03/01/2014 Editorial Al Margen

Sociología del tránsito

Por Ricardo L. Toledo*. El tránsito urbano es un problema crítico que afecta la calidad de vida de la población y la productividad colectiva y, a pesar de las crecientes inversiones estatales, no encontró soluciones satisfactorias, ni las encontrará, porque las bases teóricas utilizados son insuficientes. Para comprenderlo, al focalizarse en los conductores, lo normativo, el clima, la infraestructura vial y la disponibilidad de señales, entre otros factores que, si bien intervienen, difícilmente puedan explicarlo.

El tránsito no puede ser entendido ni reconvertido desde si mismo, sino desde su contexto, pues es una articulación histórico-social dinámica, variable y de complejidad creciente, donde se generan y confrontan múltiples procesos, actores e intereses contradictorios. Es un espejo fiel y elocuente que refleja las modalidades y criterios valorativos vigentes en la convivencia cotidiana, según sea el posicionamiento que en la división social del trabajo y en los sistemas de dominación, tengan los distintos protagonistas, estableciéndose así quienes mandan y quienes obedecen. Quiénes son ciudadanos de primera y quiénes de segunda. El tránsito es una relación social en el sentido académico del término.

Las relaciones sociales, son el ADN de la Sociología, toda vez que “… no son vínculos humanos libremente seleccionados según los criterios personales de cada quién, sino una imposición social que las corrientes teóricas más relevantes del campo de la sociología, sin soslayar sus diferencias, convergen en definir como “necesarias, preexistentes e independientes de la voluntad del hombre” (según Marx) y “coactivas, supraindividuales y coercitivas”, según E. Durkheim. 

El tránsito desarrolla similares conflictos, crisis y cambios que en la sociedad y los sus protagonistas reivindican y pujan en él por imponer sus interese por sobre el del conjunto. Tal el caso de la distribución del ingreso, los derechos humanos, la erradicación de oligopolios informativos, la democratización del sistema judicial, los derechos de las minorías, la revalorización de la política, entre otros, donde el protagonismo o prescindencia del Estado, nunca es neutro.

Quienes hacen del tránsito su medio de vida y ganancia (choferes profesionales y empresas de todo tipo) se han adueñado de las vías públicas, ante la mirada atónita del Estado, subordinando a peatones y conductores particulares.

En vez de apelar infructuosamente a las lógicas de la psicología, derecho, accidentología, ingeniería vial y otras prácticas (válidas pero limitadas) cabe privilegiar el uso de los marcos teóricos y del repertorio metodológico de las Ciencias Sociales (Sociología en particular), desde donde puede concebirse una visión integral e integrada y comenzar su reconversión cultural.

Para ir finalizando, dejamos para la reflexión del lector, tres interrogantes cuyas respuestas son reveladoras y que por razones de espacio, solo indicamos, por medio de negritas. Ellos son:

a) ¿El tránsito es una expresión errática de factores humanos, físicos, tecnológicos y normativos o, se trata de la articulación crítica de procesos de alta complejidad que operan y configuran las sociedades? b) ¿Tales procesos son autónomos y aleatorios o están fuertemente condicionados por la división social del trabajo y los sistemas de poder propios de cada sociedad, confirmando al tránsito como una relación social? y, c) ¿La reconversión cultural y operativa del tránsito actual de problema crítico a recurso socialmente útil, es de incumbencia del mercado o depende prioritariamente del protagonismo inteligente del Estado?

*Sociólogo

Sobre el autor

Ricardo Luis Toledo nació y vive en La Plata, donde se graduó de licenciado en Sociología en 1975. Es autor de “Sociología del Tránsito”, publicado por editorial Al Margen en 2012 y de ”Argentina Sociedad Anómica”. Sociología de la crisis institucional y cultural”, editado por la Universidad Nacional de La Plata en 2005. Fue profesor Ordinario en las facultades de Ciencias Económica y Derecho de la Universidad Nacional de La Plata y ejerció la docencia en la Carrera de Sociología de la UBA. Becario del Estado Francés en París y de la Organización de Estados Americanos en Capital Federal. Presidió el Colegio de Sociólogos de la Provincia de Buenos Aires y dirige el Blog Sociología Amigable. 

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