16/08/2013 Opinión

Argentina, las PASO y después

Por Facundo Martínez*. Pasaron las PASO y dejaron tantas lecturas políticas como intereses hay respecto a los resultados de la contienda electoral. Lo cierto es que, más allá de las intencionalidades y las proyecciones que se intenten jugar con los resultados puestos, las PASO no son más que unas elecciones internas abiertas y no necesariamente los resultados del pasado domingo se verán reflejados en iguales magnitudes en las elecciones de medio término de octubre.

Ahora bien, al menos como primer pantallazo de lo que podría ocurrir dentro de dos meses, tomando en cuenta las elecciones para diputados –las de senadores sólo se hicieron en un puñado de provincias- sí hubo el domingo tendencias que tanto el oficialismo como los partidos o alianzas opositores deberán atender con celo. Hablar de ganadores puede ser prematuro ahora, sin embargo nadie puede dudar de la muy buena elección que hizo el Frente Renovador de Sergio Massa en la provincia de Buenos Aires, o del resurgimiento de Elisa Carrió, amplia ganadora en la interna de UNEN, cuyos sublemas sumados lograron además otro hito inesperado, incluso para los encuestadores: una victoria en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (35,5 %) nada menos que frente al PRO de Mauricio Macri (donde Gabriela Michetti obtuvo el 31,9 en senadores y el rabino Sergio Bergman sumó el 27,5 % en diputados). Detrás de Michetti se colocaron los kirchneristas con Juan Cambandié, quien arañó el 19 por ciento.  

Para los medios opositores, las PASO arrojaron “un fuerte voto castigo contra el kirchnerismo” (tal el título del lunes del diario Clarín); en cambio, para los medios oficialistas “El Frente para la Victoria” volvió a consolidarse como la fuerza más importante a nivel nacional (Página 12, Tiempo Argentino). Pero en rigor no sucedió ni una cosa ni la otra; sino una combinación entre ambas.

Cierto es que Massa (35 %) se impuso frente a Martín Insaurralde (29,6 %) el intendente de Lomas de Zamora impulsado con fuerza en la campaña por la propia presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli. También sufrió el oficialismo derrotas en distritos importantes como en Santa Fe, donde Hermes Binner logró una muy buena elección (41 %), Córdoba y Mendoza, donde se impusieron Juan Schiaretti (31,3 %) y Julio Cobos (48 %), respectivamente, derrotas tan esperables para el oficialismo como la de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde, sin embargo, los más sorprendidos terminaron siendo los del PRO al ver el importante crecimiento de la fuerza UNEN, más allá de que se presente como una gran incógnita si Carrió podrá conservar para sí en septiembre los votos acumulados por los otros dos sublemas de su alianza.

Un dato interesante resulta el hecho de que en todas estas provincias los frentes que se impusieron provienen de distintas corrientes opositoras, que no conforman un mismo bloque. También perdió el FPV pero por escasa diferencia en Jujuy, La Rioja y Catamarca, y por mayor margen en San Juan, Chubut y hasta en Santa Cruz, donde si bien el candidato del FPV (22,9 %) derrotó a la fuerza del actual gobernador Peralta (21,4 %), el triunfo se lo terminó quedando el radical Eduardo Costa (44,5 %); un durísimo golpe en la provincia de la presidenta.

Ahora bien, los resultados finales sólo cumplieron respecto a las previsiones de los encuestadores en los rasgos más generales. Según se puede observar en el mapa final que entregaron las PASO, lo que no estaba a priori en las cuentas no jugó a favor del Gobierno o incluso lo hizo en contra. El FPV obtuvo menos votos de los que preveía, no sólo en los distritos que le son esquivos, sino incluso en la sumatoria general, donde alcanzó poco menos del 30 por ciento, un porcentaje significativamente menor al de las expectativas previas, y un piso lo suficientemente bajo como para conformase de cara ya no a octubre próximo sino a las presidenciales del 2015.

Pero una cosa es el deseo y otra muy distinta es la realidad. En este sentido, asegurar que estos guarismos se repetirán en dos meses es como mínimo temerario. Que ello suceda dependerá en buena parte de lo que el electorado, despejada ahora la paja del trigo, evalúe en los próximos días, y del trabajo que los candidatos elegidos en las PASO deberán llevar a cabo en este corto período, donde seguramente se profundizarán los debates sobre temas puntuales y ya no sobre las generalidades reinantes en toda la etapa previa a las PASO.

Tampoco se puede especular ahora con las bancas que ganará o perderá el oficialismo en octubre, más allá de que los resultados del domingo pasado dejen entrever alguna tendencia, que desde ya no resulta ahora tan explícita como para adelantarse a pensar si el FPV mantendrá o no el quórum propio en las cámaras de Senadores y Diputados.

Todavía más aventureros resultan los análisis que pronostican el comienzo del fin del kirchnerismo. No ocurrió eso ni siquiera en 2009, cuando el propio Néstor Kirchner con su candidatura testimonial, cayó por paliza ante al empresario Francisco De Narváez quien, dicho sea de paso, perdió el domingo en manos de Massa buena parte de su caudal de votos de hace cuatro años, e incluso se vio relegado en estas PASO por el Frente Cívico y Progresista de Margarita Stolbizer y Ricardo Alfonsín, quienes hicieron una muy buena elección (11,1 %) y consiguieron acomodarse como la tercera fuerza en la provincia de Buenos Aires.

Sin dudas que Massa se vio ampliamente favorecido en estas PASO por los medios de prensa opositores al Gobierno, que ni siquiera esperaron los análisis para catapultar al flamante vencedor a una hipotética carrera presidencial en 2015. Con Massa en auge, el que pierde terreno para las presidenciales de 2015 es Macri, que apenas pudo disfrutar del sorpresivo 25,8 por ciento que obtuvo su candidato de Santa Fe, el cómico Miguel Del Sel, ya que su proyecto para la provincia de Córdoba, con el ex árbitro Héctor Baldassi a la cabeza, apenas alcanzó el 12,1 por ciento y un cómodo cuarto lugar.

Y, como para que no queden dudas de la proyección nacional de PRO, la derrota en la Ciudad Autónoma –por supuesto sumando los sublemas de UNEN- dejaron al partido de los globos amarillos sin victorias en las ocho provincias en las que presentó candidatos propios, y, en sumatoria general alcanzó poco más del 7 por ciento.

En síntesis, en ocho de las 24 provincias se impusieron la UCR, los socialistas y sus aliados. Tanto en Mendoza, como en Jujuy, Corrientes, Santa Cruz y Santa Fe con porcentajes mayores al 40 por ciento; todos juntos sumaron poco menos del 24 por ciento de los votos. Por su parte, el peronismo disidente se impuso en seis provincias: Buenos Aires, Chubut, Córdoba, La Pampa, San Juan y San Luis; para sumar casi un 25,7 por ciento. Y el Movimiento Popular Neuquino se impuso con el 60,1 por ciento en su provincia, donde los socialistas quedaron segundos y el FPV tercero.

Para el FPV y aliados quedaron las otras nueve provincias: Chaco, Entre Ríos, Formosa, Misiones, Río Negro, Salta, Santiago del Estero –donde el radical K Gerardo Zamora arrasó con el 79 por ciento de los votos-, Tierra del Fuego y Tucumán; lo que le permitió alcanzar el piso de 26,3 por ciento del total de los sufragios. Un dato que debería preocupar al oficialismo habida cuenta del 13,54 por ciento que significó en el total de votos en todo el país. En este rubro el PRO demuestra su déficit territorial, donde con un 3,33 por ciento se queda con el cuarto sexto lugar, detrás de Frente Progresista (8,27 %), la UCR (5,74 %) y Unidos por la Libertad y el Trabajo (4 %); y apenas por arriba del Frente de Izquierda (3,26 %).

Por último, queda para rescatar de todo el proceso de las PASO la amplia participación respecto al padrón electoral (votó el 76,8 por ciento de los empadronados); también el muy buen funcionamiento del sistema de troqueles y la rapidez para los cómputos. Todo esto terminó echando por tierra las suspicacias previas de algunos opositores, quienes, escépticos de los resultados que arrojaron los comicios, habían abierto el paraguas sembrando la idea de que el oficialismo podría recurrir al “fraude electoral” (Clarín, 2/8/13). Los resultados aquí comentados desmintieron toda especulación al respecto y fortalecen, por supuesto, el juego democrático.

*Sociólogo y periodista.

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