03/02/2014 Opinión

La UIF en los próximos años

Por Agustín Carrara*. El director del CIPCE plantea los próximos desafíos de la Unidad de Información Financiera (UIF). Además, analiza la gestión de José Sbatella al frente del organismo y asegura que en varios aspectos “se registraron notables mejoras”. Sin embargo, remarca que “aumentar el número de condenas existentes por lavado de activos” es una de las cuentas pendientes.

En una columna de 2013 tuvimos la oportunidad de analizar qué avances realizó la Unidad de Información Financiera (UIF) en los últimos años y comparar su desempeño con el pésimo rendimiento que había tenido previamente desde su puesta en funcionamiento en 2002. A partir de este seguimiento de la gestión del organismo, pudimos comprobar que fueron varios los aspectos en los que se registraron notables mejoras. Considerando que en la actualidad el rol de la UIF y su conducción a futuro está en el centro del debate, es un momento ideal para analizar las principales cuestiones –en nuestra opinión– a las que debe apuntar el organismo en los próximos años.

En primer lugar, la UIF debe impulsar la sanción de una ley de extinción de dominio para llevar adelante una política de recuperación de activos mucho más eficiente que la actual. Varios países de América Latina cuentan con este tipo de herramienta legal dado que resulta fundamental para lograr el decomiso de los bienes de las organizaciones criminales y de los delincuentes económicos. La concepción tradicional del decomiso como una sanción penal no sólo es errada sino que además resulta extremadamente ineficiente como herramienta para los operadores judiciales. Una ley como la que proponemos no sólo generaría efectos positivos en la prevención y persecución del lavado de activos, sino que también repercutiría sobre los distintos mercados criminales y economías delictivas que se desarrollan y crecen en nuestro país.

En cuanto al actual plan de litigio y querellas que lleva adelante el organismo, es imprescindible reforzar este trabajo en dos sentidos. Por un lado, Argentina necesita aumentar el número de condenas existentes por lavado de activos, que actualmente es vergonzoso. Por otra parte, el litigio debe orientarse asimismo al recupero de los activos, procurando la identificación de los bienes, su embargo o incautación, y su posterior decomiso.

Si bien la gestión y regulación de todo el sistema antilavado ha mejorado claramente en los últimos años, es fundamental continuar y profundizar este trabajo. La UIF debe contar de manera continua con un sistema de información confiable y pertinente que permita detectar las continuas variaciones en las modalidades criminales, de modo que la Unidad pueda adecuar su accionar a estas nuevas formas delictivas.

Es evidente que la UIF tiene mucho trabajo por delante, y la tarea no va a ser simple. Son varias las cuestiones que exigen no sólo un gran esfuerzo y compromiso sino también un abordaje estratégico en un contexto marcado fuertemente por el crecimiento y la impunidad de la criminalidad económica. Los avances y los cambios estructurales realizados en los últimos años nos permiten pensar que es posible abordar los distintos problemas que el lavado presenta actualmente en nuestro país, pero debemos estar a la altura del desafío.

*Director Ejecutivo del Centro de Investigación y Prevención de la Criminalidad Económica (CIPCE)

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