04/07/2013 Análisis y debate

¿De qué hablamos cuando hablamos de corrupción?

La presentación del libro de Sebastian Pereyra, Política y Transparencia, resultó un espacio propicio para repensar esta problemática. Para el periodista José Natanson, “se repolitizó el tema” y recuperó “el centro del debate público en Argentina”.

“¿De qué hablamos cuando hablamos de corrupción? ¿Puede decirse que quien se mete en política ha sellado un pacto con el diablo?”, se preguntó el politólogo Sebastián Pereyra hace nueve años cuando comenzó a escribir su libro Política y Transparencia, recientemente publicado por Siglo XXI. Casi una década después, y en un contexto de gran resonancia, el autor lleva adelante un análisis sociológico sobre la corrupción e indaga el proceso por el cual se constituyó como problema central en el debate público. 

En la presentación de su nueva obra, que tuvo lugar el martes pasado en la librería Hernández, el autor reunió al periodista José Natanson, al sociólogo Gabriel Kessler y al antropólogo Alejandro Grimson quienes no sólo presentaron su nuevo ejemplar sino que, cada uno desde su perspectiva, propuso reconstruir el discurso cotidiano de la corrupción.

Aquí un fragmento de la reflexión de José Natanson*

Destaco que este libro salga en un momento en el cual la corrupción recupera el centro del debate público.

La corrupción se volvió intolerable. Se puede palpar. Como primera apreciación, considero que se repolitizó el tema. Pienso en la dimensión de crueldad que tiene la política desde el punto de vista humano. ¿Cómo una persona puede ser tan poderosa y tan odiada en quince minutos?

En la política se concibe a la corrupción como mecanismo de construcción de odio. En este sentido, Sebastián (Pereyra) dice que la corrupción agrega un plus de ira en cualquier manifestación.

Obviamente, la corrupción es un tema global. Pero en Argentina tiene una dimensión especialmente verificable.

Hay una idea instalada que plantea que, en realidad, Argentina es un país rico. Yo creo que nunca fue así. Entiendo que tuvo buenos términos de intercambio en algunos momentos de la historia lo que permitió lograr un PBI muy alto. 

Esto me remite a una especie de silogismo que inventó Moises Naim, un periodista venezolano, y que funciona también para Argentina: “Mi país es un país rico. Yo soy pobre. Entonces ¿quién se robó mi dinero?”.  

Vale la pena pensar la corrupción en la coyuntura política electoral que estamos atravesando. ¿La corrupción sirve para ganar elecciones? Es una pregunta que vale la pena preguntarse. 

El libro es interesante porque trata el tema desde enfoques complementarios. Al mismo tiempo, es un libro muy oportuno en un momento en el cual los políticos que parecen que están construyendo el poskirchnerismo, por algún motivo, no hicieron de la corrupción el centro de sus plataformas.

* Director de Le Monde diplomatique, Edición Cono Sur. www.eldiplo.org

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