03/02/2014 Punto de vista

Los militares y el narcotráfico

Por Tomás Várnagy*. El filósofo repasa los dichos de los funcionarios públicos en torno a la competencia de las Fuerzas Armadas para combatir el tráfico de drogas. Las posturas de Scioli, Rossi y Solanas en el centro de la escena. Un detalle de las leyes de Seguridad Interior y de Defensa Nacional y un debate pendiente: ¿Cuál es el papel que se le quiera dar al Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea hoy?.

El jefe del Ejército César Milani, durante un discurso en Campo de Mayo a fines de noviembre del año pasado, mencionó un proyecto para combatir el narcotráfico, “una inmejorable oportunidad” para pertrecharse de nuevos equipos militares y lograr la asistencia tecnológica del Comando Sur estadounidense. Como la Gendarmería se está haciendo cargo de misiones de control social y policial a lo largo y ancho de todo el país, el Ejército se despliega en las fronteras y, entre otras tareas, estaría la de luchar en contra del tráfico de drogas.

Las Fuerzas Armadas cumplen hoy funciones dentro del Operativo Fortín, a partir del año 2007, que es la integración al sistema de vigilancia del espacio aéreo argentino por parte del Ejército y la Fuerza Aérea en el Norte de nuestro país. La información que se obtiene es facilitada, “en apoyo”, a organismos de seguridad, pero este Operativo se limita al apoyo logístico, pues no existen figuras legales que autoricen acciones armadas (derribo de aviones, por ejemplo). El Ministro de Defensa, Agustín Rossi, instruyó, a principios de este año, a que se intensifiquen las capacidades de reconocimiento y vigilancia aeroespacial. Pero estos temas chocan con las normativas vigentes, ya que tanto la Ley de Seguridad interior como la Ley de Defensa Nacional y su reglamentación prohíben explícitamente que los militares se involucren en tareas policiales, como es la lucha contra el narcotráfico.

Seguridad Interior

La Ley 24.059 de Seguridad Interior, sancionada en diciembre de 1991 y promulgada en  enero de 1992 es muy clara. En su Título V, “De la Complementación de Otros Organismos del Estado”, Artículo 27, expresa que “el Ministerio de Defensa dispondrá, en caso de requerimiento del Comité de Crisis, que las Fuerzas Armadas apoyen las operaciones de seguridad interior…”. Más adelante, en el Título VI, “Del Empleo Subsidiario de Elementos de Combate de las Fuerzas Armadas en  Operaciones de Seguridad Interior”, el artículo 31 establece que “[…] las Fuerzas Armadas serán empleadas en el restablecimiento de la seguridad interior dentro del territorio nacional, en aquellos casos excepcionales en que el sistema de seguridad interior descrito en esta ley resulte insuficiente a criterio del Presidente de la Nación”; que se complementa con el artículo 32: el Presidente “dispondrá el empleo de elementos de combate de las fuerzas armadas para el restablecimiento de la normal situación de seguridad interior, previa declaración del estado de sitio”.

El empleo de las Fuerzas Armadas se ajustará, en los supuestos extraordinarios precedentemente aludidos, a las siguientes normas: (1) la conducción de las Fuerzas Armadas, de Seguridad y policiales nacionales y provinciales queda a cargo del Presidente de la Nación; (2) se designará un comandante operacional de las Fuerzas Armadas y se subordinarán al mismo todas las demás Fuerzas de Seguridad y policiales; y, finalmente, (3) tratándose de una forma excepcional de empleo de las Fuerzas Armadas, que será desarrollada únicamente en situaciones de extrema gravedad, la misma no incidirá en la doctrina, organización, equipamiento y capacitación de las mismas.

Defensa Nacional

La Ley 23.554 de Defensa Nacional, promulgada en 1988, “establece las bases jurídicas, orgánicas y funcionales fundamentales para la preparación; ejecución y control de la defensa nacional”. ¿Y qué es la defensa nacional? Es “la integración y la acción coordinada de todas las fuerzas de la Nación para la solución de aquellos conflictos que requieran el empleo de las Fuerzas Armadas, en forma disuasiva o efectiva para enfrentar las agresiones de origen externo”. Su finalidad es “garantizar de modo permanente la soberanía e independencia de la Nación Argentina, su integridad territorial y capacidad de autodeterminación; proteger la vida y la libertad de sus habitantes”.

El Artículo 4 aclara que para “dilucidar las cuestiones atinentes a la defensa nacional, se deberá tener permanentemente en cuenta la diferencia fundamental que separa a la defensa nacional de la seguridad interior”. La finalidad del sistema de defensa nacional. En el artículo 20 se aclara que “las Fuerzas Armadas son el instrumento militar de la defensa nacional y se integran con medios humanos y materiales orgánicamente estructurados para posibilitar su empleo en forma disuasiva y efectiva” ajustando su proceder “al derecho nacional e internacional aplicable a los conflictos armados”.

En el 2006, con el presidente Néstor Kirchner y la ministra de Defensa Nilda Garré, se reglamentó la Ley de Defensa Nacional con el Decreto 727/2006, entre otras cosas, para “evitar la posible confusión entre los conceptos de SEGURIDAD INTERIOR y DEFENSA NACIONAL”; y el Artículo 1º lo aclara: “Las Fuerzas Armadas, instrumento militar de la defensa nacional, serán empleadas ante agresiones de origen externo perpetradas por fuerzas armadas pertenecientes a otro/s Estado/s”. El Artículo 3º es más explícito aún: “El Sistema de Defensa Nacional no podrá contemplar en su formulación doctrinaria, en la planificación y adiestramiento, en la previsión de las adquisiciones de equipos y/o medios, como así tampoco en las actividades relativas a la producción de inteligencia, hipótesis, supuestos y/o situaciones pertenecientes al ámbito de la seguridad interior, conforme la misma aparece delimitada en la Ley Nº 24.059 de Seguridad Interior”. Se sintetiza y repite la idea en el artículo 23: “En virtud de lo establecido en el artículo 1º de la presente reglamentación, la misión primaria fundamental del Instrumento Militar consiste en asegurar la defensa nacional ante situaciones de agresión externa perpetradas por fuerzas armadas de otro/s Estado/s”.

Repercusiones y debate

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli (FPV, Frente Para la Victoria), exhortó el 16 de enero a revisar el papel de los militares en este tema en un enunciado poco afortunado: “Seguramente, en algún momento habrá que ver un poco, por las características que toma el narcotráfico, el rol de las Fuerzas Armadas, porque evidentemente es un tema de seguridad interior”. Este enunciado poco feliz, o “sciolismo”, muestra la confusión sobre la cuestión y la tentativa de discutir el rol de las Fuerzas Armadas, alentando la intervención de las mismas en la lucha antidrogas. El jefe del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires y líder de la alianza política PRO (Propuesta Republicana), Mauricio Macri, manifestó estar de acuerdo con la proposición de Scioli en “la colaboración de las fuerzas armadas en esta lucha [en contra del narcotráfico]”. El ex ministro de Defensa (FPV), José Pampuro, también declaró su apoyo a esta idea de Scioli, al expresar que “el crecimiento del narcotráfico sobre todo en los países de Sudamérica con salida al Atlántico, nos obliga a charlar o a hacer algunos retoques o modificaciones” en relación a la actual Ley de Seguridad Interior que “prohíbe que las Fuerzas Armadas intervengan", pero "igualmente están participando en apoyo logístico".

Por otro lado, el senador nacional del Proyecto Sur-UNEN, Fernando “Pino” Solanas, consideró  peligrosas las declaraciones del gobernador Scioli, pues advirtió que “detrás de la intervención de las Fuerzas Armadas está la historia trágica de la Argentina. Cuando se avizora el conflicto social es habilitarlas para la represión". Además, escribió en su cuenta de Twitter que “las declaraciones de Scioli, pidiendo revisar el rol que cumplen las Fuerzas Armadas en la lucha contra el narcotráfico, son gravísimas”. También afirmó que “un funcionario del nivel de Scioli no sale a realizar estas afirmaciones sin la aprobación de los niveles más altos del Gobierno”.

El presidente de la Unión Cívica Radical (UCR), Ernesto Sanz; el ex ministro de Defensa Horacio Jaunarena, también radical; y la diputada nacional y líder del GEN (Generación para un Encuentro Nacional), Margarita Stolbizer, se opusieron al uso de las Fuerzas Armadas en la lucha contra el narcotráfico.

Sin embargo, y contrariando la opinión de Solanas, el actual ministro de Defensa, Agustín Rossi (FPV), se manifestó en contra de la idea de Scioli pues, como afirmó en un programa radial: “Cometeríamos un gran error si involucramos a las Fuerzas Armadas en el combate al delito narco, ya que aumentaría la cantidad de muertes y tendríamos una sociedad mucha más violenta de la que tenemos. Yo doy mi mirada, respeto las opiniones de los otros, me siento cercano al gobernador Scioli, que es un compañero de militancia”. Además, agregó que “tenemos leyes muy claras, el decreto reglamentario de la ley de Defensa prohíbe taxativamente el uso de las Fuerzas Armadas para tareas de seguridad interior”, y aclaró que “dentro del esquema jurídico de la Argentina, las Fuerzas Armadas están preparadas, se adiestran y alistan para repeler una agresión militar estatal externa” y recordó que cuando los militares se involucraron en el conflicto del narcotráfico en otros países “ha sido claramente deficitario y negativo para el conjunto de la sociedad”, como por ejemplo en México, donde “han aumentado potencialmente las denuncias por violaciones a los derechos humanos a la sociedad civil”.

No existen dudas legales de que las Fuerzas Armadas no deben involucrarse en la lucha contra el narcotráfico. El Estado debe hacer frente a este flagelo, en primer lugar, combatiendo la corrupción; luego, reforzando y mejorando las fuerzas de seguridad y, finalmente, queda una cuestión pendiente, que va mucho más allá de estos temas. Recordemos que ha sido un gran triunfo de la democracia el separar a las Fuerzas Armadas de los problemas de la seguridad interior, ahora nos cabe debatir cuál es el papel, la función y la importancia que se le quiera dar a la Defensa Nacional, al Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea.

*Filósofo y profesor de la carrera de Ciencia Política de la UBA

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