03/01/2014 Opinión

Transporte Metropolitano: Anticipando la crisis

Por Alberto Müller*. Durante mucho tiempo el transporte de la Región Metropolitana de Buenos Aires fue un tema de baja presencia en la agenda gubernamental y, aún, en la opinión pública. Esto no deja de sorprender, toda vez que es parte del diario presente de los habitantes de la Región, tanto como la Educación o la Salud. Era visible la pasividad estatal en la configuración de las redes públicas, en particular en la lentitud de la expansión del subterráneo.

Contribuyó a esto un crecimiento demográfico relativamente lento, concentrado en las zonas más alejadas, y una red vial particularmente ágil. Hasta inicios de la década del ’90, la congestión vial era un fenómeno de visibilidad limitada. Este panorama se transmuta progresivamente, por dos factores. En primer lugar, la Región mantiene una elevada centralidad: la Ciudad Autónoma de Buenos Aires reúne menos del 25% de la población, pero concentra el 45% de los empleos.

La dispersión poblacional no se ha visto acompañada por una correlativa redistribución del empleo. De allí que exista una importante sobrecarga en los ejes troncales, que hoy muestran saturación en buena parte de las autopistas y en algunos ferrocarriles. El otro factor central es la indetenible expansión del uso del automóvil. Entre 1970 y la actualidad, los viajes por este modo se han triplicado, al tiempo que los medios colectivos transportan hoy día menos pasajeros que en aquel entonces (con excepción del ferrocarril, que muestra una leve suba).

El desenlace de este panorama es un cuadro de congestión que puede limitar seriamente el desempeño de las actividades. Los ejemplos de Sao Paulo y Bangkok son más que ilustrativos acerca del estado de crisis en el que podremos encontrarnos en algunos años.

Es menester enfrentar activamente esta tendencia. Debemos construir capacidad de planificación y gestión, y avanzar en la integración de instancias coordinadoras, involucrando a las diferentes jurisdicciones. Esto demanda inversión, pero además una intensa gestión diaria.

El transporte metropolitano deberá ocupar el lugar que su envergadura requiere, en la agenda pública. Esperemos que la reciente creación de la Agencia de Transporte Metropolitano sea un paso firme en esta dirección.

* Economista - Profesor de Economía y Regulación de los Servicios Públicos, FCE-UNLP.

 

Notas relacionadas

Consejos de la AGN para la futura terminal de cruceros


El tránsito vehicular y sus víctimas


Desde la Auditoria piden analizar la tarifa del subte


Cada 58 minutos hay un accidente de tránsito en la Ciudad


De 10 kilómetros por año a la #Subtrenmetrocleta [sic]


"Metrobus es más que la construcción de carriles exclusivos"