicha posibilidad.

De ahí la calificación de “papelón internacional” con la que la oposición fustigó al Gobierno Nacional durante los poco más de dos meses que el buque, emblema de la Armada Argentina, estuvo retenido en el continente africano.

Sin embargo, aquel “papelón internacional” mutó en gran gesto de soberanía política y económica, gracias a la estrategia que pergeñaron los diplomáticos nacionales, quienes reclamaron por el embargo ante el Tribunal de Mar en Hamburgo y lograron la liberación de la Fragata, que el pasado 19 de diciembre inició su retorno al país. Ahora, amarrada en la Base Naval de Mar del Plata, la Fragata recibe las visitas de miles de argentinos, muchísimos más que los que solían visitarla en el mismo lugar en temporadas veraniegas anteriores. Y ni hablar del entusiasta recibimiento que tuvo la Fragata al llegar a Mar del Plata, con un festival multitudinario que contó con unas 200 personas, según los cálculos oficiales. No faltó a la cita la presidenta Cristina Fernández, quien esta vez, al pie de la Fragata, pronunció un discurso sin fisuras donde reivindicó el accionar argentino frente al singular suceso y ponderó el hecho de no haber negociado con los fondos buitres la soberanía nacional, como le reclamaban algunos sectores opositores: “No todos los gobiernos resisten las presiones, nosotros sí”, dividió aguas.

Sin ir más lejos, casi simultáneamente al acto oficial, el Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, inauguraba las denominadas “Playas Porteñas” montadas en el Parque de los Niños del barrio de Núñez y en el sureño Parque Roca de Villa Soldati. Rodeado de unos gigantescos juegos inflables amarillos y con micrófono propio, del mismo color que identifica a su partido político PRO, el funcionario intentó restar importancia al masivo festival del Gobierno en la ciudad Feliz y volvió a cometer el error de pronunciarse a favor de los fondos buitres, llamando a pagar las deudas del país para “evitar nuevos incidentes internacionales y embargos”.

La presidenta fue tajante en su discurso en este punto. No le apuntó directamente a Macri, como sí lo hizo al diaro La Nación, que en una editorial a propósito del episodio de la Fragata había llamado a “honrar las deudas”, mientras por otra parte, la empresa dueña del matutino amparada en una medida cautelar que cumplió diez años de vigencia evita pagarle a la AFIP una deuda estimada en 280 millones de pesos.

Si se repasa lo hecho en los últimos 35 años en materia de deudas y pagos, ningún otro gobierno hizo tanto como los Kirchner por cancelar los empréstitos. El incremento exponencial de la deuda durante la última dictadura, de 9.700 millones a 45.100 millones de dólares, entre 1976 y 1983, disparó el crecimiento mórbido que finalmente sumió al país en una crisis sin precedentes. En ese lapso también se cubrieron desde el Estado deudas de empresas privadas, a modo de rescate, que fueron trasladadas a todos los argentinos por cifras cercanas a los 5.000 millones de dólares. Entre esas empresas estaba Socma, de la familia Macri.

Durante el gobierno de Raúl Alfonsín, la cifra se incrementó hasta los 58.700 millones –se pagaban intereses asumiendo más deuda-, y durante el menemismo la deuda externa experimentó una suba del 123 por ciento, con lo que en 1999 trepó a los 146.200 millones de dólares. Otro dato interesante resulta el hecho de que durante la fugaz primavera de los años `90, a costa del desmantelamiento del Estado y de una desindustrialización alarmante, las privatizaciones no alcanzaron ni para pagar el 20 por ciento de los intereses.

Con ese crecimiento desmedido, la deuda externa se convirtió en una bomba de tiempo, que explotó en diciembre de 2001 provocando una crisis económica y política sin precedentes, y cuya máxima expresión fue la poblada que precipitó la renuncia y posterior huida en el helicóptero del entonces presidente Fernando De la Rúa.

Todos, oficialistas y opositores, festejaron cuando en su fugaz paso por la presidencia de la Nación, el puntano Adolfo Rodríguez Saa -en esa semana en la que los primeros mandatarios llegaban y caían como las hojas del almanaque- anunció la suspensión del pago de la deuda de externa. Por eso, hay que reconocerlo, ha sido uno de unos de los aciertos de este Gobierno haber logrado la independencia económica que propició el despegue y posterior crecimiento de la economía nacional, luego de que en el 2005 el presidente Néstor Kirchner anunciara y concretara el primer canje y el pago, con fondos de la Reserva, de la totalidad de la deuda con el FMI -cuyas recetas bien aplicadas por el neoliberalismo habían empujado al país a la hecatombe-. Se trató de una medida bisagra en la economía nacional, que volvió a subordinarse a la política, como pregonaba el pensador nacional Arturo Jauretche.

La estrategia argentina, que logró quitas de hasta el 70 por ciento, fue considerada por otros países deudores la mejor de la historia de la deuda externa.

Por eso es que ceder ante los fondos buitres hubiera sido un gesto de retroceso para la política y la economía nacional; pero era también algo imposible de cumplir, sobre todo debido a ese mayoritario 93 por ciento de bonistas que sí aceptaron el canje de la deuda y la consecuente reducción de valores. Argentina rechazó de plano esa posibilidad y luchó por la liberación de la Fragata con las armas y la determinación de un país maduro e independiente.  

Con la Fragata Libertad amarrada por fin en suelo argentino, y recibiendo la visita de miles de turistas que interrogan a sus tripulantes sobre aquellos días retenidos en Ghana, la presidenta CFK emprendió su gira por Asia con un avión alquilado para evitar la posible confiscación del Tango 01. No será así por mucho tiempo. Lo ocurrido con la Fragata atravesó el mundo entero y hay especialistas en derecho económico, nacionales y extranjeros, que sostienen que el poder de los fondos buitres, que se apoyan en jueces como el estadounidense Thomas Griesa, resultó debilitado en la contienda. Los fondos buitres, que compran deudas de países en crisis o en cesación de pagos a precios reales que no alcanzan el 20 por ciento de los valores nominales que luego reclaman, han recibido un duro golpe de la Argentina. No sólo la Argentina tendrá que aprender de lo acontecido. Los fondos buitres también han tenido su lección: las especulaciones financieras de alto riesgo no siempre tienen un final feliz.

(*) Sociólogo y periodista.

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